A la Catedral de Santa María de Los Ángeles, Región del Biobío, llegó el Presidente José Antonio Kast, para participar del funeral del sargento segundo de Carabineros, Jaime Urrea, quien recibió un ascenso póstumo a suboficial mayor.
En la misa estuvo presente el General Director de Carabineros, Marcelo Araya Zapata; el alto mando de la institución; autoridades regionales, como el gobernador Sergio Giacaman y la familia del efectivo.
En su alocución, el Mandatario aseveró que "el respeto hacia nuestras instituciones policiales, Gendarmería, Fuerzas Armadas, tiene que ser algo que defendamos entre todos. Cada vez que veamos a alguien levantar la voz, insultar a uno de los nuestros, a uno de aquellos que nos cuidan, tenemos que enfrentarlo con valentía. Siempre con cuidado, pero no dejemos solos en esos momentos a quienes nos cuidan. Esos espacios nos toca a nosotros defenderlos".
Dicho eso, expresó: "Hago un llamado a todos aquellos que han sembrado el odio hacia nuestras policías, hacia nuestros carabineros, a los que han atacado a rostro cubierto, a que hagan una reflexión. Que reflexionen si aman de verdad a su patria, si aman de verdad a sus familias, y si aquellas personas que han levantado la voz con insultos, con agresiones hacia nuestros carabineros, hacia nuestras policías, piensen si quieren vivir en un país seguro y en paz".
"Para vivir en un país seguro y en paz, lo primero es respetar la autoridad de nuestras fuerzas policiales. Es lo que mantiene la paz en un país. Si su respuesta después de esa reflexión es sí, les pido respeto para nuestras autoridades policiales. Así vamos a ir recuperando paso a paso nuestra nación", sostuvo.
Y reparó que "podemos dictar leyes, podemos encarcelar a quienes cometen delitos, pero tenemos que recuperar el respeto entre los ciudadanos chilenos y hacia quienes nos cuidan. Y así, Chile volverá a ser un lugar donde, a pesar de nuestras legítimas diferencias, sí es legítimo pensar distinto, pero eso no nos tiene que llevar al enfrentamiento".
Urrea es el quinto efectivo de Carabineros asesinado en el marco de un procedimiento policial desde que asumió el gobierno. Desde La Moneda interpretan el recrudecimiento de la violencia como una "respuesta" frente a la "mano dura" en seguridad, lo que termina por exponer a los efectivos policiales. Sin embargo, hacen una excepción en el caso del sargento segundo, que fue atacado en el marco de un procedimiento por violencia intrafamiliar.
También rechazan las recriminaciones de la oposición sobre las renuncias que republicanos pidieron al gobierno de Boric frente a la defunción de carabineros. "No hay comparación entre nuestro equipo, y el equipo del gobierno anterior", dice una alta fuente de gobierno.
En esa línea, recriminan que el uso de la polera del Matapaco y relevan que el Ejecutivo ha entregado un respaldo absoluto a la policía, que se ha traducido en el alza de postulantes a la Escuela de Carabineros y la renovación de los chalecos antibalas, entre otras gestiones.