“Soy un papá sobrepresente”

02 de Noviembre de 2004 | 16:30 |
El personaje de la TV cambia cuando habla de sus hijos y de su matrimonio. Los ojos le brillan. Se incorpora en la silla y es aún más vehemente que de costumbre.

Está casado con la arquitecta Pilar Caulier y tienen tres hijos: Nicolasa (5), Jacinta (3) y Gaspar (1).

-¿Nicolasa porque es la mayor?
“No. Buscamos nombres distintos a los que todo el mundo le pone a sus hijos en nuestro entorno. Al principio me dio un poco de vergüenza que se llamara como yo, pero finalmente lo elegimos por lo diferente. Conozco sólo dos más: una mapuche y otra mujer, también sureña. Jacinta y Gaspar tampoco son tan comunes”.

- ¿Cómo eres como papá?
“Guaguatero, sobrepresente. Hago los turnos del colegio. Los levanto a los tres antes de irme a la radio, les hago la leche, les cuento cuentos todas las noches hasta que se duermen. Les acabo de cortar los dulces que les llevaba diariamente, porque no les hacen bien. Cambié el horario de la radio a las mañanas para estar más con ellos. Con Gaspar tengo una onda increíble y estoy enamorado de mis niñitas. La disciplina se la dejo a la Pilar”.

-¡Qué fresco!
“Nooo...Lo que pasa es que nos tomamos un tiempo para tener hijos. Porque el matrimonio es igual que una plantita que hay que regarla todos los días. Así que durante cuatro años viajamos harto, fuimos a Europa y carreteamos. Nunca tanto, porque yo soy como Don Francisco: frenético afuera y tranquilo en la casa. Estoy súper presente, aunque no soy perfecto”.

-¿Piensan tener más hijos?
“El gran problema de esta sociedad es el poco tiempo para los hijos. No me aflige la plata, sino el afecto. La única manera de que los hijos lo pasen mejor en este mundo es que se sientan queridos, reforzándoles las cosas buenas y criándolos con los menos traumas posibles. Hay que mirarle los ojos a los hijos y saber en qué están. Por eso creo que tres es un buen número. Ahora, si la Pilar quisiera, podría salir un cuarto, pero no creo, porque uno no es Dios, así que importa poder darles el máximo afecto y algo de disciplina”.

-¿La Pilar trabaja también?
“Es arquitecta y ha trabajado en hartas oficinas conocidas. Ahora está sola, haciendo unas casas monumentales, pero trata de trabajar sólo medio día, por el tema de los niños”.

- Te brillan los ojos cuando hablas de ella.
“Me saqué la Polla Gol, ¡qué antiguo!... el sueño del pibe con la mujer que tengo, como mamá, como compañera, como profesional... ¡en todo!”

-¿No tienes rollos de género, entonces?
“En mi casa somos demasiado relajados. Ella se preocupa un poquito más, tiene prolijidad de papá. Es una pelotudez usar el rasgo de mujer para defender al género. Hay que respetar a la persona”.

-¿Ese discurso se lo aprendiste a tu “amigo personal”, Felipe Bianchi?
“Mi mujer ha dicho siempre que soy lo menos machista del mundo ¡pregúntaselo! Pero, sí, Bianchi me explicó su teoría de que no existen hombres ni mujeres, sino personas y me sentí súper interpretado. Por ejemplo, cada uno administra lo suyo, no me pide plata, al contrario, me reta, porque soy medio botarate. Ella también es antimachista”.

- Me imagino, entonces, que tampoco eres celoso.
“ Al principio un poco, pero los celos son la hueá más nociva. Ella sale con sus amigos y yo mudo, doy papa ... al revés es igual ¡Reguémonos la plantita, movámonos la colita! ¡No es tema andar asustado por la vida!”
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