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Hito histórico: Investigadores chilenos descubren el primer satélite natural fuera del sistema solar

El hallazgo se realizó con observaciones del telescopio extremadamente grande del Observatorio Europeo Austral (ESO).

22 de Julio de 2026 | 12:36 | EFE / Editado por Sofía Campos, Emol.
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Reproducción artística de CD-35 2722, un sistema con un objeto similar a la luna.

ESO/M. Kornmesser
Un grupo de científicos, liderado por investigadores chilenos, descubrieron el primer satélite natural fuera del sistema solar mediante observaciones del telescopio extremadamente grande (Very Large Telescope, VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO).

Según describió la revista Nature, los científicos han descubierto 6.000 exoplanetas fuera del sistema solar, pero nunca habían identificado un exosatélite. Hasta ahora.

La astrofísica Alice Zurlo, profesora de la Universidad Diego Portales (UDP) y directora del proyecto de investigación Núcleo Milenio propuesto sobre exoplanetas jóvenes y sus lunas (YEMS), señaló a EFE que "es el primer satélite natural que encontramos fuera del sistema solar, se trata de un cuerpo gaseoso del tamaño de Júpiter que orbita alrededor de una enana marrón durante unos 170 días".

Zurdo, de origen italiano, lleva 11 años en Chile dedicada a la búsqueda y estudio de satélites. Desde hace cinco años dirige el proyecto YEMS para encontrarlos y confesó al citado medio que, ni en sus mejores sueños, hubiera imaginado que iban a descubrir el primero fuera del sistema solar en tan poco tiempo.

Para conocer la dimensión del descubrimiento basta decir que los astrofísicos llevaban más de 40 años especialmente dedicados a buscar satélites fuera del sistema solar sin haber identificado ninguno hasta ahora. Dentro del sistema solar si que se han descrito ya más de 400 satélites o lunas.

Este hito "abre nuevos desafíos y preguntas por responder a la comunidad científica, como por ejemplo cuándo se ha formado ese satélite, por qué existe o cuántos más hay", sostuvo la investigadora.

Eso sí, los investigadores señalaron que no tienen claro si se puede utilizar el término "exoluna", teniendo en cuenta que tiene una enorme masa, similar a la del planeta Júpiter, y que, a diferencia de las lunas del sistema solar, no orbita alrededor de un planeta sino de una estrella enana marrón (CD-35 2722), que tiene la mitad de masa que el Sol.

La académica de la UDP mencionó que "no hay nada comparable en el sistema solar".

Asimismo, el investigador chileno Kevin Hoy, afiliado a la UDP y al proyecto YEMS, profundizó que "este sistema es algo difícil de definir usando palabras basadas en nuestro sistema solar, como planeta y luna".

Por eso, ambos investigadores inciden en que "lo de menos en llamarle con las categorías creadas precisamente en el sistema solar. Lo más importante es la puerta que abre a descubrir objetos diferentes más allá", explicó la investigadora italiana.

"Avance" para futuros estudios


Zurlo y su equipo han utilizado el instrumento CRIRES+ instalado en el telescopio extremadamente grande de ESO en Chile y empleando el método que se utilizó para encontrar el primer exoplaneta alrededor de una estrella similar al Sol. Aplicaron este método de velocidad radial para detectar pequeños "bamboleos" en la enana marrón causados por el objeto que la orbita, detectando lo que el equipo cree que es una evidencia sólida de la presencia de este satélite fuera del sistema solar.

"El instrumento cuenta con un espectógrafo muy preciso y poderoso, de ocho metros de diámetro. Lo logrado es gracias a una especie de 'estado del arte de esta herramienta'", agregó la astrofísica,

Cabe señalar que con su espejo de 39 metros y su instrumentación avanzada, el próximo Telescopio Extremadamente Grande (ELT) de ESO permitirá a la comunidad astronómica detectar exolunas más pequeñas.

Los descubrimientos con el próximo ELT "harán reconsiderar aún más cómo etiquetamos los objetos planetarios de sistemas diferentes al nuestro", subraya el equipo de ESO, que tiene el apoyo de 16 Estados miembro.

Jorge Lillo-Box, investigador científico en el Centro español de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA) en una reacción recogida en Science Media Centre señaló que "este hallazgo demuestra el potencial tecnológico de la instrumentación actual y sirve como prueba para estos nuevos instrumentos (...) La relevancia del estudio no radica en la nomenclatura de lo que se ha detectado, sino en la capacidad técnica que ha habilitado el instrumento CRIRES+ de ESO para poder obtener velocidades radiales precisas de objetos muy débiles (como esta enana marrón) y, además, a poca separación angular de otra estrella".

Por su parte, el astrofísico en la Universidad de Sevilla y en varios proyectos de investigación espacial internacionales, Javier Peralta, recalcó que la magnitud de este hallazgo "es similar a todo lo que vino cuando empezamos la carrera de descubrimientos de exoplanetas (...) Nos ayudaría a entender cómo se forman los sistemas planetarios".