“No existe la mujer inalcanzable”

Regio no es, pero ni con los años ha perdido ese encanto que lleva consigo desde muy joven y que ha hecho a famosas y desconocidas caer fácilmente en sus redes. No es alto, tampoco bajo, moreno, delgado (cómo no, si uno de sus vicios es el gimnasio); la sonrisa le aflora fácil y seduce con ese tan particular modo suyo de escuchar a su interlocutor. Sin embargo, cuando algo le molesta, va de frente y ataca, igual como lo hace cada noche de domingo en el programa Caiga Quien Caiga.

03 de Mayo de 2005 | 09:54 |
Felipe Bianchi Leyton tiene 39 años y estudió en el colegio San Juan Evangelista. Desde chico tuvo claro que su futuro era el periodismo, “como a los 10, decidí que me gustaba el deportivo”. Tras un año en Licenciatura en Historia en la Universidad Católica que, dice, le sirvió como pre universitario, rindió nuevamente la PAA y pudo alcanzar su sueño de niño.

Entró a periodismo en 1984 y a fines de ese año ya trabajaba como reportero en la revista Triunfo del diario “La Nación”. Después se fue al área deportiva de “El Mercurio” y su carrera ascendió de la mano de este medio: dio vida, junto a varios de sus grandes amigos, a la revista juvenil “Zona de Contacto”; fue subeditor y editor de suplementos.

En televisión, estuvo un mes “a préstamo” en el noticiero de TVN y en “Zoom Deportivo”. También pasó por el fallido “Combinado Nacional” de Mega, tres radios y varias revistas, incluida, la dirección del desaparecido “Gráfico”.

Actualmente, conduce C.Q.C. junto a Nicolás Larraín y Pablo Mackenna; escribe en la Rolling Stone, en Fibra, en RTV (la revista de VTR), colabora en “El Mercurio” y lleva más de dos años en la radio W, en un programa de deportes junto al polémico ex jugador de fútbol, Eduardo Bonvallet.

- ¿Se puede tener vocación desde temprano?
“Siempre, siempre, siempre quise estudiar periodismo. A los quince años ya no tenía la menor duda. Lo primero evidente era que quería trabajar en algo que implicara exactamente las cosas que me gustaba hacer, que no hubiera mucha diferencia entre trabajo y vida. Lo que más hacía era ir al estadio, al cine, leer, escribir. ¿Qué era lo más cercano a todo eso?, el periodismo”.

- Los periodistas deportivos tienen fama de “cabeza de músculos”. ¿Qué hay contigo?
“Es súper raro, porque si te fijas, hay ene periodistas deportivos que están haciendo otra cosa: el guatón (Aldo) Schiappacasse, (Pedro) Carcuro. Me da la impresión que esta obligación que hay en el periodismo deportivo de opinar desde temprano, de contar historias, de ser más comprometido, menos frío…Cuando está bien hecho implica mucha opinión, lo que no se da en otras áreas de esta profesión. Es por ello que cuando el periodismo en general, en Chile, empezó a opinar, a los periodistas deportivos no nos costó tanto”.

- ¿Crees que el periodismo ha cambiado mucho en Chile?
“Evidentemente ha habido un cambio en los últimos años. Hay más investigación, más opinión, más análisis, y nosotros, como los críticos de espectáculos, estamos acostumbrados a eso desde el primer día de ejercer”.

- Pero C.Q.C. es otra cosa, es conducción de un programa más bien irónico.
“No me siento tan distinto a lo que era. Como buen Géminis, estoy haciendo otra cosa no más. Me parece que en C.Q.C. tengo la posibilidad de desarrollar más la tecla humor, la ironía, pero que, de alguna manera, antes también estaba, ya fuera escribiendo o en la radio”.

- ¿Qué es lo distinto, entonces?
“Los medios son súper distintos en sí. La televisión, la radio y lo escrito son tan diferentes que es muy entretenido tener la suerte de estar haciendo los tres”.

