Cómo cuidar la piel

Conforme pasan los años la piel va presentando distintas necesidades. La llegada natural e inevitable del envejecimiento da pie a las primeras arrugas y la hace perder firmeza y volumen. A esto se suman una menor secreción sebácea y un recambio de células cada vez más lento. Según los expertos, todo ello obliga a ir modificando las rutinas de cuidado y los productos que pueden ayudar desde la cosmética.

19 de Octubre de 2007 | 10:05 |
Conocer las características de la piel, sus problemas y posibles falencias es el primer paso para cuidarla. La dermatóloga María Cecilia Orlandi y Julian Moignard, responsable de formación de Laboratorios Biotherm, explican cómo hacerlo.

Como todavía no ha finalizado la maduración hormonal, por lo general se trata de cutis con exceso de secreción sebácea. La principal dificultad está en la zona T, porque ahí existe un mayor número de glándulas sebáceas. Son pieles ácidas, es decir, con pH menor de seis, y húmedas en la superficie.

Es el período óptimo en términos de firmeza de los tejidos, porque los fibroblastos producen la cantidad necesaria de colágeno y elastina. El envejecimiento, visible a partir de los 30, se inicia a los 16 años con un proceso evolutivo en el cual todos los mecanismos se van haciendo cada vez más lentos. En esta década, los cuidados básicos son hidratación y limpieza, pero siempre con productos que se adecuen a las necesidades cutáneas; es decir, libres de aceite. El uso de antiarrugas es inútil, porque todavía no es necesario estimular la regeneración celular.

30 años Aparecen las primeras líneas de expresión, sobre todo en el contorno de los ojos; todos los tipos de piel devienen más secas, y se ralentiza la regeneración celular. Comienzan las deficiencias para reparar los daños a nivel de colágeno y elastina y los tejidos pierden firmeza. Es la edad en la que generalmente se tienen hijos, lo que también influye. Durante el embarazo se embellece la piel y el pelo por el aumento de estrógenos. Lo que cambia después del parto, porque la disminución de hormonas hace que se caiga el pelo, se partan las uñas, se deshidrate la piel... hasta que todo vuelve a estabilizarse entre dos y ocho meses después.

Para cuidarse hay que estimular y proteger la piel. Se requiere de productos antiedad con antioxidantes que permitan resguardarla de la agresión de los rayos UV. También resultan útiles aquellos que ayudan en la producción de colágeno y elastina y a la regeneración celular.

40 años Disminuyen las hormonas que se encargan de la producción de grasas, lo que es bueno para quienes tenían el cutis graso, pero no tanto para las de normal o seco. La piel pasa de ácida a alcalina por el desgaste de los mecanismos antioxidantes. El óvalo facial cambia, ya que los tejidos pierden firmeza. La dermis, segunda capa de la piel, se adelgaza al ir perdiendo agua y grasa en forma progresiva. La actividad de los fibroblastos se hace 30 por ciento más lenta, por lo que se requiere estimularla artificialmente.

La regeneración celular también baja, ahora se demora el doble que a los 20. Un buen cuidado exige regenerar la piel con cremas con mayor concentración de activos capaces de combatir las arrugas y estimular la producción de colágeno y elastina. Hay que nutrir el rostro, sobre todo si es del tipo seco. Para la falta de firmeza, la mejor alternativa son los productos de efecto lifting que dan un resultado tensor inmediato.

50 años Con la menopausia, decae la producción de grasas, lo que incide en el aumento de la sequedad de la piel. Hay arrugas en más zonas de la cara, al contorno de ojos se suman el ceño, los surcos nasogenianos y alrededores de la boca. Se observa una pérdida evidente de elasticidad y de las estructuras de soporte de la piel, aumenta la flacidez y la cara cambia porque el mentón decae. Un cutis maduro comienza a carecer de luminosidad, por lo que necesita de cosméticos con componentes que favorezcan la luz.

En relación al cuidado, se requieren aportes extra de vitaminas y minerales, y hay que complementar el uso de cremas regeneradoras con productos de efecto lifting para un estiramiento inmediato de la piel. En cuanto a la limpieza, se recomienda cambiar el gel por un producto más suave, como las leches desmaquillantes.

60 años La dermis se va adelgazando por la pérdida natural de agua y aceite, y tiene una capa de células muertas cada vez más gruesa porque se ralentiza la renovación celular, lo que hace lucir el rostro más opaco. A esto se suma la disminución de la grasa y del nivel de hidratación, porque se van atrofiando las glándulas sebáceas, que ayudan a evitar la evaporación del agua.

Las pieles se vuelven más frágiles porque se debilita el filme hidrolipídico que actúa como barrera protectora. El envejecimiento se hace evidente también en el cuerpo, se arrugan las manos y los tejidos se sueltan. A pesar de las constantes innovaciones en la industria cosmética, en esta etapa de la vida no es posible borrar por completo las señales del paso del tiempo; sólo pueden atenuarse. Un gesto que hay que reforzar es la hidratación, ojalá con productos para pieles secas. En la limpieza hay que reemplazar el gel por una leche más suave y un tónico calmante que no acentúe la sequedad del cutis. Las máscaras exfoliantes pueden ser útiles en el retiro de las células muertas que se acumulan en la superficie.
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