“Se habla mucho de liberación sexual de las mujeres, no sé si la estamos viviendo”

La conocida sexóloga afirma que los chilenos, al igual que los latinos, no se permiten hablar socialmente de lo que hacen y deshacen en su sexualidad. Agrega que la sexualidad requiere de tres pilares, donde destaca que no debe provocar ni daño físico ni psicólogico.

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23 de Julio de 2009 | 09:04 |
Es extremadamente didáctica. En su programa “Alessandra a tu manera”, que transmitía Fox Life, utiliza toda suerte de artilugios para hablar y explicar algún tema de orden sexual, su especialidad.

A esta sexóloga portorriqueña, de 35 años, en todo caso, esto le sale con naturalidad, nada de vulgaridad y sí mucha simpatía. De visita por primera vez en Chile, para presentar un juguete erótico de Durex, se convirtió en la atracción de los medios poco acostumbrados a un discurso directo.

Algunos se podrán escandalizar al oírla asegurar que el juguetito vibrador salta si uno lo deja prendido encima de la mesa, pero su larga trayectoria como consejera en este ámbito la convierte en una de las comunicadoras más destacadas de la televisión latina. Y por eso, no sorprende que ella, casada hace dos años, y su grupo de amigas, sea una suerte de conejillos de indias para ‘los inventos’ de la industria sexual, como ella confiesa entre carcajadas.

Con estudios en el Institute for Advanced Study of Human Sexuality, de San Francisco, es también licenciada en literatura francesa; y en algunas semanas más, estrenará en Santiago, su segundo libro “La diosa erótica”, con el que espera repetir el mismo éxito que con “Sexo... ¡¿y ahora qué hago?!” con 100 mil ejemplares.

Quienes la han visto en televisión la recordarán con cierta tendencia a la gordura, pero desde que se sometió a un by pass gástrico, ya bajó 35 kilos los que lucirá en un nuevo programa en el canal Cosmopolitan.

Y en concordancia con otros terapeutas que proponen sexo agendado, Alessandra afirma que las parejas se deben dar espacio para la “espontaneidad planificada”, que apunta a crearse un tiempo, a planificar su intimidad.

-En estos pocos días, ¿qué imagen te has formado de la sexualidad de los chilenos?
“Me vienen contando cómo son los chilenos desde antes que me subiera al avión... (se ríe). Me venían diciendo que aquí la cultura es muy reservada en torno al tema de la sexualidad, que las personas son muy conservadoras, que no se animan a hablar como en otros países.
“Pero esto ha sido interesante, porque a medida que los he ido conociendo y me repiten lo mismo, también me he dado cuenta que no son tan, tan cerraditos como ustedes se cantan y veo que tienen muchas ganas de hablar de sexo”.

-O sea, tenemos un discurso para el salón y otro para el balcón...
“Me imagino que, seguramente, hay dos discursos drásticamente distintos entre lo que se permiten comentar de manera social con lo que, privadamente hacen y deshacen y tal vez discuten en pareja”.

-¿Y esa es una característica de los chilenos o de los latinos?
“Del latino. En Puerto Rico es bastante similar la situación, se hace mucho más de lo que se cuenta o admite en voz alta y tiene que ver con la represión que tenemos las culturas latinoamericanas sobre un tema que es tabú todavía y que tiene que ver con las cosas que hacemos. Porque si lo piensas un poquito, si lo estás haciendo con una persona adulta y consensual, parecería absurdo no poder verbalizar lo que acabas de hacer, porque lo hiciste y no es que no estés enterado.
“Tiene que ver con la falta de educación sexual que tenemos y con el gran miedo de que otros nos puedan juzgar de lo que estamos viviendo o aspirando incluso, a vivir en nuestra sexualidad”.

-Tenemos tradición española de formación católica. ¿Crees que nos sentimos en pecado cuando estamos en la cama?
“Hay muchos que sí, que suscriben de manera muy ferviente su religión y van a ver muchas situaciones donde determinadas prácticas sexuales o incluso el disfrute sexual –aún en un contexto permitido- como si fuera pecado.
“Hay una tendencia católica muy fuerte en América latina, pero no presento como que es el catolicismo o la religión el problema; uno puede tener unos valores o esquemas elegidos bajo el cual rige su vida, pero el problema no está en eso, sino que en que no se conoce la sexualidad. Mi invitación es a un conocimiento amplio, profundo y completo de lo que es la expresión sexual del ser humano y entonces, puedas elegir qué está bien para ti y que no; con qué te quedas y qué dejas al lado. Dentro de ese conocimiento hay que tener, por lo menos, la madurez y el respeto de no juzgar a otros porque eligen cosas distintas a las que tú elegiste. Creo que ahí se da una dinámica muy distinta respecto a la aceptación de lo que los seres humanos practican y la elección que tenemos”.

