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“Hubiera matado por tocar piano”

01 de Marzo de 2005 | 12:41 |
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Cuesta seguirle el humor, a veces un poco negro o, tal vez, demasiado intelectual. Mantiene esa característica manera de hablar que y no ha cambiado mucho desde sus tiempos de estudiante; sigue siendo esa persona tremendamente culta y orgullosa de sus conocimientos. Es cariñoso y acogedor, pero muy serio.

Ni siquiera su manera de vestir ha cambiado: sobrio y sencillo, con blue jeans y una polera verde. Sólo se apasiona cuando habla de su familia o su trabajo, en ése orden, según él mismo explica; no obstante, contesta cada una de las preguntas personales, sin inmutarse.

-¿Eres trapero?
“No, no mucho, además ahora me dan la ropa para vestirme en el canal, así que no”.

-Tu grupo de amigos debe ser bastante grande ya que has pasado por muchos lugares.
“Buena pregunta (se echa para atrás y continúa) yo no tengo amigos, porque soy periodista, (lanza una gran carcajada) ¡Esa onda! No, no, en serio, son como los amigos míos de antes, más los amigos de mi mujer y los nuevos. Dos o tres de la época del colegio, de la universidad creo que Felipe Bianchi es mi único amigo y la Karla, Cristián, Rodrigo Barañao. Esa es como la gente con la que salís a comer, compartís más, los más cercanos.
“Es bien divertido, porque hemos conseguido como juntarlos a todos. Mis amigos del colegio conocen a la Karla y son amigos entre ellos”.

-¿Practicas algún deporte?
“No, ¿debería? Tengo que hacer algo, ahora que tengo más tiempo en las mañanas me voy a meter al gimnasio o algo así, porque cacho que soy muy sedentario; me cuesta mucho subir los cinco pisos para llegar a mi oficina”.

-¿Y los hobbies? ¿Sigues tocando guitarra?
“Tengo guitarra, pero ya no toco como antes… ¡Yo no sé como tiene tiempo la gente para tener hobbies! De repente conozco gente que se va a pescar o juega golf todos los días, no sé cómo lo hacen. Yo, entre la culpa que tengo de no ver a mi mujer y a mis hijos, mi principal hobbie, al que destino el tiempo libre que tengo, es a ir a ver películas y a jugar con mi ePod”.

-¿Con qué?
“Con esa huevá de la música, que es la raja. Yo no tendría cara para ir a subir un cerro el sábado por la mañana… bueno tampoco estado físico… ni ganas. ¡Están los niños ahí!, no se me ocurriría cambiarlos por nada. Bueno, en realidad no critico a nadie, así soy yo no más.
“Creo que tiene que ver con que son chicos; cuando tengan quince años y duerman hasta las doce, la mañana va a ser de una soledad absoluta. Ahí me voy a dedicar al aeromodelismo, voy a hacer barcos adentro de las botellas, ¿cachai?”

-¿La música sigue siendo tu pasión?
“Puta, todo. Ayer fui a ver ‘Mar adentro’ y hay una escena completa musicalizada con Nessun dorma, que es un aria de Turandot y descubrí impresiones maravillosas… Impresionante, la ópera nunca luce mejor que en las películas, ni en la propia ópera.
“Me gusta todo, soy capaz de descubrirle el encanto, porque no todo tiene belleza, pero el encanto a casi todo”.

-¿También al tecno?
“No poh, ésas son huevás. No tengo el prejuicio, pero soy refractario a las modas, me carga cuando los disjockey dicen voy a tocar esta noche… Me carga, porque ellos no tocan, ellos ponen discos. Son modas, son tendencias y me chorea porque no tienen verdadero gusto por la música, toda esa parafernalia no es lo que a mí me interesa, aunque hay cosas de tecno que son súper interesantes y choras y otras que no”.

¿Has incentivado en los niños este gusto por la música?
“No ex profeso, no a propósito; es natural y son súper musicalizados. O sea, mi hija está almorzando en la cocina y pide que le suban la radio y se sabe todas las letras; mi hijo también, es rayado con la música, le encanta. No sé de dónde lo sacaron, pero en el auto está siempre la radio prendida y yo los dejo jugar con mis discos, no tengo rollo con eso”.

-¿Hay algún deseo no cumplido por ahí?
Permanece callado largo rato, pensando y finamente dice: “No, yo estoy súper satisfecho con mi vida, súper, muy contento.
“Yo vendería mi alma con todo para que mis hijos fueran felices. Pero ¿qué es ser feliz? La felicidad es una cosa tan efímera a la larga, pero lo que yo estoy viviendo ahora es totalmente pleno, lo paso genial, no tengo ni una queja. El 70 por ciento de la gente encuentra que sus trabajos son más o menos; yo, en cambio, creo que sólo Mick Jagger tiene un trabajo mejor que el mío, y mi familia… ¡es increíble!”

-Pero existirá alguna frivolidad…
“Claro, en ese plano, yo hubiera matado por tocar piano; como no aprendí a tocar nunca bien, no toco”.

-Eres súper exigente contigo mismo.
“No, lo que pasa es que yo cacho perfecto la diferencia entre tocar y lo que yo hago, entonces, eso me hubiera encantado, ohh, hubiera muerto por eso, encuentro que es una huevá superior, a otro nivel. Los que tocan el piano, son especiales”.

-¿Frustraciones o fracasos en tu vida?
“No, lo del canal 2. Me he pegado muchos costalazos, pero no llevo la cuenta. No los ando contando, pero tampoco me olvido de los importantes y sirven para temperar el carácter, para conocer a las personas, para conocerse uno mismo, para aprender de sus errores, aunque yo he cachado que uno tampoco aprende taaaanto de sus errores, pasa más por cumplir años. Pero, principalmente, las etapas en que lo he pasado mal sirven para valorar que ahora lo paso la raja”.

-¿Tu primer matrimonio no es un fracaso?
“Sí poh, lo es, porque yo me casé para toda la vida. Eso fue un fracaso grande, una crisis personal mayor, duramos sólo un año y medio. Era muy inmaduro”.

-¿Vicio privado?
“El chocolate, me queda un mes y medio de no comer chocolate…”

-¿Hiciste una manda o qué?
“No, me descubrieron un reflujo que me afecta las cuerdas vocales; entonces, tengo que controlarlo. Llevo una semana sin comer chocolate y no puedo creerlo, nooo, llevo dos semanas… ya queda menos”.




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