"Superniño" o "Niño Godzilla": Qué implica esta versión del fenómeno meteorológico y cuáles son sus consecuencias
Si bien son términos que no son utilizados en las instituciones meteorológicas, informalmente se le denomina así al fenómeno de El Niño cuando las temperaturas oceánicas superan en más de dos grados Celsius el promedio histórico. Este año podrían subir entre 2°C y 3°C.
El fenómeno climático de El Niño podría volver con fuerza este 2026 y alterar las condiciones meteorológicas en distintas regiones del planeta, e incluso expertos de Estados Unidos advierten sobre la posible aparición de un "Superniño" o "Niño Godzilla", una versión más intensa del evento climático asociado al calentamiento del océano Pacífico ecuatorial.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) estima que las primeras señales comenzarían a sentirse durante el invierno del hemisferio sur y alcanzarían su mayor intensidad durante el verano austral. Entre sus efectos potenciales figuran lluvias intensas, inundaciones, sequías y cambios en la actividad de huracanes, según la región.
Aunque un "Superniño" no implica automáticamente consecuencias más devastadoras, sí representa un fenómeno especialmente observado por la comunidad científica debido a su capacidad para modificar los patrones climáticos globales y por la relativa capacidad de anticiparlo.
¿Qué es El Niño y por qué este 2026 podría ser especial?
El Niño es un fenómeno climático que suele ocurrir cada dos a siete años y consiste en un calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial.
Este calentamiento altera los patrones climáticos en distintas partes del mundo.
Su duración habitual oscila entre 9 y 12 meses.
Entre sus consecuencias habituales están las sequías en regiones normalmente húmedas y lluvias torrenciales en zonas áridas.
Para que El Niño sea oficialmente declarado, la temperatura del Océano Pacífico debe aumentar 0,5°C en relación a su promedio histórico.
Durante este año, se cree que podría subir entre 2°C y 3C° en el centro del Pacífico.
El "Superniño" es un término no oficial que por tanto no es usado por las agencias meteorológicas, pero se le denomina informalmente así cuando las temperaturas oceánicas superan en más de dos grados Celsius el promedio histórico.
Ese escenario ocurrió por última vez en 2015, cuando también se acuñó el término "Niño Godzilla".
Lluvias en Estados Unidos en 2015. | AP
Los efectos generales de El Niño comenzarían a observarse durante este invierno de Chile y alcanzarían su máxima intensidad en el verano.
El científico Hosmay López, del NOAA, explicó que un "Superniño" no necesariamente implica impactos más severos.
El Niño es sólo uno de muchos factores que intervienen en el comportamiento climático global, dice López.
En su último boletín mensual, la Organización Mundial de Meteorología (OMM) también advirtió de una "creciente probabilidad" de que se genere el fenómeno de El Niño a mediados de año.
"Tras un período de condiciones neutras a principios de año, ahora los modelos climáticos apuntan claramente en la misma dirección y pronostican, con un nivel de confianza alto, la instauración de un episodio de El Niño, que cobrará mayor fuerza en los meses siguientes", dijo Wilfran Moufouma Okia, jefe de predicción climática de la OMM.
La OMM advirtió de que "puede tratarse de un episodio intenso", pero tendrá un pronóstico más claro durante mayo.
¿Qué efectos climáticos podría provocar El Niño?
El Niño no afecta a todos de la misma forma, de hecho puede tener consecuencias opuestas según regiones.
Por ejemplo, podría provocar sequías e incendios en Australia y en el sudeste asiático.
Pero al mismo tiempo, puede generar fuertes lluvias e inundaciones en las costas de América.
En Estados Unidos, las lluvias intensas afectarían especialmente a la costa oeste.
En Centroamérica y el Caribe, típicamente El Niño se manifiesta como una reducción significativa de las lluvias. No significa que no lloverá, pero sí que la precipitación es irregular y compleja para sostener ciclos agriculturales tradicionales.
El Corredor Seco de Centroamérica es una de las regiones con un impacto más severo, con déficits prolongados de agua.
¿Qué efectos puede tener Sudamérica y específicamente en Chile?
En Sudamérica, el efecto es mayormente opuesto. Aunque en países como Colombia, Venezuela y el norte de Brasil tendrán condiciones más secas, con mayor riesgo de incendios; en el sur de Brasil, Uruguay, el norte de Argentina y el centro de Chile, la advertencia es prepararse para más lluvias de lo habitual.
En el caso de Chile, también podría implicar un invierno menos frío, con temperaturas mínimas ligeramente más altas de lo habitual.
La Dirección Meteorológica de Chile (DMC) ya advirtió a fines de abril que preveía un invierno más lluvioso para la zona centro-sur del país.
Precipitaciones en Santiago de Chile. | Aton
De acuerdo a la DMC, otros fenómenos pueden modificar las condiciones meteorológicas de Chile, como la Oscilación Madden-Julian (MJO) y la Oscilación Antártica (AAO), los que influyen en la intensidad y trayectoria de los sistemas frontales.
El impacto que pueda tener El Niño dependerá de su intensidad, duración y su interacción con otros factores climáticos, que pueden potenciar o mermar su efecto.
Respecto de un "Niño Godzilla", el meteorólogo Álvaro Constanzo de la DMC dijo en el último informe del organismo que "este término no existe como tal, pero sí un escenario con señales que podrían favorecer el inicio de un invierno lluvioso en la zona centro sur".
¿Cómo influye El Niño en los huracanes y qué antecedentes existen de "Superniños"?
El Niño tiene efectos opuestos sobre la actividad de huracanes en el Atlántico y en el Pacífico.
En el Atlántico, actúa como un inhibidor de huracanes.
En el Pacífico oriental, especialmente cerca de México y Centroamérica, favorece una mayor actividad ciclónica.
Durante El Niño se produce un cambio importante en la dirección y velocidad de los vientos atmosféricos según la altura.
Ese fenómeno es conocido como cizalladura del viento, el que dificulta que las ondas tropicales provenientes de África se organicen y evolucionen en depresiones tropicales, tormentas y huracanes en el Atlántico.
Efectos del huracán María en Yabucoa, Puerto Rico, en 2017. | AP
En contraste, el calentamiento de las aguas del Pacífico aporta el combustible necesario para el desarrollo de ciclones en esa zona.
El último "Superniño" ocurrió en 2015, y en ese entonces las aguas del Pacífico alcanzaron temperaturas especialmente elevadas.
Otros eventos de "Superniño" ocurrieron entre 1982 y 1983 y entre 1997 y 1998.
El fenómeno sigue siendo objeto de estudio científico para entender cómo influye el cambio climático en su comportamiento.
Según Hosmay López, todavía no existen respuestas concluyentes sobre esa relación.