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Dietas rápidas y fáciles pueden producir más riesgos que ventajas

El 15% de los chilenos reconoce hacer una dieta por su cuenta. El problema es que éstas pueden causar desde dolores de cabeza, insomnio y mal humor hasta enfermedades más complejas

27 de Noviembre de 2007 | 11:19 |
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Bajar cinco kilos en una semana, sin ejercicios, sin esfuerzo y "sin poner en riesgo la salud". Eso es lo que prometen las llamadas dietas milagrosas que se ponen de moda y proliferan cuando llega la primavera y se viene encima la necesidad de bajar el peso ganado en el invierno.

Estos regímenes alimentarios promueven dejar de comer ciertos alimentos que tienen el estigma de engordar y preferir otros que tienen bajas calorías. Parece lógico, y lo cierto es que logran que la persona baje de peso.

Su éxito es conocido: el 15,1% de los chilenos declaró en la II Encuesta de Calidad de Vida y Salud que estaba haciendo dieta por su cuenta. La mayoría de las veces, coinciden las nutrionistas, se trata de dietas vistas en revistas, en internet o recomendadas por una amiga o vecina.

El tema es que con esas dietas milagrosas el cuerpo disminuye más que kilos: "Lo que las personas pierden son agua y masa muscular, no grasa. Y el principal problema es que al poco tiempo el organismo comienza a pasar la factura: dolores de cabeza, insomnio, mal humor, uñas quebradizas, piel seca, etc.", advierte Marcela Cosentino, nutricionista de la Clínica Santa María.

La profesional comenta que el 90% de los pacientes que llegan a la clínica a hacer un tratamiento nutricional confiesa que hizo alguno de estos regímenes.

Cómo funcionan

Entre los preferidos están las dietas hiperproteicas (como la de Atkins, de la Clínica Mayo, y la cetogénica), cuya principal característica es que promueven el consumo de carnes, grasas y huevos; disminuyen la ingesta de verduras o frutas y prohíben los carbohidratos (arroz, azúcar y pastas).

"Si se sigue una dieta así por dos o tres semanas, lo más probable es que los niveles de colesterol suban por las nubes", comenta Cecilia Benavides, nutricionista de la Clínica Indisa.

"Además, la carga excesiva de proteínas altera el funcionamiento de los riñones. Y una de las consecuencias de esto puede ser un ataque de gota".
Otras dietas recurridas son aquellas que promueven el consumo de un solo alimento (la de la manzana, la sopa, la crema de espárrago, etc).

Los desequilibros nutricionales que provoca un régimen como éste depende de los alimentos que se dejan de consumir. "Generalmente, se recurre a alimentos muy bajos en calorías y que no producen energía. Y el cuerpo, entonces, recurre a sus reservas de proteínas, lo que implica la pérdida de masa muscular, no de grasa", advierte la profesional.

La forma como reacciona el cuerpo a la falta de alimentos es lo que provoca el efecto "rebote" de estas dietas: el cuerpo disminuye su metabolismo, para intentar gastar menos energía, y se produce un aumento del apetito para compensar lo que no se consumió antes.
Percepción
EL 43,6% de las chilenas considera que tiene sobrepeso, según la II Encuesta de Calidad de Vida y Salud.font>

Un tercer grupo de dietas de moda son las disociadas, en que no se mezclan proteínas con hidratos de carbono. Además, también se prohíbe el consumo de verduras. "Tiene un fundamento poco serio, porque todos los alimentos son mezclas de distintos nutrientes. Las carnes tienen proteínas, pero también hidratos de carbono y grasas", agrega Cecilia Benavides.

Con este tipo de regímenes también se dejan de consumir minerales y vitaminas fundamentales para el cuerpo, carencia que se nota al mes de iniciada la dieta. "Toda la masa muscular que pierdes en dos semanas de dieta te demoras al menos tres meses de gimnasio, yendo dos a tres veces a la semana, en recuperarla", agrega la nutricionista.

Lo correcto

"Para perder peso y mantenerse bien no sólo hay que alimentarse sanamente, hay que cambiar los hábitos de vida", comenta Marcela Cosentino.

Eso significa, necesariamente, hacer actividad física y tener claro que una disminución saludable del peso significa perder no más de uno o dos kilos al mes.

"La recomendación es que no sea más del 5 al 10% del peso durante los primeros tres meses, porque podemos provocar desnutriciones agudas", comenta Cecilia Benavides.

Para ella, éste es un buen momento para comenzar un plan de alimentación sana y actividad física, que permitan llegar en buena forma al verano.

"Cuando hacemos un plan de tratamiento, tres meses es el tiempo que esperamos en que haya cambios de hábitos de alimentación, que la persona aprenda a medir cantidades, a poner horarios y a comprar alimentos de calidad", comenta.

Porque, agrega, en este tema no resultan los milagros, sino sólo el esfuerzo.

Pastillas y otros

El 1,8% de los sondeados por la II Encuesta de Calidad de Vida y Salud comentó que consumía productos naturales para controlar su peso, como homeopatía, vinagre de manzana, hierbas y otros.

"Los productos milagrosos tampoco existen, y algunos pueden ser tan peligrosos y perjudiciales como las dietas milagro", advierte la nutricionista Marcela Cosentino.