“La Teletón representa los mejores valores de la sociedad chilena”

Esta semana comenzó una nueva campaña y la meta son 10 mil 600 millones de pesos. Una de sus promotoras está convencida de que los chilenos se colocan en el lugar del discapacitado y su dolor. ¿Será verdad?

11 de Noviembre de 2004 | 11:12 |
Contagia alegría. Desde el momento en que uno cruza la puerta de su oficina, llena de alegres obras de arte, fotos y galvanos, uno no puede evitar reírse con su simpatía.

Baja de estatura, pero elevada en miradas visionarias, la periodista Ximena Casarejos, el motor detrás de la Teletón, es sinónimo de trabajo silencioso en medio de dos caras contrapuestas: el dolor privado de la discapacidad y la fama de las estrellas del espectáculo.

Al frente de esta institución desde que vio la luz, en 1978, conoce al revés y al derecho las necesidades de los nueve (casi diez) centros que hay a lo largo del país y los 22 mil discapacitados que se atienden en ellos. Y sabe que este año la meta nuevamente no será fácil de lograr: 10 mil 600 millones de pesos que deben alcanzar como sea hasta diciembre de 2006, porque el próximo año, debido a las elecciones presidenciales, no habrá campaña.

La Fundación Teletón tiene 26 años de existencia y, con la de este año, 19 campañas en el cuerpo. Sólo una vez, en 1995, no se alcanzó la meta porque se intentó doblarla.

Ximena Casarejos tiene múltiples explicaciones para las dificultades que ha tenido, últimamente, la Teletón: la cantidad de dinero solicitado, las otras prioridades en competencia y las miles de distracciones que tiene la gente.

¿Por qué es cada vez más difícil sacar adelante la campaña?
“Se necesita mucha plata; el crecimiento que ha tenido la institución hace necesario que sea ésa la cantidad que pidamos. Ahora, hay que tomar en cuenta que nosotros la pedimos bajo una sola fórmula; no hay otro método para conseguir recursos que la maratón de 27 horas”.

-¿Y por qué no innovar en esa fórmula? ¿Por qué no usar el vuelto de los supermercados o farmacias o una cuenta corriente abierta todo el año?
“Porque los vueltos dan una cantidad distinta a la que necesitamos.
La fórmula de pedir todos los meses la hemos descartado hasta ahora y por eso, insistimos en pedir una sola vez en una gran maratón. Aunque sea tan dura, es exitosa y tiene menos desgaste para la gente y para nosotros”.

-Viendo las dificultades tenidas ¿por qué no se plantean conseguir socios permanentes?
“El directorio está buscando nuevas fórmulas, pero, sin duda, quisiéramos trabajar con ellas en forma complementaria a este modelo, o sea, seguir con la campaña ligada a un programa de televisión de 27 horas”.

¿Tozudos?
“No, nosotros creemos que la Teletón tiene valores agregados. Ella está instalada como un hito en el alma nacional, representa los mejores valores de la sociedad chilena, en nuestra perspectiva y creemos que, en tanto sea una campaña que se instala como una tradición, es razonable seguir haciéndola”.

-En una sociedad cada vez más individualista ¿es viable mantener la campaña?
“El individualismo está reflejado en nuestras encuestas, pero la campaña es excepcional; ella rompe con esos hábitos por una sola vez y de alguna manera consigue que la gente se sume y participe”.

-¿La gente expía sus culpas con la Teletón?
“No sé si expía las culpas, pero se pone en el lugar del otro. La gente tiene arraigado en la conciencia que vale la pena ser solidario y que a cualquiera le puede pasar un accidente que lo deje discapacitado y sabe que en la Teletón tiene las puertas abiertas. La gente se hace cargo de este tema”.

-¿De verdad se hace cargo del tema?
“Creo que este problema ha ido, paulatinamente, instalándose en la mesa de discusión. Partimos haciendo un programa de recaudación de dinero que no tenía más pretensión que esa, pero si hoy se pregunta que es la Teletón, ella es sinónimo de solidaridad, de oportunidades. Lo último que nombra la gente es el show.
“En ese sentido, creo que hemos ayudado a hacer conciencia; soy una convencida de que hemos aportados a un cambio cultural. Antes de la Teletón de este tema no se hablaba, no existía la discapacidad”.

-¿Y ese no era un objetivo de la Teletón?
“No, para nada. El propósito era conseguir dinero y dejar a la Sociedad Pro Ayuda al Niño Lisiado financiada por 5 años, la que iba a construir un instituto”.

-¿Y qué pasó?
“Afloró un problema desconocido para nosotros, para la sociedad en general, y nos vimos en la obligación de seguir creciendo porque había discapacitados en todo el país. El tema estaba oculto y sigue creciendo”.

