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Un dulcero empedernido

29 de Noviembre de 2005 | 18:01 |
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A pesar del crecimiento que dice haber experimentado durante este año y de la madurez que busca entre las visitas al psicólogo y “programas más de grande”, no descarta volver en el futuro a programas de entretención. Es más, reconoce que le encantaría ser como el Kike Morandé. “¿Por qué no? ¡lo encuentro entretenidísimo! Pero para eso, es necesario pasar a un público más adulto, que te conozcan, que te crean”, dice.

-¿Cómo se logra eso?
“Trabajando la credibilidad, que es un tema largo, largo, largo. No pasa solamente por conocimiento, si no que la gente te compre que tú no eres un gallo con parás. Que eres un tipo normal y que no cambias en el tiempo. Tampoco que eres un cabro chico eternamente”.

-A propósito de parás, confiésame ¿eres machista?
“Era más machista antes, absolutamente; con el tiempo he aprendido a bajarle la intensidad. Porque me encanta que hoy la mujer tenga más participación y las cosas vayan más a la par. Creo que además el tema va a ir mucho más allá”.

-¿Y tú en la casa?
“No me creerías, pero me encanta cocinar, me encanta hacer las cosas; no espero que me atiendan”.

-¿Compartir labores?
“Sí y no sólo eso, también compartir los gastos, independiente de que uno gane más que el otro. Con el tiempo he aprendido a ceder y a entender”.

-¿Cómo te proyectas? ¿Casado, con hijos?
“Sí. Ahora tranquilo y absolutamente preocupado de crecer, pero creo que uno de los temas pendientes es formar una familia y ojalá con hartos niños”.

-¿Hartos?
“Sí, cinco… feliz”.

Hoy sus hobbies están ligados al deporte. “Juego mucho tenis y me encanta, me encanta. Creo que, además, es un deporte en el que o solamente luchas contra el rival, sino contra ti mismo; el desafío de pegarle cada vez mejor a la pelota. También descartas tensiones: corrís, le pegai, gritai… ¡Todo!”

Reconoce que está muy casero y que sale poco. “Yo por mí estaría todo el día echado en mi cama”.

-¿Algún deseo no cumplido?
“Familia; es un tema súper pendiente, pero tampoco, por la obsesión de tener hijos, tomar decisiones incorrectas o apresuradas. Creo que no hay nada más lindo que planificar un hijo; decir ¿démosle? ¡démosle! listo, qué rico”.

-¿Moraleja de todo lo que has vivido en el último tiempo?
“Sí. Siento en que la etapa en que estoy es gracias a que me han venido los cambios así como fu, fu, fu. Abro un poco los ojos y digo ¡qué heavy, tengo treinta años!, pero feliz. No tengo rollos”.

-Es que además tienes cara de cabro chico.
“Es que, además, tengo un alma de pendejo que se me nota en cámara, también. Ese es un gran tema”.

-¿Te encuentras buenmozo?
“No, objetivamente no. Tengo un amigo que tiene súper buena facha y nos tocaba viajar y él siempre con las mujeres… un éxito con las mujeres afuera, increíble… y yo ¡nada!
“Pero es divertido, es entretenido, porque a mí me gusta el desafío de la conquista por el lado que realmente vale, de cómo realmente eres tú. Ahí está mi fortaleza, mi ventaja comparativa”.

-¿Qué música te gusta?
“Ochentera: The Smith, Morrisey, The Cure, David Byrne, Talking Heads, Peter Gabriel, Van Halen, Michael Jackson, los Jackson Five. Además, con el tiempo me está gustando la música kitsch, así como Dyango, Camilo Sesto, Montaner, Franco de Vita.
“Me gusta mucho la música, pero fundamentalmente de los ’80 y principios de los ’90, con el Tecno no hay caso, no me entra”.

-¿Verdad que tus autores preferidos son García Márquez y Rosasco?
“Me encantan. Con Rosasco me siento identificado con mis veranos en Concón, me transporto a esa época. Y García Márquez… ¡pa’ qué hablar!, en literatura romántica, la lleva.
“También me estoy leyendo cosas que me leí en el colegio, pero que ahora tienen un significado distinto, como ‘El túnel’”.

-¿Vicio privado?
“Los chocolates… ¡tengo una debilidad!... mal, heavy. O me compró lo helados del Bravissimo y me los como así, acostado en mi cama, con un nivel de desesperación el fin de semana, porque en la semana me trato de cuidar mucho.
“Una ansiedad de comer dulce, no comida; mal, creo que soy candidato a la…” (se queda pensando).

-¿A la obesidad o a la diabetes?
“A la diabetes; me desespero por un chocolate… Trencitos gigantes, ¡me encanta el Trencito!”

-¿Y en los helados?
“Allegretto frutilla, allegretto tres leches y mousse de manjar; los tres”.

-¡Los más dulces!
“Claro y todo con merengue, con torta… un vicio, un vicio”.
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