Un equipo internacional de científicos chinos y alemanes identificó cuatro posibles lugares de alunizaje para la primera misión lunar tripulada de China, prevista antes de 2030, en una zona de la cara visible del satélite considerada favorable para futuras exploraciones.
El estudio, publicado esta semana en la revista científica Nature Astronomy, analiza una región denominada Rimae Bode, valorada por los investigadores por la diversidad de materiales geológicos presentes y por sus condiciones relativamente adecuadas para el acceso de astronautas.
Según los autores, el área presenta basaltos de mares lunares, depósitos volcánicos y valles similares a ríos formados por antiguos flujos de lava, lo que la convierte en un lugar adecuado para estudiar el volcanismo lunar y la evolución geológica del satélite.
Los investigadores, provenientes de la Universidad de Geociencias de China en Wuhan, la Universidad de Tecnología de Guilin, la Academia China de Ciencias y la Facultad de Ciencias de la Universidad alemana de Münster, explican que la exploración tripulada permitiría desplegar instrumentos científicos más complejos que los utilizados en misiones robóticas.
Esto, sostienen, facilitaría obtener nuevos datos sobre los procesos geológicos, físicos y químicos que han configurado la superficie lunar.
Nueva carrera por volver a la Luna
La identificación de posibles sitios de alunizaje se produce en medio de una creciente competencia espacial entre China y Estados Unidos por liderar el regreso humano a la Luna.
La zona analizada en el estudio también despertó interés en el pasado en Estados Unidos. De hecho, la región fue considerada como candidata durante el programa Constellation, el plan impulsado por Washington en la década de 2000 para volver al satélite natural, que finalmente fue cancelado en 2010.
2028es el año en que Estados Unidos pretende volver a la Luna
Actualmente, la NASA impulsa el programa Artemis, con el que busca llevar nuevamente astronautas a la superficie lunar y establecer una presencia sostenida en las próximas décadas.
Tras recientes ajustes en el calendario, la agencia estadounidense prevé realizar misiones de alunizaje hacia 2028, mientras prepara el lanzamiento de Artemis II, un vuelo tripulado que orbitará la Luna y que marcará el regreso de astronautas al entorno lunar por primera vez desde la era Apolo.
China, por su parte, aceleró el desarrollo de su programa espacial con el objetivo de realizar su propio alunizaje tripulado antes de 2030 y, posteriormente, avanzar hacia la construcción de una base científica en el satélite.
En los últimos años, Beijing logró hitos relevantes, como el histórico alunizaje de la sonda Chang'e 4 en la cara oculta de la Luna, la llegada a Marte con la misión Tianwen-1 y la puesta en funcionamiento de la estación espacial Tiangong.
Esta última podría convertirse en la única plataforma habitada en órbita baja una vez que la Estación Espacial Internacional complete su retiro, previsto para 2032, consolidando así el papel de China como uno de los actores centrales en la nueva etapa de exploración espacial.