El debate sobre el futuro de la inteligencia artificial (IA) se ha intensificado a nivel internacional, especialmente a partir de las distintas posturas respecto de cuánto se debe regular una tecnología que avanza a gran velocidad.
Mientras el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha defendido acelerar su desarrollo para mantener la ventaja tecnológica frente a China, algunos de los principales ejecutivos de la industria han advertido sobre los riesgos de avanzar sin suficientes salvaguardas.
En ese escenario, el CEO de OpenAI, Sam Altman, ha planteado la necesidad de establecer un marco regulatorio para los sistemas de IA de frontera, apuntando a riesgos asociados al control de estas tecnologías y a la concentración de poder que podrían generar.
El debate también ha alcanzado a otros líderes de la industria, en una discusión que busca compatibilizar innovación, seguridad y competencia tecnológica.
En Chile, el escenario abre una discusión sobre cuál debería ser la estrategia del país frente a esta transformación: acelerar la adopción y el desarrollo de estas herramientas, establecer marcos regulatorios, proteger derechos y empleos, o impulsar acuerdos internacionales para abordar los riesgos de las tecnologías más avanzadas. Parlamentarios de distintas bancadas plantearon sus posiciones sobre el camino que debería tomar el país.
Qué señalan los expertos
Dr. John Atkinson Abutridy, profesor titular de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello y fundador de AI-Empowered, sostiene que la advertencia de la ONU sobre un "cambio irreversible" pone de relieve el riesgo que supone la alta dependencia global de un reducido número de grandes corporaciones tecnológicas para la toma de decisiones cruciales, por lo que plantea la necesidad de avanzar hacia una regulación urgente a nivel mundial.
"Sin embargo, infundir pánico sobre un ‘riesgo existencial’ hipotético sobre tecnologías inexistentes (‘superinteligencia’) actúa como una maniobra de regulación extrema que podría sofocar el desarrollo de startups, pymes y modelos de código abierto, mientras distrae de los problemas reales.", agregó.
En esa línea, Atkinson planteó que Chile debería, "en primer lugar, abordar los riesgos tangibles inmediatos y no la ciencia ficción. En lugar de crear regulaciones asfixiantes basadas en temores de ‘superinteligencias destructivas’ que beneficien a los monopolios existentes, Chile debería abogar por la protección de datos y derechos de autor, la mitigación del impacto laboral, transparencia y sesgos, y manejo de la desinformación. Parte de ello ya se ha abordado en la recientemente aprobada ley de protección de datos y en el proyecto de ley de IA en discusión".
"Chile debe tratar a la IA no como una entidad ominosa, sino como una herramienta técnica que exige normas de calidad, control de sistemas y diseño seguro. Esto evita detenerse por el pánico mediático y permite aprovechar las oportunidades de productividad que ofrece la tecnología".
Dr. John Atkinson Abutridy, fundador de AI-Empowered
"En segundo lugar, fomentar la soberanía e infraestructura tecnológica nacional. Chile debería financiar e incentivar infraestructura compartida que permita a la investigación y desarrollo local y al ecosistema emprendedor desarrollar sus propios modelos ajustados a las necesidades reales del país sin someterse a la hegemonía de un oligopolio corporativo", continuó.
El profesor indicó que "finalmente, adoptar una postura pragmática de ‘Control de Ingeniería’. Basado en la visión de expertos en IA de reputación, Chile debe tratar a la IA no como una entidad ominosa, sino como una herramienta técnica que exige normas de calidad, control de sistemas y diseño seguro. Esto evita detenerse por el pánico mediático y permite aprovechar las oportunidades de productividad que ofrece la tecnología".
Por su parte, César Astudillo, académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Talca, aseveró que "si analizamos la regulación de la Inteligencia Artificial (IA), uno de los puntos más urgentes es el resguardo de la vida humana en el ámbito militar. A Chile y al mundo entero debería preocuparles cómo restringir el armamento autónomo, que ya se perfila como un mecanismo de destrucción masiva y está marcando la pauta en conflictos bélicos actuales, como en Ucrania o Medio Oriente".
