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Por una gran medalla

Es el que llega más temprano y el que se va antes de los carretes, porque no puede trasnochar para estar en forma en el entrenamiento. Y aunque no cuente con las condiciones básicas y hasta tirite de frío en invierno, acaba de regresar a Chile con el mayor lugar alcanzado por un gimnasta chileno en una competencia internacional y es la carta principal del país para Londres 2012. “Veo una esperanza de que se va a retribuir todo el esfuerzo que he hecho durante toda mi vida”, asegura.

30 de Diciembre de 2009 | 08:59 |
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A la hora del té, la mamá de Tomás González se preocupa de que él tome la once. El gimnasta ha llegado desde Londres hace tres días y no ha parado de dar entrevistas.

Es que volvió con un logro no menor. Regresó al país con el séptimo lugar de Mundial de Gimnasia celebrado en la capital británica, siendo no sólo la máxima actuación del deporte chileno en lo que va del año sino que el mayor hito en la gimnasia nacional.

En la mesa, frente a un brownie, la panera, y un jarro de café, Marcela Sepúlveda, medallista sudamericana de gimnasia y madre de Tomás, cuenta que el ajetreo ha sido tal, que él ni siquiera ha podido ir a la Finis Terrae, donde estudia kinesiología.

Él se ve cansado, pero “hay que hacerlo no más”, como dice, consciente de que antes de soñar seriamente con las Olimpiadas de Londres 2012, debe ganar la carrera por buscar financiamiento para así tener las condiciones básicas de entrenamiento, a un nivel que se le acerque a los que tienen sus competidores directos en las competencias internacionales, entiéndase esto por un equipo de entrenador, fisiatra, psicólogo y masajista (hoy sólo cuenta con el primero, el cubano Yoel Gutiérrez), la carpeta básica para hacer los ejercicios, caballete de salto, trampolín, colchonetas y otros menesteres tan básicos como calefacción.

Y aunque cuenta con el eterno apoyo de la ADO (Asociación de Deportistas Olímpicos) desde el año 2006, no es suficiente para aspirar a una medalla olímpica.

Con el tiempo en contra y las ganas a favor, tras la avalancha mediática se concentrará en volver a la universidad y entrenar antes de la Copa del Mundo en la que participará el 15 y 18 de noviembre en Alemania, hasta que regrese nuevamente a su copada rutina en Chile y, lo más importante, el 23, a su cumpleaños.

“Siempre lo celebro con mis amigos y ahora, obviamente, con mi resultado del Mundial (de Gimnasia de Londres), tengo ganas de festejar en grande con ellos y mi familia en mi casa, porque en otro lado, un local, típico que no van todos o no es lo mismo”.

-¿Esperas que te regalen algo en especial?
“Nunca pido nada de regalo”.

-¿Un abrazo y la buena onda?
”Sí y estar como con mi familia, con mis amigos y pasarlo bien”.

Aún falta para otra fecha clave, pero no por eso la presión y la ansiedad es menor. Tan solo del primer día de competencia del Mundial Preolímpico de 2011, dependerá el pase a Londres.

“Ese día se definen todos los cupos, porque se hace un ranking y de ahí los sacan a todos”, explica. Las otras opciones son quedar dentro de la clasificación individual, en el all around (la suma de los aparatos o especialidades de gimnasia), estar dentro de los 3 primeros en algún aparato durante el certamen o una invitación del Comité Olímpico Internacional, “pero ahí tendría que ser más tarea del Comité Olímpico de acá de Chile”, cuenta Tomás.

“Tengo varias posibilidades para los próximos Juegos, porque para Beijing (2008), en el Preolímpico del 2007, quedé súper cerca, como a un punto. El 2006 me habían operado del hombro, entonces no estaba muy bien para los otros aparatos, pero ahora estoy mucho mejor”.

