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"Me va muy bien, pero me cuesta mucho"

Absolutamente seguro de sí mismo, cree que su programa es un gran aporte a la televisión. Está feliz de vivir rodeado por siete mujeres que lo miman y a las que él regalonea. Entre sus planes está un nuevo programa "top secret" y ser papá de nuevo.

31 de Enero de 2006 | 09:51 |
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Parece ser un hombre muy ocupado, antes de comenzar la entrevista no deja de hablar por celular… y no tiene uno, sino dos, que entrega a su asistente mientras se toma un momento para conversar con Puntomujer antes de entrar a su programa "Rojo".

Se siente a sus anchas en TVN, se desplaza como si fuera su casa; dice manejar el espacio al dedillo, así que no le importa entrar al set sólo siete minutos antes de partir. El director, Eduardo Domínguez, sin embargo, lo busca nervioso por los pasillos.

Rafael Araneda tiene una seguridad que abisma, respuestas para todo, casi como un profesor dictando cátedra, pero él parece no darse cuenta; al revés, insiste una y otra vez que es su "humilde opinión", porque no cree tener la verdad.

Por ejemplo, respecto al tema de la familia, que es uno de los tópicos de su historia de vida, dice " mira, yo no sé si soy tan buen hijo, tan buen padre, tan buen marido, tan buen hermano, tan buen amigo… no lo tengo tan claro. Uno siempre cree que está al debe en muchas cosas y lo siento y lo sé (categórico); pero independiente de eso, la familia, el núcleo, es lo más importante. Definitivamente es la base, la plataforma… de ahí parten las cosas, las buenas, las malas… todo".

Otra de sus características es ser un gran orador, contesta latamente, habla rápido; se escucha y, a veces, cambia de parecer o explica de otra manera. Definitivamente, es un conductor innato, parece que nació para eso y le gusta muchísimo. El periodismo, en cambio, le parece una carrera bastante fácil, en la que, afirma, nunca estudió ni la mitad que en sus años de derecho. Todo en la Universidad Finis Terrae.

Es el menor de cinco hermanos y tiene recuerdos "muy agradables" de su infancia y su crecimiento "apretados, achoclonados, con necesidades".

-¿Muy regalón por ser el menor?
"Más que regalón, súper, híper motivado, ah… todos muy pendientes de lo que uno hace. Regalón por el lado de la mamá y del papá, pero los hermanos, a diferencia de regalonearte, te exigen, siempre quieren que el menor ande bien y a mayor velocidad. Ellos llevan años de recorrido, pero te exigen lo mismo” (se ríe a carcajadas, mostrando esos dientes blancos y perfectos que lo caracterizan).

Su padre, Jorge Araneda, murió hace tres años, pero es tan importante para Rafael y sus hermanos que, hace unos días se reunieron para celebrar su cumpleaños y "todos felices y acordándonos de él".

-¿Qué es familia para ti, entonces?
"Tradiciones, elementos que a mí me tienen en la tierra, que me hacen darme cuenta que, aunque hay un tremendo edificio, una tremenda infraestructura que trabaja para uno en algún momento del día (se refiere a TVN), es solo tele".

Vive rodeado de mujeres: su mujer, Marcela Vacarezza, sus hijas Martina (4) y Florencia (2), su madre y su hermana (que viven con ellos) y las dos nanas ("que son parte de la casa"). "Todo bien", dice.

Ya hasta le da lata que le pregunten por todas ellas, porque asegura que está tan acostumbrado que ya no es tema. Además, dice que es muy adaptable y no se hace grandes cuestionamientos. "Tomo la vida como viene".

-¿Esperas tener un niñito?
"No espero un niñito. Pensamos tener otro hijo, pero si viene otra niñita… (pone cara de me da lo mismo) ¡encantado! Yo feliz con otra niñita".

-¿Puedes ser un papá presente con los horarios de esta temporada?
"A ver, yo encuentro que incluso los papás híper presentes siempre quieren estar más; teniendo en cuenta, además, que a veces ni siquiera es bueno estar tan presente.
"Yo, en lo personal, tengo un montón de aprensiones; a veces estoy presente y estando presente no hago lo que corresponde, en términos de… no sé, de criterio".

-Pero en la práctica, ¿qué haces con ellas?
"Soy de jugar, de… bueno, van cambiando; la Martina ya es una niñita, el próximo año entra al colegio, habla de cualquier cosa, uno está conversando y se mete; la Florencia es guagua. Este último año me he encontrado con una niñita y es muy entretenido.
"En la mañana tengo un momento con ellas; que es el rato que despierto, tomo desayuno, me visto, entro al baño y andan allí detrás. Tenemos un juego y yo les hago preguntas, me responden. Arriba del auto, el tema de la música, canciones que a ellas les gustan. A la Martina le gusta venir a acompañarme al canal, lo pasa bien. Es bonito eso también".