Conscientes de lo importante que es mantener el espíritu de la Teletón, el directorio tiene en carpeta un proyecto que busca conectar más estrechamente a los chilenos con el día a día de la discapacidad.

El próximo año vería la luz el voluntariado de la institución y las expectativas son grandes: “queremos que conozcan esta realidad y que den su tiempo, cuestión que es tan importante como la plata. Queremos que sean nuestros voceros”, afirma Casarejos.

-Si hay mayor conciencia en los chilenos ¿por qué los discapacitados tienen problemas para insertarse?
“Creo que las dificultades se han ido venciendo respecto de los colegios. No siendo misión de nosotros, hemos hecho un buen trabajo con los establecimientos educacionales, los profesores se capacitan y a los niños se les acepta. La Teletón tiene como finalidad rehabilitar, pero tenemos súper claro que si no se logra insertar en el mundo del estudio o del trabajo, no se consigue una buena rehabilitación”.

-Pero, ¿qué pasa con las rampas, los ascensores?
“Eso cuesta, eso depende de la voluntad política... de la voluntad de las personas. El tema laboral también ha costado más, es un tema incipiente”.

-¿Cómo se explica? ¿Solidarios por un día? ¿Contradicción del alma del chileno?
“La gran mayoría que aporta a la Teletón –y esto es una tesis mía- son personas individuales que no tienen capacidad o facultad para decidir insertar a los discapacitados en el mundo laboral o resolver el tema de las barreras arquitectónicas.
“Y también puede haber algo de que la gente siente que colaboró al hacerlo con la campaña. A lo mejor si hiciéramos una campaña destinada a conseguir puestos de trabajo, quién te dice que no tendríamos éxito.
“En todo caso, nosotros estamos preocupados de esto, porque tenemos generaciones que van a salir y no queremos que se vayan a su casa. No podemos perder su rehabilitación y a ellos, sea como sea, los vamos a insertar; por eso, estamos buscando alianzas”.

-La idea de establecer financiamiento estatal ¿sigue en pié o es ya una discusión bizantina?
“Nosotros planteamos que no le íbamos a pedir apoyo al Estado para la campaña; somos una institución privada y hemos sido responsables en eso. Lo que nosotros quisiéramos es que la clase política y el Gobierno nos ayudara con algún tipo de tributo permanente, pero no sólo para nosotros, sino que para otros como el Hogar de Cristo.
“Nosotros decimos, con certeza, que estamos resolviendo un problema social importante de manera permanente y tenemos el mérito para solicitarlo. Además, las pruebas están al canto: somos eficientes administrando lo que nos da la gente”.

- ¿Oídos sordos o no es prioridad de la clase política?
“No, creo que somos malos lobistas (y lanza una carcajada). Creo que esto está en la agenda y va siendo cada día más importante. Va a llegar el momento en que esté dentro de las prioridades”.

-¿No será que hasta que uno no lo experimenta en carne propia, no asume la gravedad del tema?
“El ponerse en el lugar del otro es un tema potente. La gente se conmueve verdaderamente con el dolor ajeno y eso explica que la campaña tenga el éxito que tiene.
“Ahora, si actuáramos movidos por el miedo, no nos iría como nos va. Es muy duro hacer una campaña sobre la base de atemorizar a la gente. Somos una cara positiva dentro de toda la tragedia que hay detrás, pero también de la esperanza”.

Los brazos de la Teletón se han extendido por el continente. La Fundación asesora a 14 países latinoamericanos en sus propios programas solidarios. Es curioso este fenómeno si se piensa que Don Francisco importó la fórmula desde Estados Unidos. Ximena Casarejos ve el éxito de esto en el hecho de que Chile “latinizó” el modelo. “El nuestro sirve para todos los otros, incluso para los mexicanos que están tan cerca de EE.UU.”

-Al frente de la campaña por 26 años ¿que te golpea hoy?
“Me golpea que no seamos capaces de transmitir con toda la potencia y fuerza que corresponde el trabajo que hacemos en el año. Que tengamos espacio en los medios de comunicación sólo durante la campaña, cuando tenemos tanto que decir el resto del año. Tenemos que romper esa barrera”.

-¿Y cómo recibes críticas como las del senador Jorge Lavandero? En todo esto podría ser tu mínima preocupación.
“No, no, no. Es fuerte que cuestionen el trabajo que estas haciendo, que digan que eres poco transparente o que las platas están mal administradas. Es fuerte más que nada, porque no hay buena comprensión por lo hecho y eso quiere decir que no fuimos capaces de explicarlo bien.
“Y es fuerte tener una campaña exitosa y que haya gente que quiera chaquetearte, porque para nosotros la Teletón es de todos los chilenos; de verdad”.

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