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Habla la única mujer que puede convertirse en la futura Primera Dama

Cree que los ataques a Sebastián Piñera dañaron la opción de Michelle Bachelet, porque todas las personas tienen defectos, como su marido, con la diferencia que los de él eran conocidos y ella los ocultaba.

12 de Agosto de 2008 | 10:58 |
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Nos recibe en su casa en medio de una sesión de fotos para los nuevos afiches de la segunda parte de esta campaña presidencial. Cecilia Morel está radiante, pero se declara cansada.

Estos últimos siete meses han sido intensos. Su marido, Sebastián Piñera, emprendió la desafiante carrera presidencial y tras conocerse el domingo en la noche que irá a segunda vuelta con Michellet Bachelet, ella se transformó en la única chilena que puede convertirse en Primera Dama.

La campaña ha tenido, según confesión, cosas buenas y malas; como todas las contiendas políticas, pero en esta oportunidad se siente agradecida por múltiples razones, entre otras, porque se confirmó que Piñera tiene también amigos, no sólo enemigos.

-¿Qué significa para ti este resultado?
“Una mezcla de sentimientos; indudablemente alegría, también un poco de aprensión por lo que viene por delante, un mes que se ve duro, más cansancio –entre risas-, se acabaron las vacaciones y también, de verdad, pena por los que perdieron, porque como señora de candidato uno ve como trabajan”.

-¿Pena también por Lavín?
“Me dio mucha pena, atroz. Sé del esfuerzo, tanto tiempo dedicado; él va a tener siempre un rol importante que jugar en este país. De verdad, a él, siempre lo he querido mucho, confío mucho en él, le creo, cien por ciento, su vocación de servicio y creo que puede hacer un aporte gigantesco”.

-¿El resultado del domingo es una demostración de que Piñera puede tener también un millón de amigos y no sólo enemigos?
“Eso es bonito, te confirma que no era tan odiado –la palabra es dura- y que es más querido de lo que muchos pensaban. En terreno yo lo veía, le decían hola Seba, hola Piñera, hola Chatito, la gente le tiene cercanía y no le teme. Siempre a los políticos los tratan de usted, no tan horizontalmente”.

-¿Un reconocimiento a su persona?
“Más que un reconocimiento, lo que más me impactó es que juntos, Sebastián con Lavín, sacaron el 49% y eso, es espectacular. Nunca había ocurrido”.

-¿Puede ser entendido como un tapaboca a todos quienes lo han criticado?
“La palabra no me gusta; siento más bien al revés, fue una confirmación de la tesis de Sebastián y RN de que juntos, con Lavín, iban a sumar más. Si tu miras hacia atrás, en abril había un desánimo en el país, todo estaba dicho, la Bachelet estaba encumbrada y no se veía ninguna posibilidad. Pero entró y no sólo fue vital él porque lo es, sino porque las otras campañas se pusieron las pilas, fue el incentivo”.

-Eres quien más lo conoce y algunos dicen que tiene características que lo hacen especial; atolondrado, inoportuno, voluntarioso. ¿Tiene que cambiarlas para ganar el 15 de enero?
“Más que para ganar, para gobernar. Creo que tiene que tener más paciencia, de todas manera”.

-¿Ser más cuidadoso en las formas?
“Sí, pero creo que ha aprendido harto. ¿No encuentras?”

-¿Menos personalista?
“Quizás, pero yo siento de verdad que él ha tenido una evolución súper buena. Los que decían que no sabe trabajar en equipo se equivocaron, en siete meses armó comité estratégico, comité ciudadano y miles de otros.
“Lo que más tiene que cultivar es la paciencia, es muy acelerado, exige logros rápidos y concretos y tiene que aprender a escuchar y entender una forma de ser distinta a la de él, menos concreta. Incluso cuando yo le hablo y le cuento entero el cuento, con anecdótas, rápidamente me dice a ver, ¿qué me quieres decir?”.

