Un sometido feliz

Conoció y se enamoró de una mujer robusta y se declara atraído por la autoridad femenina. El vocalista del grupo Sinergia, don Rorro, disfruta mirando en la calle a la clásica mujer chilena de barrio.

30 de Septiembre de 2009 | 09:06 |
Dejó colgado su traje de ciclista, con el que le canta a la mujer rellenita, a la esposa fiestera y, ahora último, a los corruptos. Rodrigo Osorio (38), conocido como Don Rorro, el vocalista de Sinergia, se engalanó con traje y corbata para acudir a nuestro encuentro.

Tímido, pero sin dejar de sonreír con amabilidad, este autodefinido pajarón parece demasiado arreglado como para imaginarlo en su puesto de gerente general de Eléctrica Santiago, y demasiado tranquilo que se hace algo imposible visualizarlo con un casco de bici -deporte que descubrió hace poco- moviendo sus caderas al son de “Te enojái por todo”, "Mujer robusta", “Jefe” o de “Hágalo bien”, el single de “El Imperio de la Estupidez”, el último disco de su banda.

El álbum es una mezcla de celebración del chileno pajarón y de crítica a la falta de contenido y al trato deshumanizado en la sociedad nacional, algo que queda reflejado en “No sé en qué gastar mi dinero”, canción que resuena con frases como “helados para todos” o “aviones para todos” con la característica voz de Don Rorro, que une el alegato pacífico con mucha risa, y claro, todo inserto en su curioso estilo “metal pájaro”.

“Antes de sacar nuestro primer disco, ya habíamos pasando por muchos estilos y teníamos que definirnos. Yo había pensado en “funky urbano pelacable”, pero nuestro productor nos dijo que éramos unos pelmazos, que tocábamos muy poderoso y afiatados, y que yo me movía como flipper mecánico. Nos sugirió llamarnos ‘nerd metal’ (...) Al final, Bruno (Godoy, 'Brunanza'), el baterista, dijo ‘metal pájaro’, de pajarón, y quedó”. Gracias a esto, el grupo y el mismo Rodrigo tienen licencia para hacer lo que se les antoje sobre un escenario.

-Tú también te autodenominas pajarón, ¿por qué?
“Yo siempre, y sobre todo frente al tema mujeres, fui muy perdedor, me fue muy mal. Tuve una adolescencia en que no pasó nada”.

-¿A qué edad tuviste a tu primera polola?
“¡Uy!, mi primera polola fue mi ex mujer, y empecé con ella como a los 21 años. De hecho, en mi vida he tenido sólo tres parejas”.

-¿Qué te pasaba que te costaba tanto?
“Era muy tímido, extremadamente delgado y feo. Hay una canción del primer disco que se llama ‘Marina’ y que habla de todo eso. Dice: “Me miro al espejo para ver si se me nota lo idiota. No tengo atractivo, fui un reprimido en mi adolescencia. Todos se burlaban de mí por malo para la pelota. Por eso me cuesta decir lo que siento por ti... Quise triunfar en la vida y estudié como cerdo. Saqué una carrera y me dije ‘piensa positivo’, pero cuando me miro al espejo sigo viendo a un idiota. ¡Hasta cuándo voy a ser pajarón! Marina, fíjate en mí’. A la gente le encanta esa canción... Parece que yo no era el único pajarón en Chile”.

-¿Qué pasó para que cambiaras? ¿La música?
“Yo fui súper reprimido en la universidad, una mujer me parecía algo inalcanzable. La admiraba, pero me ponía muy nervioso. La primera vez que tuve que hacer un trabajo con una niña fue un hito”.

-¿Ibas a un colegio de hombres?
“Sí, en el Instituto Nacional.
“Me siento feliz siendo como soy, no podría reinventarme. El otro día le decía a alguien que una de las claves es saber dónde estás parado. Si tienes una buena autoevaluación, puedes seguir una buena estrategia para llegar donde quieras. Lo importante es transformar en fortaleza las debilidades. En mi caso, esa suerte de represión tímida, y al mismo tiempo muy admiradora de la mujer, me permitió escribir las canciones que hoy día son éxito. Eso es lo bonito de Sinergia”.

-¿Qué hace tan populares sus canciones?
“Porque nos identifican a todos y son canciones hechas desde la vibra interna; nosotros hemos vivido las canciones que hemos escrito. En el caso de ‘Mujer robusta’, yo sí me enamoré de una mujer robusta y prácticamente todo lo que sale en la letra es cierto. La mujer robusta me gustaba y me sigue gustando hasta ahora. Cuando uno va a la tele y mira a las chiquillas, las encuentra muy flacas o chupadas, no se ven sanitas como las que caminan en la calle. A a uno le gustan las mujeres sanitas”.