- ¿Te gusta uno más que otro?
“Leejos lo que más me gusta es el periodismo escrito, lejos por mucho, lástima que sea tan mal pagado. Me parece que el nivel de exigencia es mucho más grande, a tal punto que yo desconfío de los periodistas que nunca han escrito”.

- ¿Cómo?
“Hay una clara situación de categoría: el periodista que no escribe es por algo. La gente que me parece más admirable en el periodismo chileno, haya o no pasado por la carrera misma, es la que escribe: Fernando Villegas, el mismo Schiappacasse, Ascanio Cavallo. Es lo más complejo, que el otro que es más intuitivo. Lo que sí, en la radio y la TV comunicas bien o no sirves no más, porque es mucho más rápido y más cercano”.

-¿La televisión es un medio que te acomoda?
“La televisión no me gusta mucho, hasta el día de hoy creo que es lo más charcha que hay, en general. Hay un nivel de incultura, de facilismo que no está en la radio ni en los medios escritos. Me cuesta mucho imaginarme haciendo otra cosa que no sea CQC en televisión”.

Hace algunos años fue la burla de muchos porque reconoció a través de una columna que era un hombre que se sometía a largas sesiones de masajes y limpieza facial. Fue como la antesala del después, sobrevalorado, “metrosexual”.

-¿Eres pretencioso?
“Muy pretencioso, pero muy, mucho; casi ridículamente, porque no hay mucho que hacer. Me encantan la ropa, las cremas, los masajes, el gimnasio. Me parece obvio, casi un delito, no hacer deportes. Todo lo estético es lo único rico que no hace mal. Entonces qué razón habría para no hacerlo. Es una mezcla entre goce y pretensión”.

-¿Te consideras guapo?
“Para nada ¡Si me miro al espejo!, pero guardo unas proporciones relativamente dignas”.

-¿En que crees que radica tu éxito con las mujeres?
“Lo que me hace atractivo es mi personalidad. Yo aprendí muy chico que hay una cosa vital para conquistar: saber escuchar. No sólo a las mujeres, sino con la gente en general, para establecer empatía. ¡Hay tanto hueón en el mundo preocupado de hablar sólo de sí mismo! Eso me ayuda mucho, tratar de entender al otro. Además del humor, que siempre ayuda en cualquier plan de conquista”.

-Esa es una respuesta retórica. Siempre has tenido como pareja a mujeres muy atractivas.
“Pero es que cuando dices mujeres tremendamente atractivas, el 90 por ciento de este país se imagina a la Carla Ochoa, porque tiene buen poto y buenas tetas. Yo busco otras cosas. Todas mis parejas han sido atractivas, pero no necesariamente en el plano físico. Hay otras cosas que son las que te hacen clic”.

- Insisto en la pregunta.
“Hay otras cosas que también influyen: no existe la mujer inalcanzable. De hecho las mujeres más solas son las más espectaculares, porque nadie se atreve, generan una cosa como de que no fueran seres humanos que es bien divertida. Son personas poco escuchadas, carentes de afecto y si uno sabe aprovecharlo, rinde dividendos”.

- Eso me parece más creíble.
“Bueno, es que cualquiera que transmite que le gustan las mujeres y lo que eso conlleva -tirar, conversar, jugar- , no puede no practicarlo”.

- ¿Se relaciona, entonces, con la explicación que dabas acerca de ser periodista?
“¡Claro! También es que uno tiene algo que contar. Creo que los cuentos que mejor funcionan son los que demuestran que uno sabe lo que quiere y para dónde va. Por eso que siempre digo que tengo la raja de saber hace tiempo en lo que quería trabajar, lo que deseaba hacer y entonces armas toda tu vida en torno a eso. Empiezas a ser, en algún área, más interesante”.

“No me arrepiento de nada de lo que he hecho

Le martiriza ver las fotos que le sacan



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