“Son pocas las mujeres que incentivan al hombre a verse mejor”

El diseñador y asesor de moda, renombrado por su trabajo con los animadores masculinos de la Quinta, desentraña el comportamiento textil de los chilenos: la mayoría se viste mal y, casualmente, muchos van a comprarse ropa acompañados de mujeres, debido a que ellas se creen expertas en la materia.

08 de Julio de 2009 | 08:25 |
“No tenemos que vernos cuadrados. Basta de ponernos cualquier cosa”. Sergio Arias, el diseñador renombrado por su trabajo con Felipe Camiroaga y Sergio Lagos en el Festival de Viña, critica molesto la costumbre de la vestimenta chilena, a un día de partir a Europa a buscar las telas que conformarán sus nuevos diseños.

Hace unas semanas inauguró su nueva tienda, Ziano Montello, lugar donde también se ubica su atelier en el que realiza sus confecciones a medida y asesora a sus clientes en el buen vestir.

En el pasado, aprendió de los fuertes. Antes de su actual marca y de Monferrato, partió a París a perfeccionarse en la casa Dior, la que, por cierto, lo había escogido a él como relacionador público en la primera tienda que la firma francesa instaló en Chile.

Y hoy, con 46 años y dueño de su marca, se declara un apasionado en el tema de mejorar el look textil de los chilenos, los que, aparentemente y varios casos, se muestran algo desorientados al respecto.

“Todo lo que se viste, comunica lo que la persona es. Si alguien anda mal vestido, mal combinado, vas a decir que esa persona es despreocupada, que no es una persona de buen gusto. Está comunicando algo que en este caso le juega en contra”.

-¿Podríamos decir que la ropa hace al hombre?
“No sé si lo hace, porque la esencia del ser humano es una cosa diferente, pero sí es una parte importante. En los tiempos en que hoy vivimos, lo que quieres comunicar es importante.
“Cuando vas a una entrevista de trabajo, todo el rato estás comunicando, desde que entras hasta que sales por la puerta. Me ha tocado asesorar a personas con cargos gerenciales, que se visten muy, muy bien. Pero si van a una entrevista con un gerente general, yo les digo: ‘Vayan vestidos bien, pero no tanto, porque si el gerente que les toca entrevistar no se viste muy bien, se va a sentir intimidado o amenazado”.

-Las mujeres competimos en ropa…
“Por su puesto. Las mujeres compiten entre ellas por la ropa todo el rato”.

-¿Los hombres no?
“No, el tipo se viste bien, pero lo hace para él, para su mujer… Ese es un punto, porque el hombre chileno compra, en un 89%, con la mujer al lado”.

-Pero es para darles un poco de orientación, tal vez.
“Es que la mujer se cree experta (se ríe). Acá, en la tienda, pasa una cosa diferente. Quizás por estar ubicada donde está, los hombres ha venido mucho solos. Pero si tuviera esta tienda en un mall, que no quepa la menor duda de que la mayoría entra con la mujer”.

-¿Cómo crees que se visten los chilenos?
“En general, el chileno se viste mal. Ahora, creo también que hay un sector que está aprendiendo a vestirse, que se está atreviendo más, sabe que se puede ver mejor.
“Está esta cosa que inventaron de los ‘casual fridays’ y ves a todos de pantalón beige y camisa celeste. Es cosa de pararse en Isidora Goyenechea con El Bosque un viernes… Miras y dices, qué es esto, ¿el colegio? Ese es el uniforme del ejecutivo joven cuiquito. ¡Por favor!, habiendo tantas alternativas. Por eso me apasiona mucho este tema, hay mucho que enseñar”.

-Si, en general, los chilenos se visten mal, ¿tiene que ver con que el 89% se compre la ropa con la mujer al lado?
“Son pocas las mujeres que incentivan al hombre a verse mejor, porque son inseguras. Así que quieren al tipo que se vista mal para que nadie lo mire”.

-¿Pero los clásico no es al revés?
“Efectivamente existe ese tipo de hombres, pero la mujer es así. Son pocas las que dicen ‘mi amor, te queda fantástico, cómpratelo’. Ahí hay un tema de inseguridad, que no quieren que el tipo se vea estupendo, guapo. Otro sí, pero su marido no.
“La mujer sabe mucho de su ropa, pero no de ropa de hombre. Pastelero a tus pasteles, la ropa de hombre tiene que manejarla el hombre. Las marcas fuertes de hombre son hechas por hombres: Yves Saint Laurent, Christian Dior, Ralph Lauren, Giorgio Armani… El hombre sabe lo que el hombre quiere”.

-¿No has pensado trabajar con mujeres?
“Me han pedido mucho, como soy reconocido por trabajar a la medida, trajes y blazer, pero siempre digo lo mismo: a mí me da miedo meterme en el mercado de las mujeres, porque, en ese sentido, son muy infieles; compran donde está el dato, lo más barato pero bonito; van donde la amiga que trajo la ropa de no sé donde, un mes compra aquí y otro mes compra allá, no es fiel a una marca. El hombre es distinto, valora mucho que llegue un señor que lo salude por su nombre, que lo identifiquen. Por eso nos cuesta mucho cambiarnos de peluquero o de dentista. Vamos donde nos reconocen. A la mujer no le importa, se preocupa por el dato, el buen precio. Por eso somos más fieles, en ese sentido. No quiero meterme en otros sentidos (sonríe)”.