-¿Escabullirá que es un empresario y rico? Michelle Bachelet se lo enrostró de nuevo.
“Sus palabras sobre ni todo el dinero del mundo las encuentro una mala señal de cómo va a ser esta segunda campaña. Creo que lo ideal es que, realmente, estos dos proyectos que son distintos, con dos tipos de liderazgos distintos, se muestren para que la gente pueda escoger. No hay tanto parecido, como se dice, y hay que ir a las ideas.
“Las diferencias de personalidad las marcan las actitudes, no las palabras. La gente sabe que Sebastián es una persona de personalidad fuerte, empeñoso, perseverante y las empresas no son pura plata, son proyectos apasionantes y deshacerse de eso es hacer una renuncia.
“Además, todo el mundo sabía lo de la plata, no había candidato más transparente. Y por todo le dan: si no vende lo critican, si vende, también, es una cosa que no tiene salida; los que quieren atacarlo siempre van a encontrar por donde”.

-Con la difícil historia de relaciones de Piñera y RN con la UDI, se duda de que pueda encarnar la unidad del sector.
“Sí, pero creo en la noche del domingo, fue súper simbólico lo que ocurrió. Puede que el 0,01 de la UDI no se la juegue por él, pero ellos ven aquí una opción real, es la segunda vez que se está a punto de ganar y también saben que en la Alianza, ningún partido puede solo”.

-¿Y Piñera sabe que necesita a la UDI?
“Por supuesto, aunque nadie es dueño de los votos, si no partimos con esta base no vamos a llegar. Él va a tener que hacer esfuerzos para que las relaciones sean lo mejor posible y es un hombre lo suficientemente inteligente. Si fue capaz de armar una campaña en siete meses, puede, perfectamente, armar una alianza y lo sabe”.

-¿Todos los que votaron por Lavín lo harán por Piñera?¿Y lo harán felices?
“No necesariamente. Puede que no lo hagan feliz, como tampoco lo hacen muchos de los que votan por Michelle Bachelet”.

-Tú dijiste que te costaría trabajar por Lavín en la segunda vuelta. ¿Qué crees que pasará con ellos, con Estela León?
“Por supuesto que a la Estela le va a costar, porque uno trabaja intensamente motivada por cuestiones afectivas, más si no eres político. Además, debe estar agotada, no debe querer más guerra, ellos han hecho un esfuerzo familiar gigantesco por demasiado tiempo y respeto la decisión que tome. Ahora, creo Lavín va a trabajar muy fuerte”.

-Del triunfo de Piñera ¿cuánto es tuyo?
(Se ríe) “Yo le digo la mitad… no, siento que hay dos línea; uno aporta en la causa afectiva-emocional, porque si no él no puede estar a mil en la campaña. Cuando llegaba lo único que quería era que lo acogieran y no le hablaran más de política”.

-¿Nunca te dijeron por qué no fue usted la candidata?
(Suelta una carcajada) “Cuando fuimos a votar el domingo, una mujer se le acercó y le dijo yo voto por usted sólo por ella y me indicó. Estaba chocha.
“Además, creo que le aporto mi trabajo de 25 años en terreno como orientadora familiar, es un plus para él, porque paso meses enteros con las personas hablando sobre sus problemas. Eso me facilitaba la llegada”.

-Sin pasión política, ¿cómo te explicas la votación de Michelle Bachelet?
“Fui la primera en decir que había una especie de enamoramiento con ella, donde sólo se veía lo bueno, pero a medida que la campaña se alargó empezaron a parecer los defectos y rasgos. A Sebastián se los conocen ya, su plata y otros, en cambio, todos los demás tenían solo una cara buena. Y la Michelle empezó a mostrar sus lados enojados que están empezando a influir”.

-¿Influyó el hecho de que fuera mujer?
“En un principio, pero para bien. Era la novedad, una mujer empática, un nuevo liderazgo. Pero Sebastián siempre decía no sólo se necesita conocer los problemas, se necesita resolverlos”.

-¿Crees que no hay resabios machistas?
“El 45% demostró que no”.

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