"Para Chile, esto es clave en su posicionamiento global: aunque esperamos nunca vernos envueltos en un conflicto, necesitamos reglas mínimas sobre el uso de estas tecnologías, especialmente cuando vemos que instituciones como la FACh ya desarrollan prototipos de drones con capacidades militares", continuó.
En esa línea, Astudillo sostuvo que "por otra parte, la IA tiene dos grandes vetas: la militar y la empresarial. En el ámbito corporativo, la regulación debe apuntar a la privacidad de los datos. Hoy, los usuarios y los trabajadores suben cotidianamente información confidencial de sus empresas para agilizar procesos usando IA. El problema es que no hay claridad sobre cómo se almacena, cómo se utiliza para entrenar nuevos modelos o si terminará convertida en un producto comercializable. Las IA no solo se nutren de bases públicas como Wikipedia, sino de la información que los propios usuarios les entregan día a día".
!En este punto, la industria está 'al debe' en materia de seguridad. Hoy vemos a los gigantes tecnológicos haciendo inversiones multimillonarias en Capex (Gasto de Capital) para construir data centers y aumentar su capacidad de procesamiento, pero destinan una fracción muy marginal a desarrollar una IA segura. Esto ocurre porque si los gobiernos no exigen salvaguardas mediante regulaciones, las empresas no asumirán ese gasto extra", agregó.
Con respecto a la perspectiva de Chile, el académico planteó que "surge un factor crítico: la competitividad. El mercado está dominado por potencias como Estados Unidos y China, pero Chile quiere y debe tener un rol, apoyando iniciativas como LatamGPT, que busca crear IA de código abierto ajustada a nuestra realidad latinoamericana. Sin embargo, si como Estado construimos leyes basándonos en el miedo y sobrerregulamos, el riesgo es ahogar a nuestros propios emprendedores, dejándolos sin espacio para competir. No olvidemos que los grandes CEOs que hoy piden a gritos 'ralentizar' y regular la IA, son precisamente los que ya tienen el monopolio del mercado y buscan levantar barreras de entrada".
Por lo tanto, mi visión es que el gobierno chileno debe equilibrar dos grandes pilares al momento de regular: primero, proteger celosamente la privacidad y los datos sensibles de los chilenos que viajan por estos servidores globales, y segundo, garantizar un ecosistema que permita la innovación local sin asfixiarla", cerró.
Qué opinan los parlamentarios
El diputado y presidente de la Comisión de Ciencias de la Cámara, Daniel Manouchehri (PS), sostuvo que Chile enfrenta un doble rezago. "Chile está llegando tarde a las dos carreras de la inteligencia artificial: a la innovación y a la regulación. Necesitamos soberanía digital", afirmó.
En esa línea, planteó la necesidad de impulsar una agenda que aborde distintos efectos del desarrollo de la IA. "Por eso estamos impulsando una agenda para proteger a los niños, educar en programación e IA, enfrentar los deepfakes y obligar a las plataformas globales a responder ante Chile", señaló. "El futuro se está escribiendo ahora", agregó.
Desde el Senado, la senadora Daniella Cicardini (PS) planteó que Chile no debe optar entre frenar la tecnología y dejarla completamente sin regulación. "Chile no tiene que elegir entre frenar la inteligencia artificial o dejarla sin reglas. Ya llegamos tarde a parte de esta revolución tecnológica y no podemos seguir quedándonos atrás", sostuvo.
Cicardini destacó en ese sentido la discusión de la Ley Marco de Inteligencia Artificial en la Comisión de Ciencias del Senado. "Por eso es clave la Ley Marco de Inteligencia Artificial que estamos discutiendo en la Comisión de Ciencias del Senado, que esperamos que sea una ley habilitante, que impulse la innovación, proteja los derechos humanos, establezca responsabilidades claras y entregue certezas para el desarrollo tecnológico", afirmó.