-¿Cómo un hombre puede salir del esquema clásico de la elegancia, sin dejar de verse bien?
“Dos cosas, el corte y la calidad de la tela. Un traje de un buen corte se nota al tiro. Antes los hombres no nos atrevíamos a ponernos un corte un poco más entallado, como el que hago yo. No, siempre con la ropa ancha y los pantalones con pinzas que encuentro horrorosos, porque te hace ver más gordo, más caderón. Es eso tenemos que diferenciarnos, en un traje de buen corte, de buena tela, en una bonita camisa, en una linda corbata y un buen zapato. La mujer se preocupa mucho del buen zapato”.

-¿Qué te pasa con los osados que deciden casarse, cual novia, de blanco?
“Ninguna posibilidad... Yo jamás vestiría a un novio de blanco entero, creo que no corresponde si eres el novio. El novio tiene que verse espectacular. Sin duda, la novia es la reina de la noche, pero no por eso el hombre se va a desmerecer. Distinto es el blanco que le puse a Sergio Lagos en el Festival de Viña, pero fue porque era un escenario parafernálico, jamás se lo pondría para que se case.
“Hay novios que vienen un lunes a comprarse la tenida y se casan un sábado, es insólito. Es una falta de respeto hacia él y hacia su novia, porque ella viene preparando su vestido hace meses, un año. Yo les llamo la atención. Varios han tenido la suerte de que el terno les queda bien al tiro, pero yo no les puedo hacer un traje de medida en una semana, esto no es panadería”.

-¿Son poco vanidosos?
“Somos poco vanidosos y despreocupados... Eso está cambiando, pero todavía quedan ciertos novios que llegan a último minuto. He visto algunos que se visten en la tienda y de aquí se van al matrimonio. Tenemos mucho que hacer, falta cultura en este sentido”.

-¿Quién es el hombre mejor vestido de Chile?
“Sergio Arias... (ríe). No, hay gente que tiene onda; Hernán Somerville es un tipo que llama la atención, es rupturista, se pone combinaciones súper extrañas, pero que a él, en su contexto, le quedan bien. Tipos así son meritorios, porque se atreven, van más allá. No quiero decir que sea el tipo mejor vestido de Chile, pero personajes así le hacen bien a la moda.
“Los mejores vestidos de Chile son los que se visten conmigo. En el tema de la televisión, Felipe Camiroaga, Sergio Lagos y Rafael Araneda. Con Felipe quedé muy contento con el Festival de Viña, seguiré con él en Animal Nocturno...y con Sergio recibí varias críticas, pero creo que se logró lo que yo quería, que fuera rupturista, de tendencia. A mí me da risa, porque hay gente que opina y ni siquiera ha salido de Chile. Lo que trato de hacer con ellos, con Sergio, Felipe y el Rafa -que son personajes públicos que la gente ve en la televisión- es que muestren lo que afuera se está usando, que vayan un pasito adelante, porque no puedo vestirlos a ellos con lo que se pone un tipo para ir a trabajar al banco en la mañana”.

-¿Hay algo en lo que tú te preocupes más a la hora de vestirte?
“Sí, con toda la humildad del mundo, yo me tengo que preocupar de mi vestuario, porque es lo que quiero comunicar. A mí me gusta mucho comprarme ropa y trato de adaptar la moda a mí. No puedo usar un pantalón tan pitillo porque no tengo 25 años.”

-¿Tienes alguna prenda o accesorio fetiche?
“Tengo dos hobbies en la ropa, que no paro de comprarme y ya digo ‘Sergio, para por favor’, y una es la camisa. No sé cuántas tengo, pero soy fanático y dos, los zapatos. Son dos prendas que a mí me gustan muchísimo. Siempre me estoy comprando”.

-¿Podemos calcular un número?
“Camisas no sé, perdí la cuenta. Pero para repetirme una, pueden pasar sus meses. Con los zapatos me pasa un poco lo mismo. Debo tener unos treinta pares, fácil”.

-¿Cuál es tu vicio privado?
“Me gusta estar con mi familia, compartir con mis sobrinos, que me sacan un poco de este mundo de la moda. Pero mi vicio personal es viajar y no me disgusta para nada hacerlo solo, lo disfruto”.

-¿Algún destino favorito?
“Soy un fanático de la playa, busco lugares que sean de playa. Trato de escaparme de las ciudades, buscar lugares muy tranquilos donde me pongo traje de baño y listo, nada de preocuparme de qué me pongo en la noche o el día... Igual me pongo un traje de baño con onda (se ríe)”.

-Y la zunga, ¿bien o no?
“Depende de quien la lleve. En una playa chilena no me pondría zunga ni muerto, pero cuando viajo, claro que me la pongo y sin importar la guata, nada. Total, ves cualquier cosa que te da lo mismo. Acá nos da vergüenza el qué dirán”.
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