-¿Cuán robusta estamos hablando?
“Robusta a la chilena, caderas, pechugas y todo eso. La señora del barrio que va con blue jeans ajustados a comprar el pan, es el ícono de la mujer robusta. Ella sabe que la miran. Es lo que nos gusta a los hombres, por lo menos a mí y al resto de Sinergia. También nos gusta el estilo de la mujer chilena, que es súper directo. Chile es un matriarcado, las mujeres toman decisiones, tienen autoridad. Ese tema del sometimiento del hombre es atractivo para mí en lo personal”.

-¿Pensaste en una mujer en especial al escribir la canción?
“Yo fui al psicólogo y me dijo que era mi ex mujer. ‘Será’, dije yo”.

-Ahora tú haces deporte. Trotas y andas en bici. ¿Ocurrió algo en particular para ponerse las pilas con eso?
“Fue más que nada por el ritmo de estar trabajando como ingeniero y paralelamente con los conciertos. Me ha tocado estar trabajando, después tomar un avión, dar un concierto, tomar un avión de vuelta y volver a la pega”.

-¿No te ha pasado la cuenta?
“A Dios gracias, no. En lo personal, me preocupo; no carreteo, no tomo, no hago ningún desajuste, trato de no fumar para estar fresco para el show. A veces, cuando estoy de gira, tengo 18 shows en un mes.
“Siempre fui malo para todos los deportes. A lo que me metía me iba mal. Yo lograba jugar a la pelota porque tenía amigos que intercedían por mí. Se armaban peleas para no meterme en los equipos, y mis amigos decían: ‘si el rorro no juega, yo no juego’. Ahora veo gente trotando, andando en bicicleta y sin ser atlética ni nada. Así que cuando me visto de ciclista es como un llamado: si yo, con metal pájaro, siendo malo para todo, puedo ponerme esta malla y bailar con mis mejores pasos, usted también puede, délo por descontado”.

-¿Sientes que tienes una especie de doble vida con esto de trabajar como ingeniero y cantante?
“Entiendo que es algo particular. Yo no planifiqué tener paralelamente una banda que fuera reconocida a nivel nacional y tener un cargo de responsabilidad en una compañía. Probablemente, si lo hubiera planificado no me hubiera resultado. Pero no siento que sea una doble vida. Son vidas que conviven, que se complementan. En Sinergia hay muchas cosas que he aplicado de lo que he visto al trabajar en una compañía y ahí he aplicado mucho de la sabiduría popular o urbana que uno aprende estando en una banda de rock”.

-¿Ejemplos?
“La planificación. Si vamos a salir con un disco nuevo, ver cuál será el plan de trabajo, etcétera, o sacar lo mejor de cada persona y no ponerla en algo que, evidentemente, no es su fuerte”.

-¿Y Don Rorro es un personaje aparte?
“Cuando recién entré a la empresa, el año 96, me empezaron a decir ‘don Rorro’ y me gustó. Yo tengo hasta 12 años de diferencia con algunos de los integrantes de Sinergia, así que me iba a ver más viejo y me pareció que ‘don Rorro’ me venía bien. Pero no es que sea un personaje distinto. Se trata de que en cada lado hay que hacer lo que se tiene que hacer y hacerlo bien. Estoy lejos de ser el mejor, estoy aprendiendo”.

Apenas llega pregunta por la música del iPod y por los discos favoritos de quien lo interroga. La respuesta “Revolver, de los Beatles”, parecía evidente para él, a pesar de ser uno de los álbumes que evita escuchar -junto al homónimo de Portishead, luego de un topón con el auto mientras escuchaba ‘All mine’-, porque siente que le traerá mala suerte.

-¿Eres así sólo con la música?
“No, con hartas cosas. Me siento y cuento hasta tres cuando me devuelvo a alguna parte, la alarma del auto la aprieto muchas veces al cerrar. Lo siento (se ríe)”.

-¿Eres del que no pisa ni las líneas del suelo?
“No, no llego al nivel de ‘Mejor imposible’, pero sí me pasa esto otro. (Piensa) Con la película ‘Destino final’, por ejemplo, tengo la sensación de que si la veo me va a provocar cosas”.

-¿Qué pasa con las escaleras y el gato negro?
“Trato de evitarlos. Son leseras que uno tiene”.

-¿Cuál es tu vicio privado?
“Hay dos cosas que se me vienen a la cabeza. La primera es subir el cerro en bicicleta. De un sábado para un domingo, como a las 8 de la mañana, ya estoy con los ojos abiertos pensando en el casco, en la bici y en salir luego. Casi todos los fines de semana que no hay show me voy para el cerro San Cristóbal”.

-¿Y lo otro?
“Lo otro, que es más vicio, es jugar Play o Wii con mi hijo (Tomás, de 9 años). Lamentablemente, él agarró eso de mí. Yo he sido toda mi vida muy fanático de Star Wars, por esa magia que tiene, la lucha del bien y del mal y el individuo que lo cambia todo; y sobre todo por la música de John Williams. Mi hijo tiene esa misma sensibilidad”.
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