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Amor sin prejuicios

Porque las diferencias raciales, culturales y religiosas no son un impedimento para enamorarse, una periodista española -casada con un hindú- quiso aconsejar a todas esas parejas a superar sus diferencias y temores.

02 de Diciembre de 2010 | 09:22 | Emol
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“¿Quién me iba a decir que yo formaría parte de una de esas parejas mixtas que pasean por las Ramblas de Barcelona?”, se pregunta Patricia Morén, catalana, y autora del libro “Parejas de colores” (Editorial océano).

Al decir “parejas mixtas”, se refiere a sus “parejas de colores”, dos personas enamoradas, a pesar de ser de distintas razas, grupos étnicos, países o religiones. A ellas escribió su libro, un texto que además invita a todos a cuestionarse su nivel de tolerancia y su apertura a emprender una aventura amorosa, llena de sorpresas, pero no exenta de de prejuicios y choques culturales.

No es un tema menor, dado el creciente número de inmigrante que en todos los países de Occidente, incluyendo a Chile, aparece cada año con cifras importantes. Pero, pese a la globalización, internet, tv cable y la larga lista de etcéteras que hoy unen este mundo, aún quedan temores y distancias que pueden limitar una relación amorosa que podría ser la más maravillosa de tu vida.

“Con frecuencia deben sortear y sobrellevar más dificultades que las parejas integradas por personas de la misma raza, cultura, lengua y religión”, escribe Morén, quien se inspiró en su propia experiencia para comenzar a trabajar en su texto, luego que en el año 2003 conociera a Jujhar Singh, “un hombre cariñoso, simpático, divertido, buena persona”. “El compañero que he elegido para mi vida”, dice.

Se casaron y son felices, aunque la autora confiesa que la convivencia con una persona de otra cultura requiere de paciencia. “He tenido que preguntarle más de una vez a mi marido si me estaba diciendo que sí o que no, puesto que en Occidente asentimos inclinando el cuello hacia el pecho, mientras que en la India lo inclinan hacia los hombros”, ejemplifica.

A eso agrega ciertos “peajes” que pagan aquellos que se atreven a compartir por un período o toda su vida con alguien diferente cultural o racialmente.

Morén explica que se debe aguantar la incomprensión social, incluso del círculo más cercano. “El rechazo por parte del entorno más próximo de la pareja de colores es una realidad que, por desgracia, todavía existe”. Y entrega algunos datos que pueden ayudar a sobrellevar las dificultades que aparezcan.

Primero, recomienda hacer una lista de las ventajas y desventajas de ser una pareja mixta, tomando en cuenta todo el abanico de información y experiencias nuevas que entrarán a la propia vida. Incluso, la autora se adelanta y piensa en los hijos, quienes podrían verse beneficiados con padres diferentes culturalmente, al poseer dos cosmovisiones, dos lenguas por aprender y dos maneras de enfrentarse al mundo y comprenderlo.

Otro tema importante es el “no arrojar los ‘platos culturales’ sobre el otro”, refiriéndose a no hacer reproches sobre las costumbres de la pareja, sino que respetar que en su país de origen se coma comida extremadamente picante, que ciertos días no pueda ingerir ciertos alimentos, o, simplemente, que no crea en lo mismo que tú, por ejemplo.
 
Asimismo, cuando las dos lenguas maternas de cada uno sean totalmente desconocidas para el otro, recomienda buscar un tercer idioma que, aunque se maneje de forma básica, funcionará como punto de encuentro.

Leyes de sobrevivencia

“Somos diferentes, sí, pero ¿acaso importa? Es más lo que nos une que lo que nos separa”, escribe Morén sobre su matrimonio y entrega lo que llama un “decálogo”, que parece ser el pilar que la mantiene feliz junto a Jujhar:

-Creemos que ninguna raza, cultura, lengua, religión o país son superiores a otros.

-Nosotros somos nuestra pareja y nuestras circunstancias, con las que podemos y sabemos convivir.

-Nuestra pareja es como todas. Hoy pedimos fuerzas para no sucumbir a las críticas ni a las alabanzas de los demás.

-Disfrutamos de nuestras diferencias, porque son estimulantes y enriquecedoras.

-Minimizamos nuestras diferencias, cuando nos duelen y nos enfrentan.

-Creemos en nuestra relación y la ante pondremos al rechazo social o político que nos encontremos en nuestras vidas.

-Mostramos ante la sociedad que el amor es posible más allá de las fronteras.

-Nos escuchamos con el corazón, más allá de los fallos lingüísticos del otro y de los malentendidos culturales. Vivimos con fortaleza y tolerancia las adversidades que nos trae la vida y las afrontamos juntos.

-Creemos en nosotros como seres humanos individuales y como pareja de colores.

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