Avión caza F-5 Tigre III.
El MercurioSon tan antiguos que cuando comenzaron a llegar al país, en 1976, el comandante en jefe era el general Gustavo Leigh y los vientos de guerra no soplaban en el Beagle, sino que recién se habían calmado en la frontera con Perú. Cincuenta años después, los cazas F-5 —los primeros aviones supersónicos de la Fuerza Aérea de Chile— siguen activos, emplazados en Magallanes, la zona que acapara miradas en medio de las recientes tensiones con Argentina. Este martes 15, la FACh conmemorará el medio siglo con una ceremonia en la base El Bosque. Asistirán pilotos de distintas épocas, como el comandante de grupo (r) Klaus von Storch, el chileno que aspiró a ser astronauta. Como piloto de F-5, participó en 1988 en el ejercicio Blue Sky con la Aviación Naval de EE.UU. y junto a sus compañeros logró varios "derribos" en combates simulados contra poderosas aeronaves F-14 Tomcat y F-18 Hornet. Dieciocho fueron los cazas F-5 que Chile compró a la estadounidense Northrop. Su rol disuasivo sería fundamental en la crisis limítrofe de 1978 con Argentina. Tras varias modernizaciones —recibieron nuevos radares, sistemas de guerra electrónica defensiva y capacidad de reabastecimiento de combustible en vuelo—, hoy son conocidos como F-5 Tigre III. Su necesario recambio es un tema pendiente. La FACh evalúa opciones, pues "ya llegó al límite de su capacidad de actualización", admitió en TVN el general Milton Zablah, director de Planificación y Doctrina de la Institución.
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