La Brigada Antinarcóticos de la Policía de Investigaciones asestó un importante golpe
contra el crimen organizado transnacional que intentaban extender sus tentáculos en Chile a través de una de las organizaciones criminales más peligrosas del continente: Primeiro Comando da Capital (PCC), originaria de las cárceles de Brasil en Sao Paulo.
En un trabajo coordinado que contó con cooperación internacional, en el que se llevaron a cabo detenciones, allanamientos e incluso entradas a cárceles, se logró la detención de 7 personas ligadas a esta banda brasilera. Además, 13 personas que ya cumplían condena fueron interceptadas por las autoridades.
Su nacimiento
El medio especializado InSight Crime detalla que su origen aparece tras la masacre ocurrida en la desaparecida prisión de Carandiru en Sao Paulo en la que las fuerzas policiales brasileñas mataron a más de 100 reclusos en un motín carcelario.
Ocho sobrevivientes de aquella matanza, que fueron trasladados a otro centro penitenciario, formaron el PCC, en un principio, para exigir mejoras en sus condiciones de confinamiento. Rápidamente la visión del grupo cambió y comenzaron a reunir fondos desde la cárcel y exterior con actividades ilícitas, siempre con la referencia del Comando Vermehlo, otra organización criminal a gran escala en Brasil.
Si bien, son organizaciones que comparten el ideal criminal, son enemigas y han tenido más de un enfrentamiento. Aún así, esto no impidió que en 2025 se pactara una tregua entre ellas para beneficiarse mutuamente del crimen, sumar armamento y potenciar sus actividades.
En los años 90, las autoridades brasileñas convivían con un naciente crimen organizado y en su intento de controlar al PCC, no hicieron más que fortalecerlo y expandirlo. En su intento por debilitarlo, mandaban a sus líderes a diferentes cárceles, esto propagó la identidad criminal a diferentes puntos de esa nación.
Según datos de InSight Crime, para inicios de este mileno, el PCC controlaba más de 70 prisiones brasileñas, provocando desórdenes, motines y una serie de eventos violentos en todos estos centros penitenciarios.
Organización y funcionamiento criminal
Actualmente cuenta con presencia y actividades en 20 países, de la región, Uruguay, Paraguay y Bolivia son algunos de los que sus tentáculos se han estirado con mayor velocidad. En estos casos, su principal negocio es el narcotráfico.
Más allá de nuestro continente, autoridades brasileñas e internacionales han detectado vínculos con organizaciones criminales europeas como la mafia italiana "Ndrangheta". Con esta última, según confirma BBC, comparten teatrales ritos de iniciación, códigos de comportamiento y otras conductas que fortalecerían su identidad criminal.
Además, hay elementos que indican que han sido capaces de lavar dinero en China.
En Brasil, sus autoridades estiman que pueden tener cerca de 40.000 miembros. Muchos de sus líderes son verdaderos emperadores de barrios marginales. Su operación se basa en ofrecer regalos, pagar cuentas y ocupar el rol que el Estado abandona en seguridad y servicios básicos.
Su instalación en países vecinos tiene principalmente que ver con las condiciones que estos ofrecen, los integrantes del PCC, se adaptan a estos escenarios. No es lo mismo instalarse en Chile, que en Paraguay o Bolivia, países donde existe mayor libertad para producción de droga a gran escala por su campos de hoja de coca y condiciones naturales y climáticas.
También han ampliado su cartera de actividades, una de las investigaciones más recientes de las autoridades brasileñas, informa sobre como ha cooptado una parte importante del sistema de transporte público en Sao Paulo. 12 de 22 compañías, serían controladas íntegramente por el PCC.
De esta forma lavan dinero, legalizan su actividad y se insertan en la sociedad para cometer desde ahí, otro tipo de delitos de menor connotación.
Líderes y vínculo con Chile
En su afán expansionista, el PCC vio en Chile una oportunidad de abarcar un nuevo territorio y abrirse paso en el mercado sudamericano. En el último tiempo, las autoridades chilenas han debido batallar con un consolidado Tren de Aragua en nuestro país, por lo que un nuevo enemigo de la seguridad pública no facilita los objetivos de los organismos de seguridad nacionales.
Los primeros vínculos con Chile fueron informado por autoridades brasileñas luego de que en un allanamiento en una cárcel de Sao Paulo, se incautaran teléfonos con contactos en nuestro país. Ahí comenzó un trabajo colaborativo internacional con participación de la DEA y el FBI,
Incluso, según confirmó a Emol el Subprefecto Pablo Godoy, Jefe de la Brigada Antinarcóticos Sur, autoridades estadounidenses lograron detener en Miami a Adinazio Vinicius Dias Barbosa, identificado como un importante cabecilla del PCC. Al momento de la detención portaba 9 fusiles. Esta información fue obtenida por agentes de inteligencia chilenos.
Asimismo, la BRIANT confirmó a Emol que Francisco Rivera Galaz, prófugo por participar del asesinato de un carabinero en Renca el pasado 27 de agosto, es miembro activo de la organización criminal brasileña. Ciper informó que dentro del PCC, Rivera Galaz es conocido como "Sagitario", quien aún se mantiene prófugo de la justicia.
(Francisco Rivera Galaz)
Para el Ministro de Seguridad, Martín Arrau, este operativo significa un importante avance del estado por sobre el crimen organizado: "Es uno de los grupos de crimen organizado más peligrosos de América, con redes en múltiples países".
"Lo que vemos acá es la desarticulación de una primera célula del PCC en nuestro país. Chile creyó durante muchas décadas que éramos inmunes a estos fenómenos, ahora ya estamos tarde", cerró Arrau.
Un reportaje de Informe Especial de TVN explica que la información proporcionada por Brasil permitió la identificación de Robinson Romo ("El Chapo"), José Casonis ("Cocha") y Juan Nataly ("Pelado"). Este último purga condena por posesión de armas, robo, hurto homicidios, entre otros, en el penal de Colina.
Agregan que a los anteriores se suma Eduardo Videla ("Nacho"), preso en Puente Alto por delitos similares, más atentado contra la autoridad y tráfico de drogas. Álvaro Año ("toto"), en tanto, sigue la misma línea delictual. Hubo algunos que no pudieron ser identificados.
"Respecto a los sujetos antes indicados y que figurarían en los registros del 'Primer Comando de la Capital' en Brasil, el Departamento Antidrogas OS7 pudo establecer la vinculación entre ellos en diferentes hechos delictivos organizados", sigue.