-¿Por qué te habían operado?
“El 2006 me operaron y este año también, porque la gimnasia es un deporte súper fuerte para el cuerpo, que no está diseñado para hacer todos los ejercicios. Entonces, por desgaste hay muchas lesiones. Con la argolla es súper fuerte y siempre hay lesiones de hombros, por eso casi todos los gimnastas son operados. Yo en el hombro tuve uno en la punta de la clavícula, con otro hueso. Y eso no se recupera, así que tuvieron que limarme como ocho milímetros”.

-A parte de las lesiones, la presión es altísima. ¿Cómo controlas los nervios?
“Ya llevo como cuatro años compitiendo, y me ha ayudado la trayectoria que he tenido hasta ahora. Tratar de concentrarme más en lo mío, de olvidarme de la presión externa, de que tengo que sacar medalla, y pensar en lo que tengo que hacer y disfrutarlo, eso es lo principal y lo más difícil. Obviamente, siempre entreno con el objetivo del resultado, pero estando ahí, tengo que estar preocupado del momento no más”.

-¿Cómo te distraes? ¿Tienes una táctica?
“Antes de la competencia -y bueno, en los entrenamientos también- cierro los ojos y me imagino a mí como si estuviera compitiendo y haciéndolo todo bien. Después los abro y lo hago. Eso me ha funcionado”.

-En Londres, antes de salir, tu entrenador, Yoel Gutiérrez, te dijo que no necesitas psicólogo, ni fisiatra, sino que una medalla, y te emocionaste. ¿Por qué?
“Por el hecho de estar acá en Chile, tienes que tener un resultado como éste para que alguien te pesque. Entonces, el trabajo psicológico que he hecho con mi entrenador ha sido súper importante, porque tengo que estar convencido de que puedo hacerlo a pesar de que no tengo ningún apoyo externo, de que depende de mí, de que necesito ese resultado para que la gente crea en mí y sepan que es de verdad, que se puede, que no son sólo palabras, sino que ya es un hecho”.

-Ahora, con tantas entrevistas y cobertura, ¿ya han llegado los auspiciadores a tu puerta?
”Todavía no (sonríe), pero en el programa ADO tienen una empresa que se va a hacer cargo de eso, de ver el tema de los auspiciadores y tratar de apoyarme lo máximo posible, con miras a Londres 2012”.

-¿Te da rabia?
“La rabia era más de chico, pero con el tiempo fui aceptando que Chile era así y que si me quedaba ahí sin hacer nada, no iba a sacar nada; que tenía que aperrar y dar el mil por ciento para lograr lo que yo quería, porque compito no contra un gimnasta chino, compito contra el Estado de China que tiene no sé cuántos gimnastas y entrenadores, y con todos los países es igual. Acá es al revés, estoy un poquito solo pero gracias a ADO he podido viajar y todo. Así que en este momento estoy feliz por haber llegado hasta acá y que la prensa le haya dado harta importancia. Ahora veo una esperanza de que se va a retribuir todo el esfuerzo que he hecho durante toda mi vida”.

-¿Cuál es la retribución que esperas del país?
“Más ayuda. Para mí sería ideal tener un gimnasio con las condiciones adecuadas para poder prepararme para Londres, así que espero que el Estado, de alguna forma, también haga lo suyo, que pusiera las condiciones básicas para empezar de ahí para arriba; porque pretenden tener medallas dentro de los Sudamericanos o Panamericanos, pero no hay gimnasios adecuados. También necesito apoyo de empresas, el mayor posible, porque ahora me queda lo más difícil que es de aquí a los juegos Olímpicos, así que tengo que estar a full y lo ideal es que me concentre sólo en entrenar”.

-Has comentado que pensaste en dejar la gimnasia varias veces.
“Sí, varias veces. Por lo mismo, por las condiciones, porque uno se saca la cresta y nadie te dice nada, o ves que le dan más importancia a otros resultados de deporte. Eso es injusto y da rabia; te sientes solo y piensas que nunca va a cambiar y que estás metido en un hoyo, pero ahora ya tengo más asumido que Chile es así no más, así que sigo haciendo lo que me gusta porque me gusta, no más”.