-¿Tiene conciencia que la mamá y el papá aparecen en televisión?
"Tiene conciencia del papá; la mamá aparece temprano, a la hora en que ella está en el jardín y las veces que ha estado en la casa, no entiende nada, porque la Marcela está detrás de un mesón y, en realidad, ¡mejor veamos monitos!
"A mí también me cambia, si es un rato no más".

-¿Mudaste alguna vez?
"Alguna vez a la Martina, pero muy mal y siempre me ganaron el quien vive esta cantidad de mujeres que hay en la casa. De hecho una vez la llevé al pediatra y dejé la escoba… ¡un desastre!
"No es mi fuerte, porque soy de manos muy grandes, medio bruto y las niñitas tan finitas, tan flacas, me ponen nervioso. Entre aprensivo y cómodo, porque siempre llega alguien al lado y yo prefiero estar besuquiándoles la guata mientras las visten".

-¿Alguna labor hogareña o no te dejan hacer nada?
"No es que no me dejen, pero muy pocas… noo. No me interesa; tampoco las desprecio, encuentro que son súper importantes. Mi mamá fue toda la vida dueña de casa y es una de las cosas que admiro de ella; pero las cosas de la casa no están en mis habilidades ni en mis intereses ni en mis necesidades; en una de ésas, la necesidad va generando la habilidad. No me cabe duda que uno tiene que estar preparado para todo y si tengo que hacerlo, lo voy a hacer… en pudiendo, no”(se ríe).

-¿Eres machista?
"¿Qué es lo que llamas tú machista?, porque para mí es una cosa pasada de moda, de gente con visiones muy sesgadas, muy lateras, por lo demás. No tengo idea de lo que se entiende por machismo".

Se echa para atrás en la silla, pone cara de que ése no es tema y dice: "Si machismo es ser caballero, soy machista; si es ser déspota con las mujeres o pensar que uno se las sabe todas, no. Tampoco me molesta tener jefe mujer".

Por supuesto, le encanta que su mujer trabaje y cuenta, ya más relajado, que Marcela se indigna porque él no es ni siquiera celoso. "A mí me da lo mismo, estoy tan seguro de mí -en una de ésas estoy equivocado- que no entro en el tema de los celos y esas cosas. Tengo claro lo que puedo aportar y lo que no, y cómo sé que lo que aporto es bueno… tengo mi tranquilidad (carcajada)".

-¿Quién manda en esa casa? ¿Todas?
"Cada una en su área, no más. Está todo súper ordenado. Las niñitas tienen sus horarios; nosotros, como pareja, también tenemos nuestros espacios. Cuando nos acostamos tarde, los fines de semana, saben que alguien tendrá que sacar a las niñitas a la plaza, porque queremos dormir, queremos estar en pareja también.
"Todo está sociabilizado, conversado, nadie ha tenido que hacer un check list; no, yo creo en la generosidad de mi mujer que dijo Oiga suegra véngase para acá y mi hermana también, porque vivían juntas. En la generosidad de ellas de entender que somos pareja, que, además, cada uno es persona; ellas son muy ubicadas y cariñosas en respetar espacios".

Se alarga, también habla de sus nanas: "Tenemos dos mujeres que son parte de la casa, que son las que trabajan con nosotros. Para mí, más que empleadas, tienen un rol súper importante; el tema de las confianzas, de las lealtades, funciona a las mil maravillas con ellas. Por lo tanto, la niñitas están rodeadas de amor: abuela, tía, nanas –no sirvientas, que no es lo mismo-."

Respecto a la educación de sus hijas, cuenta que son bastante estrictos, tienen horarios; deben comer lo que hay y si no, no comen; no se toman bebidas durante la semana. "Igual como me criaron a mí y a mi mujer y, en ese ambiente, todo funciona".

-¿No ha influido en nada tu éxito? ¿Ego?
"Me puede haber subido el ego, pero en las cosas de la casa, no; no conduce a nada. Ahí es donde uno está desnudo. Aquí (se refiere al canal) a uno le va bien y puede andar un día más inflado que otro, pero es un tema de ser humano, no más (termina la frase con una risa como nerviosa).
"Te lo digo, porque creo que así debe ser, que me puede haber pasado o que, en una de ésas, me pasa… pero tampoco pienso que haya pasado".

-Pero efectivamente hay gente que pierde el norte cuando le va muy bien.
"No sé (algo molesto). A mí me cuesta mucho ganarme la plata, así que no tengo por qué cambiar. Nada me es fácil. Me va muy bien, pero me cuesta mucho.
"Como trabajo mucho y me cuesta mucho, le tomo valor a las cosas".

"Hay que ser más hombre en estas cuestiones; el doble discurso a mí no me gusta"

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