“Para las mujeres, el doble rol es súper fuerte”

09 de Diciembre de 2004 | 10:14 |
En Chile, las mujeres en cargos ejecutivos de alto nivel y en grandes empresas son pocas. Pareciera que las líderes femeninas en esos puestos, como Andrea Rotman, nunca han percibido el denominado “techo de cristal” que les impide subir y desarrollarse profesionalmente.

El tema no la deja indiferente y se aventura en una explicación. “Las mujeres enfrentan mayores exigencias y mayores cuestionamientos. La mayor parte del tiempo se duda de que ellas sean capaces de asumir tareas y, también, para los hombres es difícil que una brille más que ellos”.

-¿Y les cuesta más aceptar a un jefe mujer?
“Puede ser que les sea más difícil, pero en mi experiencia no ha sido así, siempre me he sentido muy admirada y respetada. Ahora, sí he sentido que a los hombres que estaban arriba o al lado les complicaba que estuviera ahí; la sensación era un poco a ver, veamos.
“Ahora, eso ha cambiado mucho; años atrás era mucho más difícil y el aporte de las mujeres es un plus que está siendo reconocido. Ya hay empresas que lo declaran abiertamente: sentimos que en nuestra organización faltan mujeres, dicen”.

-¿Cómo explicas, entonces, que hayan tan pocas en altos cargos ejecutivos?
“Porque para las mujeres llegar a cargos ejecutivos tiene su costo. Entiendo a esas mujeres que ponen ese costo en la balanza y dicen no y renuncian. Tengo muchas compañeras de universidad, que teniendo capacidades, tomaron esa decisión y lo encuentro válida”.

Andrea Rotman sentencia: “para las mujeres el doble rol es súper fuerte. O tienes un marido maravilloso, que te apoya, y una buena red de ayuda o te vuelves loca”.

Sobre las diferencias salariales que hay entre ambos sexos, en igual cargo de responsabilidad, no puede explayarse mucho porque, en su caso, nunca ha tenido noción de que ello sea efectivo.

“Nunca, nunca he preguntado cuando gana el que está al lado mío; estoy pagada en lo que valgo. Siempre he negociado sin mirar cuanto gana el otro y creo que nunca he quedado mal”, aclara.

-¿La mujer paga un costo? ¿La maternidad lo es?
“La maternidad es un costo y hay que asumirlo, pero debería hacerlo la sociedad. El hecho de que las mujeres tengan hijos es una necesidad de la sociedad”.

Consciente de que algunas abusan del sistema de licencias, igual demanda una visión más integradora, porque detrás de un hijo enfermo hay una madre y un padre. “Un hijo no puede ser un handicap negativo para una ¿por qué?”.

La intuición debe ser el arma secreta que le permitió llegar a la cúspide. Y se mantiene en ella porque se guía por un consejo que le brota instantáneamente: todo cambia y no hay que aferrarse a planes.

A partir de su experiencia asegura certera que “nada en la vida es seguro. Todo cambia, entonces, a la larga hay que estar preparado para enfrentar las nuevas situaciones y escenarios”.

“A nadie le aseguran un cargo el resto de la vida, por muy bueno que se sea, y eso hace que uno se plantee la vida de otra manera. Ahí uno tiene claro sus prioridades”, concluye.


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