Los problemas de creerse el centro del universo

Detrás de este trastorno de personalidad hay un sujeto que lo dramatiza todo y depende de las alabanzas ajenas.

28 de Febrero de 2005 | 09:46 |
Busca que lo quieran, que lo observen y le digan cuánto lo admiran. Todo le sirve para captar el interés de los demás: gritar a los cuatro vientos sus dificultades amorosas, usar un vestido cuyo escote termine donde empieza el tajo de la falda, ser el alma de las fiestas o sobredramatizarlo todo... Es lo que popularmente se llama "centro de mesa" y que la psiquiatría clasifica como trastorno de personalidad histriónica.

"Son personas necesitadas de estimación, de ser entendidas, queridas, alabadas o admiradas", describe el doctor Raúl Riquelme, psiquiatra y jefe del programa de Trastornos de Personalidad del Instituto Psiquiátrico doctor José Horwitz.

Junto al doctor Alex Oksenberg editó el libro "Trastornos de la Personalidad, hacia una mirada integral", en el que 55 psiquiatras y sicólogos abordan diversos aspectos del tema, entre los que se incluye esta desviación permanente del comportamiento, que hace sufrir tanto a quien lo padece como a los que lo rodean.

Un trastorno mental que afecta a entre el 1 y el 2% de la población general y del 10 a 15% de quienes consultan un servicio de psiquiatría. Además, es más prevalente en las mujeres.

¿Soy perfecto yo?

¡Alaracooooo!, el popular personaje creado por Themo Lobos, es una buena caricatura del histriónico. "Su esencia es sobrerreaccionar o sobredramatizar todo que habitualmente le pasa. Y lo hace de manera inflexible, o sea, en todas las áreas de la vida, lo que lo lleva a ser inadaptativo", complementa el doctor Antonio Menchaca, psiquiatra y jefe del Programa de Trastornos de la Personalidad del Instituto Neuropsiquiátrico de Chile y uno de los especialistas presente en el libro de Riquelme y Oksenberg.

Un ejemplo típico, agrega, es el sujeto que en una reunión social se convierte en el alma de la fiesta, el invitado celebrado por todos como el más entretenido y chistoso del lugar. Sin embargo, la impresión sobre él cambia cuando al encontrarlo en una situación laboral o más seria se comporta exactamente igual, porque es incapaz de adaptarse a otras circunstancias.

Además, el individuo con personalidad histriónica vive buscando "la ovación" de los demás, pues si no lo aplauden siente que no lo quieren. "Es cansador, porque necesita que todo el tiempo le digan que lo aman, que es fantástico. Y si nadie se lo dice se victimiza". Esta verdadera "caza" de estima lo convierte en una persona dependiente, que sólo se autoafirma a partir de las opiniones externas. Y también genera el rechazo del entorno, que lo ve como una persona superficial y ególatra.

Para tener un espectro amplio de los tipos de histriónicos basta con tomar el control remoto. "El rasgo de las estrellas televisivas es ser histriónico", dice el doctor Riquelme. "Algunos de ellos se ganan la vida así, haciendo de su vida cotidiana una teleserie, que si sus hijos se fueron o no con el padre, si mostró más o menos de las piernas, si citó a los periodistas a un restorán para que presenciaran su separación. Exhiben su vida íntima".

Para los psicoanalistas, el origen del trastorno está en un complejo de Edipo no resuelto. "La persona se quedó buscando la atracción del padre del sexo opuesto, pero al mismo tiempo siendo muy ambivalente porque sabe que no puede caer en el incesto", dice el doctor Riquelme.

Luego, al histriónico le cuesta establecer nexos interpersonales profundos o íntimos. Es superficial en sus relaciones de pareja y nunca concreta una relación sexual, aunque la busca.

En el caso de las mujeres es posible que traspasen su atracción por el padre hacia otro hombre, probablemente mayor, al que atraen y por el que buscan ser atendidas. Pero cuando llega el momento de intimar, lo rechazan o evitan, porque sienten la culpa de caer en una relación "incestuosa".

Esta relación superficial e incompleta los tiene permanentemente insatisfechos, por lo que no es raro que caigan en depresión. Y es por esta patología por la que suelen llegar a la consulta del psiquiatra. "A ellos les cuesta darse cuenta de que son la fuente de sus propios problemas. Cuando llegan, uno los evalúa y va viendo: trata la depresión y cuando el paciente está preparado se inicia una sicoterapia", explica el doctor Menchaca.

Eso significa que la persona sea capaz de darse cuenta que tiene un problema y que pueda asumirlo. Sólo así, y con la guía del terapeuta, podrá interpretar qué mecanismo inconsciente es el que gatilla determinada reacción y podrá utilizar las técnicas que éste le facilite para mejorar su problema.

Un libro abierto

"El cariño del público" es una frase muy típica de quienes pueblan la pantalla chica. Y no es una frase más; en realidad para algunos de ellos el sentirse queridos depende de la admiración que perfectos desconocidos les puedan prodigar.

"El histriónico busca que lo quieran, lo paren en la calle y lo saluden. Y será una persona obsequiosa, congraciativa o demasiado cariñosa, que convierte una relación superficial en algo más cercano de la cuenta", afirma el psiquiatra Raúl Riquelme. Luego, la primera vez que ven a una persona pueden tutearla de inmediato, darle un beso como si se conocieran desde siempre y establecer una aproximación innecesaria.

Además, son personas desinhibidas tanto con su cuerpo como con su vida. "Aparecen muy extrovertidos contando sus dificultades, sus problemas más íntimos. Y también en la ropa que usan, que generalmente muestra más de lo necesario".
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