-¿Qué te hizo decir “vamos, sigamos”?
“La etapa más difícil era a los 14, 15 años, cuando todos están creciendo y tus compañeros empiezan a hacer su vida social, mientras tú tienes que ir al gimnasio. Yo no pude tener viaje de estudios ni ninguna cuestión en el colegio. De alguna forma tuve que madurar antes no más, por todas las responsabilidades que tenía. Pero después de un tiempo en que no entrenaba, siempre volvía porque necesitaba hacer gimnasia, porque es lo que me gusta, porque es una pasión lo que siento”.

-¿Empezaste con la gimnasia imitando a tu mamá?
“Como a cualquier niño, me gustaba andar por ahí dando vueltas. En el colegio me acuerdo que iba en kinder y no podía meterme a gimnasia porque era a partir de primero básico. Pero al final conmigo hicieron una excepción y dejaron que fuera a gimnasia. Me empezó a ir bien desde chico, así que creo que es medio genético esto. Mis papás siempre han estado ahí apoyándome y todo, nunca me obligaron ni nada, así que ha sido bacán, porque tengo la seguridad de que haga lo que haga, ellos van a estar ahí siempre”.

-Con el deporte, ¿tuviste una etapa escolar, entre comillas, normal o también fue sacrificada?
”Chuta es que desde los 6 años que estoy entrenando y eso conlleva muchas cosas. Cuarto medio lo hice con exámenes libres, porque justo tuve muchos viajes y no pude terminarlo en el colegio (San Juan Evangelista, donde estuvo toda su vida). Igual fui a la ceremonia de graduación. También está el hecho de viajar harto; yo estoy pololeando, y mi polola (Carolina Silva, con la que dice, orgulloso, que lleva 5 años) también ha tenido que acostumbrarse a eso”.

-Un deportista de tu nivel, entre sus sacrificios, ¿come comida chatarra, toma copete?
”Sí, pero poco. Con el tema de la comida tengo la suerte de que me gusta súper sana. Me controlo con un nutricionista que hasta ahora, siempre me ha dicho que estoy bien con los índices de grasa y todo; a lo más, me da vitaminas. Y con mis amigos, obvio, cuando me junto con ellos me tomo una piscola, pero siempre tiene que ser todo muy controlado, porque estoy en un nivel súper exigente y tengo que andar siempre bien físicamente.
“Generalmente, pasa que llego muy temprano (a los carretes) o me tengo que ir cuando todos están llegando. Pero filo, es así no más. Aunque obvio que me da lata. Desde chico que me han molestado esas cuestiones y siempre va a quedar la nostalgia de que me perdí algunas cosas. Pero después, si lo pongo en una balanza, he ganado cosas también increíbles con el deporte, y hay que ser feliz con lo que uno hace no más”.

-¿Cuando seas mayor te vas a querer desquitar y ser un reventado?
“¡Claro! Siempre pienso que me hubiese gustado irme a algún país a estudiar un tiempo y digo que más adelante me voy a pegar un viaje, pero tal vez esté medio desfasado con la edad. No sé, me gustaría de todas maneras hacer cosas que no he hecho ahora”.

-¿Cuál es tu vicio privado?
“Ver videos de gimnasia, en YouTube. Ahí me fijo en todo. La gimnasia es súper visual, así que puedes corregir errores o aprender técnicas viendo, repitiendo y después probando”.

-A parte de la gimnasia, ¿hay algo más que te guste?
“La verdad es que no. Soy malo para ver películas; para el fútbol y otros deportes, no tengo tiempo. Soy fome quizás, pero es que el tiempo que tengo de sobra, estoy tan cansado, que lo ocupo para descansar. No sé, salgo a comer a algún lado de repente, pero no tengo mucho tiempo.
“Me gusta cocinar, no lo hago muy seguido, pero me gusta estar en la cocina y ayudar”.

-¿Echando sal?
“No, pero si hacemos un asado un fin de semana, yo hago el arroz o la ensalada”.

-Tu mamá ha contado orgullosa que sabes hacer pie de limón.
”Sí (ríe), sé hacer lo típico, el arroz, la carne, nada especial”.