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Exministros advierten riesgos de interpelación a Pérez Mackenna y abogan por un "diálogo respetuoso"

Alfredo Moreno y Carlos Ominami consideran que, si así se da, la instancia puede colaborar a mantener la unidad nacional y facilitar acuerdos para enfrentar las dificultades del escenario internacional.

26 de Septiembre de 2026 | 12:22 | Por Nicolás Stevenson, Emol
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Los excancilleres Alfredo Moreno y el exministro Carlos Ominami, redactores de la columna de opinión en que tocan el tema.

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Para este lunes 28 de septiembre está fijada la cita en la Cámara de Diputados en la cual la oposición interpelará al canciller Francisco Pérez Mackenna, primera interpelación a un ministro del Presidente José Antonio Kast y un caso inédito para un titular de esa cartera.

La instancia fue motivada por diputados de oposición, quienes interrogarán al canciller por 13 temas, entre los que se encuentra las recientes declaraciones de autoridades argentinas sobre el Estrecho de Magallanes, la conducción de la relación con Estados Unidos, los dichos del embajador de Chile en Israel, Gabriel Zaliasnik, contra la comunidad palestina y la candidatura de Michelle Bachelet a la secretaría general de la ONU.

Este sábado, a través de una columna de opinión publicada en El Mercurio, Alfredo Moreno (excanciller) y Carlos Ominami (exministro de Economía y exsenador) abordaron la citación parlamentaria, señalando que "la inédita interpelación al canciller tiene naturalmente riesgos", pero que, si la instancia se desarrolla a través de un "diálogo respetuoso", puede colaborar a mantener la unidad nacional y facilitar acuerdos para enfrentar las dificultades del escenario internacional.

Además, en el texto titulado como "Una política exterior de Estado", las exautoridades llamaron a abordar la diplomacia chilena con una visión estratégica y de largo plazo, señalando que "un Estado no puede delegar en otro su capacidad de decidir sobre aquello que considera fundamental para su destino" y enfatizando que la política exterior debe mantenerse como una "política de Estado" basada en el consenso transversal y por sobre disputas electorales o partidarias.

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Una política exterior de Estado

"'Un Estado no puede delegar en otro su capacidad de decidir sobre aquello que considera fundamental para su destino', sostenía Charles de Gaulle, un gran estadista. A su vez, la búsqueda de una mayor autonomía pasa por elevar la política exterior a la condición de política de Estado. Esta debe entenderse como el conjunto de principios y orientaciones a través de los cuales un país, en la defensa de su interés nacional, construye su inserción internacional, trascendiendo los ciclos electorales y los cambios de gobierno.

Dicho de otro modo, el interés nacional debe anteponerse a las contingencias propias de la coyuntura política mediante una acción en el ámbito internacional que se caracterice por su continuidad estratégica.

Una política exterior de Estado así definida debe sustentarse en un consenso básico entre las principales fuerzas políticas, más allá de las preferencias ideológicas particulares, las disputas domésticas y los avatares de la coyuntura.

Mientras mayor sea el consenso interno, más sólida será la imagen internacional del país. A ese consenso deben concurrir las principales fuerzas políticas, pero también las organizaciones de la sociedad civil, las regiones, la academia, la intelectualidad. Para Chile, cuyo desarrollo está estrechamente vinculado a su inserción en el mundo, la imagen que proyecte es de la mayor importancia.

Consenso no implica inmovilidad. Las estrategias y los instrumentos deben adecuarse permanentemente a los cambios del escenario internacional, especialmente en un cuadro como el actual, sujeto a transformaciones rápidas y profundas. El Presidente de la República y la Cancillería son los encargados de liderar la acción exterior del país frente a estas realidades globales y vecinales.

Chile puede exhibir una respetable trayectoria de política exterior basada en los principios básicos del derecho internacional: no injerencia, solución pacífica de los conflictos, apoyo al multilateralismo. Gobiernos de muy distinto signo político han mantenido esa práctica que se transformó en tradición. Hay buenos ejemplos de ello. Entre otros, la posición chilena en el Consejo de Seguridad frente a la invasión a Irak o el amplio consenso de todas las fuerzas políticas para enfrentar las controversias en la Corte Internacional de La Haya con Perú y Bolivia.

Esa tradición de independencia y unidad le ha dado a Chile un prestigio internacional que va más allá de su condición de país pequeño a nivel global, intermedio en el plano latinoamericano. Esa política nos ha dado respetabilidad y ha sido la base del "liderazgo conceptual" que se le reconoce a nuestro país.

El escenario actual está marcado por la intensa disputa entre China y los EE.UU. La política exterior de Estado implica mantener las positivas relaciones con ambos sin subordinarse a ninguno. No es fácil, pero tampoco imposible. Chile tiene la ventaja de una relación diversificada que le permite practicar una política de mayor autonomía estrechando además relaciones con otras potencias emergentes.

Chile tiene muchos de los recursos que el mundo necesita urgentemente: metales críticos, energías renovables, alimentos saludables, biodiversidad, territorio. Su valorización dependerá en gran medida de la capacidad para generar acuerdos durables. Entre ellos uno central es el relativo a la política exterior.

Se requiere un diálogo amplio para concertar posiciones en temas de gran relevancia, como la defensa de la democracia, la recomposición de un nuevo orden internacional basado en reglas y los principios esenciales del derecho internacional, el enfrentamiento al cambio climático, el impulso a nivel regional y muy especialmente con nuestros países vecinos de nuevas formas de cooperación e integración.

La inédita interpelación al canciller, prevista para el próximo 28 de septiembre, tiene naturalmente riesgos. Un diálogo respetuoso sobre las orientaciones fundamentales de una política exterior de Estado puede colaborar a que sea una ayuda para la mantención de la unidad y para crear el ambiente que facilite los acuerdos para enfrentar las dificultades del escenario internacional. Todos debemos entender que en este ámbito Chile debe ser el único ganador".