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El "club de lulú" se va de fiesta

Deje el marido en la casa y póngase su mejor pinta que las mujeres nos vamos de carrete. Bien merecido, ¿o no?

29 de Agosto de 2006 | 17:27 |
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Lo sentimos, muchachos. Pero a esta fiesta, los hombres no están invitados. A menos que sean de esos musculosos y coquetos que saben despojarse de la ropa despacito al ritmo de la música. ¡Sí, chiquillas!...a soltar las escobas, guardar al marido en la casa y estrenar la mejor pinta que el carrete les toca a ustedes.

Es que las "Lulús" se revolucionaron por culpa de los varios servicios que organizan festejos sólo para ellas. La excusa va desde decir adiós a la soltería hasta celebrar un cumpleaños. O ¿una despedida de casada?... Sí, las ofrece Pablo Castro y consiste en una fiesta a domicilio donde un vedetto consuela a la dama y sus amigas con sus meneítos sensuales. ¿Cuál es la diferencia?, sólo que el bailarín lleva flores y la regalonea. "Es que con tantas separaciones, se nos ocurrió darles alegría a las mujeres apenadas", dice. Y sí que se olvidan del "ex" cuando golpea a la puerta un galán vestido de bombero, un marinero sexy o un obrero de casco y pelo en pecho.

Cuenta con un equipo de varios morenos bien formados. Así que ellas pueden elegir por fotos si prefieren a "Erick", "Markos", "Mike", "Branco" o algún otro fortachón. Y si en persona descubre que le faltan cazuelas o le sobran, lo puede devolver.

Ojo, que Castro anuncia que está haciendo un casting de vedettos "seniors" para ofrecer un team para quienes se acaloren con las canas.

Él mismo entrena a sus bailarines, ya que también chasconeó las hormonas femeninas por más de 12 años. Es bien estricto y dice que no sólo vale la pinta, sino que sean educados, bailen bien e incluso los instruye para que no acepten tragos ni proposiciones poco decorosas. También les enseña técnicas para sacarse de encima a las damas más efusivas o manilargas, sin ofenderlas.

Y si "le gusta la gaaasooliiina...", es posible celebrar en una limusina, con un galán más bajito para que pueda danzar al ritmo del reggaeton dentro del vehículo.

También hay "combos" que incluyen un stripper, más la torta y cóctel eróticos. Las formas de los dulces son harto insinuantes.

Los vedettos están disponibles las 24 horas en caso "de emergencia", aunque si quiere elegir, hay que pedirlos al menos un día antes. Los servicios cuestan desde $30 mil a $130 mil, según lo que incluyan.

Viajar en una oruga del Transantiago o en una destartalada micro amarilla no suena muy excitante. A menos que se haga parar la "micro carretera", un bus discoteca pintado de coloridos grafittis que recorre las calles por una hora.

Por dentro está llena de luces giratorias, globos, tapizados de cebra y música a todo volumen hasta que se bajan las cortinas y... "señoritas pasajeras... les presentamos a ¡Johan!"...y aparece un corpulento de músculos aceitados en medio de los "¡aaaaaaaaahhhhhh!" de las féminas. Primero un baile rápido con sacudidas de cadera y después un contoneo sensual jugando con el fierro del bus. "¡La poleraaa, la poleeeraaa!"...", "¡los pantaloooneees!", se afiebran las chiquillas y el galán no se hace de rogar y termina cubierto sólo con una diminuta zunga. O un boxer o un "colaless", porque según el encargado Raúl Ortuza, ellas mandan. "Les preguntamos qué tan fuerte quieren el show" dice, aunque nunca piden que queden como Adán.

Además, un animador se encarga de hacer concursos y mantenerlas animadas. Después, el bus las deja en una discoteca para seguir el carrete. (Sale $10 mil por persona).

"Party bus"

También sobre ruedas es la fiesta del Party Bus de Zona de Mujeres.

Es un vehículo que traslada a las amigas a algún local nocturno, pero en el camino pasan a buscar al pasajero sorpresa que se encarga de entretenerlas con su baile. Cuesta desde $9.900 por persona y también llevan la fiesta a domicilio.

En el Babble Club, no se admiten hombres. Así de simple, porque la idea es que ellas se sientan libres para gritar sus "¡mijitos ricooos!" sin que nadie las mire feo. Aquí está permitido celebrar lo que sea, "hasta las separaciones", dice el dueño Gonzalo Villa. Además, pueden llevar globos, tortas o adornar como se les ocurra.

Ellas son las reinas y los únicos machos que pueden entrar, son los encargados de rendirles pleitesía: el animador, los strippers, hasta Chayanne y Ricky Martin. Claro que en versión chilensis.

Hay que reservar mesas porque se pelean las que están más cerca del escenario para vitrinear mejor. Abre los jueves, viernes y sábado, y se paga un consumo mínimo de $5 mil.

Como no hay fiesta sin torta, la Pastelería Erótica ofrece unas bien especiales para despedidas de solteras. Hay distintos modelos nada de inocentes para elegir y el "caballero de pie" es el más popular.

También hay picadillos y galletitas con formas picaronas desde $4.990 y todo se lleva a domicilio.

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