-La falta de información sexual puede conducir a aberraciones o no hay aberraciones en la sexualidad?
“Existen las aberraciones, pero es una palabra fea y no me gusta usarla mucho. Te diría que dentro del gran menú de opciones que tenemos los seres humanos, siempre y cuando se mantengan ciertos parámetros básicos, todo está permitido.
“Y los parámetros básicos son: uno, que la actividad sexual se debe dar siempre entre adultos exclusivamente; dos, que toda actividad sexual tiene que ser practicada de manera absolutamente consensual. Y tres, toda actividad sexual tiene que se practicada de manera que no cause daño físico y emocional a ninguna de las partes.
“Y esta es un área gris porque, una persona que es muy estrictamente católica, puede que lleve la práctica masturbatoria, que es muy común y placentera, con mucha culpa y sintiéndose pecador. Por eso, si te va a causar ese estrés, entonces no lo hagas”.

-¿Qué te explica que persistan tantos mitos, difíciles de derribar?
“Los mitos nos dicen que todavía no estamos hablando abiertamente de sexualidad y que todavía no tenemos una educación clara y completa. En el momento en que hay un lugar a duda o para que la gente piense, se invente o se imagine como son las cosas, entonces van a surgir los mitos y los mitos no son nada más que ideas erróneas que son propagadas y propagadas por generaciones y generaciones; se escuchan tantas veces que de ellas nos vamos a acordar hasta creer que son ciertas.
“El mito se derrumba con información concreta, clara y real”.

-Se habla mucho de la libertad de las mujeres. ¿Crees que ha aportado a su sexualidad, o se ha convertido en un elemento de presión para ella o para el hombre?
“Hay personas que lo pueden tomar como una presión para la mujer y otros, a los hombres. Creo que de la libertad de la mujer se habla mucho, pero realmente no se está viviendo; cuando se llega verdaderamente a una libertad femenina vamos a ver mujeres que están bien conocidas de su propio cuerpo, de sus propios intereses, de sus respuestas y bien decididas a vivir una sexualidad libre, plena y completa, con todo el placer y bienestar que trae en su mano. Eso le da poder a la mujer y realmente empuja la relación heterosexual, con un hombe, a que crezca, se desarrolle y continúe evolucionando; de lo contrario, se queda estancada y realmente no tiene mucho que ofrecer.
“Tienes razón, se habla mucho de una liberación sexual de las mujeres y no sé si realmente la estamos viviendo. Creo que hay muchas mujeres que están apuntando a querer llegar a ese lugar y bueno, una vez que intencionas una meta, ya estás en camino y entonces estás en un mejor lugar, pero no estamos ahí todavía”.

El juguete erótico (desechable) que vino a presentar permitirá a los chilenos superar la barrera que les impide entrar a un sex shop, porque éste se venderá en las farmacias al lado de los preservativos.

-¿El pudor hace que los juguetes eróticos sean vinculados a la promiscuidad?
“No, de hecho no se vinculan con la promiscuidad porque no están recomendados para uso fuera de una relación de pareja a largo plazo. Cuando vas de pareja en pareja no los vas a usar, sólo lo harás cuando estás en una relación más estable, porque se requiere de más confianza”.

-¿Las disfunciones sexuales han aumentado? Por el estrés de la vida en todo.
“No creo que necesariamente hayan aumentado. Creo que la gente lo comenta más ahora que antes; en realidad sí hay un destape en cuanto a lo que se hacía hace 20 años y me a atrevería a decir que en Chile también se habla más de lo que hacía hace tantos años. Es una tendencia global”.

-¿No hay más eyaculadores precoces, si no más consultas por ello?
“Sí, y además de mujeres que se quejan de tener un eyaculador precoz en la casa y quizás antes no lo habrían dicho”.


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