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Una atracción fatal por los medios de comunicación

Guapísimo, se declara desconfiado por naturaleza. Su paso por distintos medios de comunicación resulta incomprensible para algunos, pero él no se inmuta: tiene la piel dura frente a la crítica y objetivos claros.

30 de Agosto de 2005 | 10:28 |
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Se reconoce operado de los nervios y que por ello, corre riesgos. Aún así, piensa varios segundos cada respuesta y mide muy bien cada palabra.

Si está en confianza, la risa le sale fácil; si no, le gana la formalidad y parece distante. Y esa es la imagen que, normalmente, precede a Cecil Chellew Bulnes.

Rostro de trasnoche para quienes lo vieron leyendo las noticias en el “Hora cero” de Megavisión hace algunos años, está de nuevo en la pantalla como parte del equipo de “opinólogos” del programa “Saping” del mismo canal.

Ligado al mundo de los medios de comunicación por cuna, por elección desea estar en ellos. Fue subdirector de la “Qué Pasa”, fundador y director de la revista “Cultura urbana”; es socio en varios proyectos con la agencia Grupo Contemporáneo y también es miembro de una consultora.

-¿Qué explica este retorno? ¿una atracción fatal con la tele?
“Hay una atracción fatal con los medios de comunicación y en el caso de la televisión, reconozco que hay como un vértigo. No sé explicarlo mucho y tampoco el vértigo tiene mucho sentido; es como cuando uno se acerca a la ventana y dan ganas de tirarse al vacío”.

-¿Dejas fluir la parte más riesgosa de tu personalidad?
“Sí, la personalidad del que le importa muchos menos el qué dirán, más irónica, más inconformista y criticón”.

-¿Te refieres a tener un cuero duro para enfrentar la crítica?
“Sí, hay que tener cuero de elefante, pero también es que me importa menos el qué dirán en el medio en donde me muevo, los círculos más formales, quitados de bulla y en donde a uno lo juzgan diciendo que hay cosas más interesantes que estar en televisión y no entenderían jamás por qué lo hago. En ese sentido, me importa nada el qué dirán”.

-¿Tienes como objetivo de vida estar en la tele?
“Ojalá pueda estar en la televisión por mucho tiempo. No sé si es un objetivo de vida, pero la televisión tiene mucha exposición pública, es un medio de comunicación fuertísimo y es indudable que influye en la cultura, en general. Lo que uno dice, el chiste o el comentario, queda en las personas y en ese sentido, estar en televisión es mucho más eficaz para influir”.

Chellew claramente ha estudiado al medio, da luces de que lo ha auscultado. “Los argentinos han definido esto muy bien y se tomaron de una frase que viene de la II Guerra Mundial y que dice que la política es una extensión de la guerra, pero por otros medios. Bueno, el espectáculo, en este caso, es una extensión de la política por otros medios”, sostiene.

“En cierta forma –sentencia- me atrae poder opinar e influir”.

-¿Por qué en el formato de la “opinología” que hoy está tan…?
“Desprestigiado (concluye la pregunta). Bueno, hay pocas alternativas en la televisión hoy para poder entrar. O es en algo netamente periodístico o es esto o algo totalmente farándula como Kike Morandé”.

-¿Ustedes creen que están haciendo una opinología distinta? ¿Qué no es chismografía?
“Lo que estamos haciendo en “Saping” es ironizar y opinar de la contingencia que es una cuestión que va desde la farándula hasta la política, pasando por el deporte y otros. Y espero que esto no sea con un formato hiriente como lo están haciendo otros opinólogos”.

-¿Quieren promover un juicio, un remezón frente a la uniformidad?
“Exacto, es un juicio de cada uno (los cuatro panelistas del programa) a partir de la formación que cada uno tiene. No nos dedicamos al pelambre ni al cahuín.
“Y efectivamente, a través de este programa podemos cuestionar más los hechos que lo que puede hacer un departamento de prensa. Aquí estamos tratando de darle una vuelta a la realidad, pero tampoco con la profundidad que podría tener un programa como “Tolerancia cero”; no hay tiempo, el esquema del programa es rápido y hay que tener un estilo más animado, cool, más relajado. Pero en ningún caso llegando al extremo de chabacanizarlo todo”.

-¿Quieren hacer crítica a quienes están en el poder como lo hace “C.Q.C.”? ¿Convertir al alto personaje en un ciudadano tocable?
“Ok, pero lo que ocurre en “C.Q.C.” es que ellos tienen a los noteros, intervienen sobre el personaje y se ríen de él. Nosotros sólo hacemos una recopilación de imágenes donde ellos mismos entran en contradicción”.

-¿Cuál es tu aporte al grupo de “Saping”? ¿Tienes un perfil?
“Diría que mi aporte es, básicamente, la experiencia que tengo de haber pasado por prensa, estar informado de lo que pasa y de venir de un mundo más conectado con el poder”.

Cecil hace presente que Verónica Calabi viene del mundo de la música, Juan Pablo Sáez del teatro y Savka Pollack de la televisión y la pintura. “Cada uno en su originalidad”.

-¿No pretendes ser el denso del grupo?
“Es que el esquema no es denso, así que eso no me preocupa. Me siento relajado y por varias cosas. Si pensaron en mí es por algo, me llevo bien con los tres y en las pautas se ha podido opinar de acuerdo a su carácter. No hay que estar falseando ni representando un papel. Yo por lo menos no tengo representado ahí ningún personaje, ni lo voy a hacer. No voy a ser un metralleta para lanzar la tallita, pero tengo sentido del humor”.

En alguna oportunidad este publicista reconoció haber firmado sólo dos autógrafos mientras era lector de noticias. Dice que aunque en esa época no eran pocas las personas que veían el “Hora cero” (las noticias interrumpían al Kike Morandé), nunca experimentó el cuento de ser rostro.

-¿Por qué? ¿Tú eras distante o la gente?
“Una mezcla. No lo puedo explicar, el fenómeno de ser rostro no me pasó”.

-¿Y ahora, en un programa más magazinesco, cómo vas a manejar la sobreexposición?
“No se si se va a dar, tres meses es muy poco tiempo, pero miedo no le tengo. Que me reconozcan no me importa, que se metan en mi vida privada, sí; en todo caso, no creo que ello vaya a ocurrir, depende de uno si abre o no la puerta”.

-¿Qué opinión tienes del mundo de la farándula, ser portada?
“Sé que es un mundo artificial creado por los mismos que hacen televisión y donde ellos, muchas veces, opinan cosas que van más allá del sentido común tras un objetivo que puede ser el rating u otra cosa. Ese mundo es legítimo, pero yo tengo una aprensión y es que en la farándula, en general, hay como un descriterio sobre todo. Ya es un descriterio la farándula opinando de la farándula, pero ojalá eso no invada otros ámbitos; lo que puede ocurrir es que se le pierda el respeto a todo, un poco como lo que pasa en Argentina.
“Además, encuentro que en la farándula hay poco respeto por el prestigio de las personas; una cosa es opinar de lo que dijo alguien y otra es meterse en su vida, descubrir qué deudas tiene en Dicom”.

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