La terapia de los besos

Los famosos “poncios” ahora tienen un sustento médico para justificarse. Liberan oxitocina, endorfinas y adrenalina necesarias para la excitación y el placer

11 de Febrero de 2009 | 11:20 |
Que a los pokemones los miren feo y no los quieran en parte alguna, ahora tiene una razón de fondo: Es envidia. El besuqueo, que esta tribu urbana acuñó como su mejor distintivo, es el mejor antídoto para la depresión e, incluso, para los dolores musculares. Así que para pasar un verano naranja hay que buscarse un poncio y seguir este novedoso “tratamiento”.

Según los estudios del Instituto Relative, de origen inglés, besar a otra persona trae consigo múltiples beneficios, entre los que se cuenta, evitar la depresión, contrarrestar el desánimo y mejorar la salud. Además señala que esto no es una afirmación sólo por decir, si no que se trata de tesis fundadas en años de experimentación e investigación científica.

No por nada teorías como esta se encuentran plasmadas hasta en los tratados eróticos más antiguos, como el kamasutra y la técnica japonesa de Shiatsu, los cuales plantean que el labio superior de la mujer es una de las partes más erógenas de su cuerpo.

Justificando esta teoría es que el doctor Mauricio Salas, sexólogo del Instituto de Urología y Sexología, indica que “es muy importante que las parejas se besen, pero que lo hagan no de forma mecánica, sino que intensamente, para que sea una verdadera forma de conexión”.

Como explica la psicóloga clínica Ximena Gac los besos son iniciadores de una relación sexual, por lo que su importancia radica en el juego previo que deben realizar las parejas antes del mismo acto sexual. Como argumenta, “empiezas a sentir que compartes con tu pareja desde antes de iniciar la relación sexual”.

En el mismo sentido, la psicóloga señala que hay que tener muy presente la importancia de los besos en el antes, ya que “muchas son las pacientes que se quejan de que los hombres, en general, son más de ir directo al grano y no alargar un poco más este preámbulo, que, a fin de cuentas, es lo que las mujeres necesitan. Una relación sexual sin un juego previo en donde no hay suficientes besos no sirve de mucho”.

Erótico por excelencia

A medida que pasan los años y que llegan los hijos es posible ver que las parejas dejan de lado el tiempo para estar solos y los besos parecen perder importancia. Las relaciones se tensionan por las metas laborales, las crisis económicas y un sinnúmero de presiones. Es en estos casos que Gac dice que “si bien es cierto, con el paso de los años las parejas que ya llevan más tiempo juntas compartiendo, tienden a disminuir la frecuencia de los besos, la verdad es que son indispensables para poder mantener la pasión”.

Ante esto Salas dice que los besos siguen siendo, a lo largo de la vida, muy importantes, ya que son nuestro acercamiento kinestésico erótico por excelencia. Sostiene que “en la boca y en la lengua hay una infinidad de receptores de temperatura, de sabor y de tacto, por lo que un buen beso es el excitante más eficaz”.

Argumenta que “el erotismo, el deseo de besar a otro y de intimar en el ámbito de la sexualidad, son conceptos muy sensibles que necesitan de mucha atención para estar lo suficientemente presente en la pareja”.

Por lo tanto, el doctor sostiene que “hay que considerar a la pareja, en una relación intersubjetiva múltiple; esto quiere decir, que se produce entre dos personas y en varios niveles. El otro no puede ser visto sólo como un compañero de vida, sino como pareja sexual, objeto de amor y amigo, un objeto del deseo. Es decir, se debe dar tiempo e importancia que la sexualidad de pareja necesita”.

La culpa es de la química

La razón por la que los besos traen todos estos beneficios se encuentran los procesos que desencadenan, los cuales tienen como fin liberar un gran cóctel hormonal capaz dejar feliz a cualquiera.

Como señala Salas, con los besos se libera oxitocina, que es la causante de los orgasmos, que, a su vez, son fuente de felicidad y placer, además de crear lazos imborrables, entre los amantes.

Ximena Gac agrega que esta hormona va aún más lejos, ya que incluso permite aliviar dolores físicos.

Pero los mejores son los besos apasionados. Éstos son los que generan adrenalina en la sangre, con lo que se eleva el ritmo cardíaco, la tensión arterial y el nivel de glucosa en la sangre, con lo que se produce una sensación de excitación.

Además, los verdaderamente apasionados, pueden provocar la generación de endorfinas, es decir, aumenta la sensación de placer, alegría y bienestar, incluso, de euforia. Lo que, como explica Salas, modifica la percepción de las cosas, eliminando visiones depresivas o tristes en la interacción con el mundo.

A su juicio “muchas veces sólo pensamos en tener buenas relaciones sexuales, sin pensar que un beso es una forma simple de mantener y profundizar una relación de pareja”.


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