La senadora también puso el foco en los efectos que tendrá la automatización sobre el empleo. "Y, junto con eso, debemos avanzar en reconversión laboral y formación de talento, para que la automatización no deje trabajadores atrás", señaló.
"Como ha planteado el Papa León XIV, no se trata de rechazar la tecnología, sino de impedir que termine dominando a la humanidad", agregó Cicardini. A su juicio, "el verdadero éxito de esta revolución no se va a medir por cuántos algoritmos tengamos, sino por cuánto mejora la vida de las personas".
En esa línea, sostuvo que la IA debería contribuir a reducir brechas y ampliar oportunidades. "La inteligencia artificial tiene que ayudarnos a reducir brechas, crear oportunidades y distribuir mejor sus beneficios, no a profundizar las desigualdades que ya existen", afirmó.
El senador Ricardo Celis (PPD), en tanto, llamó a evitar tanto una regulación que termine frenando la innovación como un escenario de completa desregulación. "No podemos caer en el extremo de paralizar el desarrollo ni tampoco en la irresponsabilidad de desregularlo por completo", planteó.
A su juicio, Chile debe asumir una estrategia acorde con su posición internacional. "Chile no compite en la carrera geopolítica de infraestructura masiva como Estados Unidos o China, pero sí compite en la protección de sus ciudadanos y en la modernización de su matriz productiva", señaló.
Por ello, defendió una regulación que permita establecer salvaguardas sin generar obstáculos excesivos. "La postura de Donald Trump de acelerar a toda costa responde a la hegemonía tecnológica global, pero la realidad de Chile exige pragmatismo: necesitamos marcos regulatorios ágiles que adopten salvaguardas éticas y de ciberseguridad, pero sin burocracia sofocante que asfixie la innovación", afirmó.
"En ese sentido, estoy por una Ley de Inteligencia Artificial que funcione como un marco regulatorio basado en principios", sostuvo Celis. El senador agregó que "nuestro país se encuentra en una etapa clave de transición y cuenta con oportunidades estratégicas en materia digital e industrial que debemos potenciar con decisión”.
"La clave para Chile no es frenar la IA, sino normar con precisión para proteger el empleo, la privacidad de los datos y la soberanía nacional, permitiendo que esta herramienta sea un motor de desarrollo regional y no un riesgo descontrolado", concluyó.
El diputado José Montalva (IND-PPD) puso el acento en los riesgos geopolíticos que podría generar la concentración de capacidades de inteligencia artificial en unas pocas empresas y potencias. "El problema es que Estados Unidos no va a ganar, sino que probablemente van a ganar algunas pocas compañías que van a tener lo que nunca ha tenido un privado, que es una fuerza como si tuvieran la bomba atómica", sostuvo.
A partir de ello, advirtió sobre un eventual escenario de competencia militar. "¿Y eso cómo termina? Termina probablemente en conflictos armados y de gran envergadura y donde vamos a empezar una carrera armamentística pronto", afirmó.
Ante ese escenario, Montalva planteó que Chile debería privilegiar la cooperación internacional. "¿Qué tiene que hacer Chile? Bueno, Chile tiene que activar el multilateralismo, unirse a otros países para poder regular y abordar esta materia", señaló.
El diputado agregó que la competencia entre Estados Unidos y China hace necesario anticiparse a los eventuales efectos de la tecnología. "China hoy día está creciendo de forma exponencial, mucho más que Estados Unidos, y Estados Unidos no va a permitir que esto pase y es por eso que tenemos que poner el parche antes de la herida y eso es crear instituciones multilaterales que nos permitan abordar esta materia", afirmó.
La diputada Daniela Serrano (PC) aseveró que "las declaraciones de Trump demuestran precisamente por qué Chile tiene que avanzar con mayor razón en una regulación de la inteligencia artificial. No podemos aceptar que los intereses de Estados Unidos o de las grandes empresas tecnológicas terminen condicionando qué podemos o no podemos legislar en nuestro país. Y esto es especialmente preocupante cuando la propia Ministra de Ciencias ha planteado que la regulación no debe limitar el desarrollo de estas tecnologías".
