Madrid en paños menores

20 de Febrero de 2007 | 11:53 |
Después de "Ámame", Vicente Sabatini llamó a Álvaro Morales para participar en "RompeCorazón" y desde esa fecha -1994- el actor se integró al elenco de las teleseries del primer semestre de TVN.

En marzo, será uno de los protagonistas de "Corazón de María". Algo avergonzado reconoce que es "una historia bastante bonita, me gustó mucho cuando la leí, creo que es la única teleserie que me ha emocionado... me la imaginé".

La historia trata de dos matrimonios, uno se casa en la clínica, porque la esposa necesita un transplate; el otro sufre un accidente automovilístico y la novia muere y el viudo dona su corazón, pero, ¡oh! sorpresa no sólo se transplanta el órgano, sino también los sentimientos de la muerta. Álvaro es el cirujano que hace el transplante.

- ¿Cómo construyes tus personajes?
"Mi manera de verlos es de afuera hacia adentro. Lo primero que hago es visualizarlos desde afuera; después, les incluyo la historia y, luego, aparecen los sentimientos, las emociones".

- ¿Hay algún personaje, dentro de los que has hecho, que sea especial para ti? ¿Martín Ortúzar, el malo de "Los Pincheira"?
"Creo que es al que le puedo agradecer más, aunque, desgraciadamente, necesité una energía extra que, a ratos, me jugó un poco en contra. Fue un personaje agotador; por muchos meses, dormía muy poco, pero fue, salió y produjo un tremendo resultado en términos mediáticos".

- ¿Tienes cara de niño bueno, a la gente le cuesta verte en otro papel?
"La gente no te conoce. Uno parte de la base de que uno es instrumento de la televisión o de la imagen y la gente no sabe eso. Se relaciona con uno como si uno fuera el personaje y, de alguna manera, te mediatiza; pero tú no eres eso, yo lo tengo claro".

- ¿Pero, hay alguno que sea especial para ti?
"El personaje con el que yo me he sentido más entretenido, como dentro de la liviandad - sin desmerecer los agradecimientos que le tengo al personaje de Martín- fue el de 'Pampa ilusión', Melchor López. Era muy gracioso, porque fue la primera vez que estábamos juntos con Alfredo Castro, aunque nos ha tocado trabajar mucho juntos. Fue muy divertido, era comedia muy bonita".

-¿Qué es más fácil el teatro o la televisión?
"Más fácil no es ninguno de los dos. Uno no busca la facilidad como elemento de vida. La televisión me desgasta más, necesitas ponerle más energía, justamente por lo mismo, porque en el teatro hay elaboración, hay tiempo de por medio, en la televisión no hay ese proceso, uno tiene que salir a la intemperie, hay todo un recorrido. Tú, frescamente, tienes que ir preparado todos los días para cualquier cosa; no en términos de improvisación, porque aquí se cuenta el cuento como es, sino el punto es cómo mover el personaje en términos audiovisuales, porque todo tiene que ser muy rápido. Yo admiro a la Claudia (di Girolamo), a la Delfina Guzmán, que un ícono. Eso es oficio, básicamente".

-¿Eres de los que piensan que se debe estudiar teatro para ser actor?
"Para ser actor sí; para estar en la tele creo no es tan necesario".

-¿Abandonaste la idea de ser director?
"Es que estaba ocupado y tan entretenido con todos los proyectos que estábamos haciendo. Y luego me fui para España; me llamaron a trabajar con Juan Carlos Campaña en una obra que tuvo mucho éxito en Madrid, 'Sexo', que duraba 27 horas. Los actores estábamos todo el rato en escena y cada una hora se generaba una lectura escénica distinta. El público se iba rotando, el que quería se iba y el que no se quedaba. Había horas en que había tres o cuatro personas en la sala; otras, en que todo estaba lleno, y gente que duraba entre tres y cuatro horas. Fue una experiencia súper agradable".

-¿¡Una sola función!?
"Sí, empezamos un viernes y terminamos un sábado en la tarde. La gracia es que se hacía un día, una sola vez, porque era una experiencia sumamente agotadora. Se manifestaban relaciones sexuales y una lectura escénica distinta, que se supone estaba en el riesgo de lo vivo, el público estaba alrededor de nosotros y ocurrían cosas muy curiosas".

-¿Cómo qué?
"Uno notaba que se excitaban allí mismo en la sala y otra gente que se iba muy incómoda; algunos que se excitaban, pero que se iban y otros que jadeaban ¿cachai?; también los que se retiraban indignados. Fue bien polémico".

-¿Ustedes estaban vestidos?
"Estábamos tapados solamente en ciertas partes púdicas, pero el contacto físico era real, era erotizante y la gracia como actor era correr el riesgo de erotizararse igualmente".

- ¿Te pasó?
"No, no me pasó; al menos que lo pudieran leer biológicamente, pero momentos efectivos de contacto y sensaciones, sí y, por cierto, muchas veces; pero también había incomodidad y weonada y rabia... pasaron muchas cosas. Nosotros la ensayamos un mes para darla sólo un día, porque en el fondo teníamos un esquema, pero no sabíamos que iba a ocurrir".

-¡Era como un reality!
"Exactamente, eso era, un texto trabajado, pero todo muy conceptual".

-¿No has vuelto a repetir una historia como ésta
"Se hizo aquí, pero yo no quise participar. Juan Carlos me invitó, pero no quise tener una exposición pública. Tamara Acosta también lo hizo en un reemplazo en España, pero luego no lo quiso hacer aquí".

-¿Este país no está preparado para este tipo de eventos?
"No, y no me voy a someter a un tipo de situación mediática como esa, no me interesa".
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