Espejismos de belleza

Profesionales del Centro de Salud Mental nos guían en la detección y solución de dos enfermedades silenciosas que dejan gravísimas secuelas.

06 de Octubre de 2004 | 09:40 |
www.cesam.cl

Comer y luego, vomitar, para algunos, puede parecer una locura; sin embargo, muchos adolescentes lo hacen diariamente en el más silencioso ritual.

Es común que las muchachas sueñen con tener un cuerpo perfecto como el de las modelos, actrices o cantantes famosas, que a diario nos muestran la televisión y las revistas. Para alcanzar esta meta, algunas realizan rigurosas dietas las que, mal llevadas, pueden caer fácilmente en una anorexia o bulimia nerviosa.

El 90% de estos casos afecta a mujeres, aunque se ha detectado que esta enfermedad va en alza entre los hombres y que se gatilla cada vez más temprano, a los 12 años.

En Chile la anorexia se ha triplicado en las últimas décadas, dejando en evidencia el “efecto domino” que esta enfermedad produce, es decir, basta con que una niña del grupo comience con una dieta para que sus amigas la imiten. Y muchas veces son jóvenes que nunca han dado problemas en casa, más bien se trata de adolescentes responsables, pero, a su vez, autoexigentes y ansiosas por lograr la perfección en todo, incluida la figura.

Consultorio
Todas las semanas los profesionales del Centro de Salud Mental contestarán una pregunta que ustedes le hagan llegar a través de la sección "Escríbenos" que está en la columna izquierda, abajo, del portal).

Mi hija está a dieta permanente, ¿qué debo hacer?

Es normal que durante la pubertad y la adolescencia exista una preocupación especial por el peso y la imagen corporal, lo que en la sociedad actual se ve potenciado por un culto exagerado a la delgadez, la belleza y al cuerpo perfecto.

Sin embargo, como padres, debemos estar alerta ante la baja de peso excesiva de nuestras hijas y la aparición de conductas que nos hagan sospechar que estamos en presencia de un problema. Por ejemplo, que prefiera comer sola y en su dormitorio, que esconda la comida, que después de alimentarse se dirija al baño y pase mucho rato en éste, que realice actividad física en forma desmedida y muchas veces en horarios inadecuados.

Es necesario preocuparnos de fomentar en nuestros hijos una alimentación sana y equilibrada desde pequeños. Así mismo, si está con sobrepeso intentar corregir de forma criteriosa dicha situación, sin caer en descalificaciones o en medidas coercitivas extremas.

Si tienen dudas sobre poder manejar adecuadamente la situación, es preferible consultar a un profesional para que realice una buena evaluación y de las recomendaciones pertinentes para cada caso en particular.


El problema es preocupante y por ello, se ha buscado definir el perfil de una anoréxica. Todo comienza con una simple dieta y la restricción, progresivamente, más severa de ciertos alimentos que, con el paso del tiempo, produce un cambio en el hábito de alimentación, alteraciones de carácter biológico y la adopción de conductas aún más obsesivas.

El síntoma predominante es el temor exagerado a ganar peso, acompañado de una distorsión de su propia imagen corporal, es decir, están cada vez más delgadas, sin embargo, se ven a sí mismas más gordas. En este punto ya no sirve la opinión de los demás y el temor a la obesidad es algo que las domina.
Tienden a obsesionarse por los deportes con el propósito de quemar las pocas calorías que han ingerido en el día.

En una etapa más avanzada comienzan las complicaciones de la desnutrición como el deterioro del cabello, presión baja, anemia, caries, es decir, sufren un menoscabo global de su salud. Se produce el cese de las menstruaciones (amenorrea), tampoco hay ovulación y se reduce la producción de estrógenos, que son los responsables de la mineralización ósea. A ello se debe que una de las grandes complicaciones de las anoréxicas sea la osteoporosis, motivo por el cual es muy importante la detección precoz de esta enfermedad.

Un hecho a tener en cuenta, es que niegan padecer alguna enfermedad y frecuentemente tienden a ocultar sus conductas, por lo que, muchas veces este cuadro no es advertido por los padres, por muy presentes que estén la vida de sus hijos, y se le descubre cuando la enfermedad ya se encuentra muy avanzada.

Por todo lo anterior, hay que estar atentos a algunas señales como es la comida que empiezan a elegir. Los anoréxicos experimentan un rechazo a ciertos alimentos, sobre todo a los hidratos de carbono y a las grasas; habitualmente comen verduras y pocas proteínas. Seleccionan manzanas o naranjas, bebidas dietéticas, chicle sin azúcar, pollo y pescado. Es frecuente que corten la comida en trozos pequeños y comiencen a evitar los platos grandes.

La bulimia, generalmente, está asociada a la anorexia. Ésta se caracteriza por una ingesta compulsiva y descontrolada de grandes cantidades de alimento, luego de lo cual se autoinducen vómitos, convirtiéndose en una práctica reiterada.

Aunque pareciera inofensivo, en el vómito se elimina agua y sales minerales, causando cambios biológicos y bioquímicos. Se produce hipertrofia de la parotida, o sea, las glándulas salivales se ensanchan. Además, el vómito es muy ácido y va carcomiendo los dientes, quedando éstos medio transparentes.
También se producen complicaciones al esófago, reflujo gastrointestinal, desordenes metabólicos, a nivel de los vasos arteriales y del sistema nervioso central.

Comúnmente se altera la personalidad, se ponen agresivas, frecuentemente malhumoradas y mienten. También es característico el uso excesivo de laxantes y diuréticos, lo que se traduce en una pérdida de electrolitos, es decir sufren disminución de sodio y potasio. Como consecuencia de esto, sufren alteraciones cardíacas, calambres, presión baja, dilatación del intestino, entre otras.

El cuadro es desolador, pero la realidad indica que se debe actuar y con firmeza, porque la anorexia produce la muerte.

Si usted, su hija o algún miembro de su familia se enfrentan a alguna de las situaciones descritas, o bien a una mezcla de ambas, visite a un psiquiatra a la brevedad posible para saber si sufre un trastorno de la alimentación. Debido a que la negación de la enfermedad es parte del problema, puede requerirse gran insistencia de la familia o de los amigos para que la persona pida ayuda.
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