"La innovación no puede estar por sobre los derechos de las personas, la protección de nuestros datos y nuestra soberanía. Desde la Comisión de Ciencias vamos a seguir legislando para establecer reglas claras y proteger a las personas frente a tecnologías que avanzan mucho más rápido que nuestra legislación", agregó.
Desde el PDG, el diputado Patricio Briones, sostuvo que no comparte completamente la postura de quienes plantean no regular la IA. "Como integrante de la Comisión de Futuro y Tecnología, no comparto del todo la postura de no regular en absoluto la IA", afirmó.
El parlamentario sostuvo que la innovación debe continuar, pero dentro de ciertos márgenes. "Si bien coincidimos en que no se debe ralentizar el progreso tecnológico ya que la innovación es clave para el desarrollo, sostenemos que omitir los marcos normativos es un error", señaló.
"La clave no es detener el avance, sino regularlo de manera inteligente", agregó Briones. En ese sentido, planteó que se deben construir "directrices claras que fomenten la innovación, pero que al mismo tiempo prevengan y mitiguen los potenciales riesgos que estas tecnologías de rápida evolución podrían representar para la humanidad en un futuro cercano".
El senador Rojo Edwards (IND-RN), presidente de la Comisión de Ciencias del Senado, enfatizó que Chile debe acelerar su incorporación a esta transformación tecnológica. "Chile tiene que subirse al carro de la revolución de la Inteligencia Artificial si no queremos quedar atrás", afirmó.
Edwards cuestionó que la IA sea abordada como un asunto aislado dentro de la política pública. "La visión actual de encapsular a la IA sin entender que es un tema que cruza todas las políticas públicas es, a mi juicio, errónea", sostuvo.
Según el senador, esa aproximación estaría afectando la velocidad con que Chile incorpora nuevas tecnologías. "Está haciendo que la adopción de las tecnologías de frontera no sea lo rápido que se requiere", afirmó.
Con todo, Edwards planteó que la discusión sobre la regulación de los sistemas más avanzados debe trascender las fronteras nacionales. "La regulación de la IA de frontera es clave, pero no propia de Chile, es más bien, algo que debemos hacer a nivel global con especial participación de quienes lideran la generación de capacidades agénticas de la Inteligencia Artificial y la anunciada condición de automejoramiento de los modelos LLM", señaló.
El diputado Diego Schalper (RN), en tanto, puso el foco en las advertencias provenientes de los propios líderes de la industria tecnológica. "El temor planteado por los líderes de las empresas de IA es preocupante", afirmó.
En esa línea, sostuvo que el desarrollo de estas herramientas debe evaluarse en función de sus efectos sobre las personas. "Todas las herramientas deben medirse en su servicio a las personas y, si hay riesgos, debemos considerar límites y reglas que los enfrenten", señaló.
Finalmente, el diputado Felipe Ross (Republicanos) sostuvo que Chile debe diferenciar entre la discusión sobre los modelos de frontera y la estrategia que corresponde adoptar a un país que actualmente no desarrolla ese tipo de tecnologías.
"La discusión acerca del impulso o restricción de los modelos de frontera es una discusión que corresponde a los países donde se desarrollan esos modelos de frontera, que son hoy Estados Unidos y China", afirmó.
A su juicio, "Chile no está en una posición geopolítica para participar de esa discusión y me parecería un gran error que importemos esa discusión en un país donde los modelos de frontera no se desarrollan".
Por ello, Ross planteó que la prioridad debería estar en fortalecer las capacidades nacionales. "Chile debe impulsar su desarrollo en todo orden de cosas, desde la infraestructura hasta el software en inteligencia artificial para poder ser competitivos en el siglo XXI", concluyó.