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"Dime si no es histórico todo lo que ves reflejado aquí"

28 de Marzo de 2007 | 09:38 |
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La intensa trayectoria artística de Roser Bru ha estado marcada por distintas etapas. La primera se inicia en los años '50 y '60 y se caracteriza por una cercanía al informalismo abstracto, en especial a la obra de Antoni Tàpies, que conoció a través de sus constantes viajes a Barcelona.

Desde 1973 su trabajo se preocupa por los conflictos sociales y políticos que vivía Chile; el dolor y el sufrimiento humano la conectan con su infancia y la España franquista de la cual huyó junto a su familia. Durante los '80 empieza a combinar motivos de sus períodos anteriores, incorporando también nuevas temáticas y técnicas gráficas. Los retratos de personajes históricos a los cuales admira: Kafka, César Vallejo, Miguel Hernández, Frida Kahlo, Gabriela Mistral, Virginia Woolf y Rimbaud son incorporados como protagonistas de sus obras, algunas veces con citas literarias.

"La memoria ?su fragilidad e incapacidad de recomposición total? y el dolor, han sido hilos conductores a lo largo de su propuesta artística, caracterizada por una autonomía autoral que la margina de vinculaciones generacionales. Sus trabajos cuentan con una inconfundible atmósfera poética y sencilla factura, carente de detalles innecesarios", reza el volante de la exposición del MAC.

-¿Cómo nace la afición por la pintura?
"Es que yo, ya en ese instituto escuela en Barcelona, era de las que dibujaba. De ese grupo sólo quedó un chico francés que hace caricaturas. No quedó nadie más de nosotros de los pintores; en cambio, hubo varios escritores".

Entusiasmada recuerda esa época y se le llena la cara de risa. Se acuerda del profesor de música que le mandó una nota a sus padres para que le compraran un violín.

-¿Un violín?
"O sea, menos mal que no me lo compraron, porque para ser un gran violinista se requiere muchísimo esfuerzo; hay muy pocos que resisten".

-Para pintar, ¿no se necesita esfuerzo?
"Bueno, pero eso, jajaja... ¡es otro violín! Para ser músico hay que ensayar todos los días y mucho; esto los vas inventando, es creación. Lo otro es más difícil, porque ¿quién puede alcanzar a Bach? Difícil, muy difícil, porque Bach es extraordinario, por lo menos para mí. En cambio, yo voy haciendo una obra que me corresponde, es una obra de autor ¿no?"

-¡Claro! en esta retrospectiva se nota muchísimo su impronta, desde las primeras a las últimas obras.
"Sí, la gente reconoce mis cosas, siempre. Está la parte del dibujo... siempre he dibujado, porque cuando llegué a Chile trabajaba por las mañanas, aunque no sabía nada de trabajo; entonces, pintaba unas cajas donde se guardaban chocolates, también platos. Trabajé en publicidad, que no sabía nada.
"¡En fin!, por la tarde venía aquí y hacía acuarela, con Israel Roa, ahí en la esquina (muestra otra sala del segundo piso) y después, abajo, croquis; eso hizo que siempre tuviera esta cosa del dibujo".

-¿El grabado empezó con el "Taller 99"?
"Pues, sí, cuando llegó Antúnez (Nemesio). Esa también es una historia bien bonita...¡llegas a soñar con grabado! Estás pensando en el grabado, el efecto del ácido, si es bastante negro, si hago la prueba, si no, si va a quedar cómo tú lo querías".

-¿Ser pintora mujer, es más fácil o más difícil?
"Bueno, siempre ha habido una parte, seguramente, un poco machista... si la George Sand se puso nombre de hombre, por algo era, ¿no? Pero ya no, ya no".

-Pero usted no empezó a pintar ahora, ¿era más difícil al principio?
"No, no, el tipo de problemas es uno mismo quien los tiene y yo creo que los tiene igual el hombre y la mujer, en la medida que la mujer ya ha tomado fuerzas".

-¿Usted también considera que su pintura es "de autor"?
"Claro, aunque se usa bastante ese término en el cine, mi pintura es un poco así, porque es pensada, viene de mí y es fácil de reconocer siempre".

-Algunos la acusan de ser demasiado fuerte, intensa en tus obras...
"¿Fuerte?, yo creo que no".

-Violenta, que la marca la violencia como tema.
"¡Histórica!, dime si no es histórico todo lo que ves reflejado aquí".

-Es cierto, pero también la marcan mucho los personajes.
"Es que mira, en general cuando trabajo sobre un personaje es porque me importa mucho. La Frida Kahlo, la primera vez que yo la vi fue el año '40, en una revista Vogue; nunca la había visto. Fíjate, se me quedó reservada bastante tiempo, pero finalmente pinté su historia, la manera en que la veo".

-¿También Virginia Woolf?
"Es muy importante, porque, gran escritora, es la que dijo que no se podía ser si no se tenía cuarto para uno. 'Cuarto para uno' es un libro que todo el mundo debería leer, hombres y mujeres... ¡es una gran escritora!"

-¿Usted se definiría como femenina o feminista?
"Noo, mira, el feminismo ha sido importante que existiera, pero, de pronto se van para un lado, para el otro, y a mí me parece que todos podemos ser; todos, hasta hombres con hombres (sonríe), por último, si ellos se llevan así, ¿qué le vamos a hacer? así es la realidad. Yo, eso sí, me he acostumbrado a vivir sola".

-¿Lo necesita para crear?
"Sí", dice firme.
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