La melancolía de los días grises de invierno

La falta de luminosidad y el frío evocan confusas sensaciones anímicas.

27 de Mayo de 2011 | 10:08 | Francisca Vargas V.
El Mercurio

El día está gris, hace frío y no dan ganas de salir de la cama para trabajar, estudiar, funcionar. No es cansancio sino un estado anímico difuso y, a veces, pasajero. Es lo que llaman melancolía.


“Es una sensación anímica que se instala como una visión romántica de la vida pero que nace de un vacío, un anhelo, una carencia y luego se va tiñendo según las experiencias internas (procesos y reflexiones personales) y externas (familia, trabajo, pareja) que se tengan pero siempre estará conectado a una necesidad insatisfecha”, explica Paulina Alfaro M., psicóloga Clínica Humanista Transpersonal. (paulimed@gmail.com)


Este estado, que aparece sin explicación ni señales previas, se presenta con mayor frecuencia en las épocas del año cuando el sol baja su intensidad luminosa, lo que provoca un fenómeno fisiológico importante. “Por la escasa luz el cerebro segrega más melatonina (hormona que regula el sueño y fortalece el sistema inmunológico) que tenderá a apocar el efecto de serotonina que tiende a elevar el estado de ánimo”, argumenta.


La distinción obligatoria es definir si es un estado pasajero o permanente, porque en ese caso habrá que tomárselo en serio y tratar con un especialista ese cuadro de conducta.


De todas maneras, el invierno también provocaría estados de retraimiento y aislamiento. “Somos parte integrada de la naturaleza y el cosmos. El universo global se da en nosotros y en nuestro sistema fisiológico, emocional y energético a pesar de nuestra comprensión limitada”.


En ese sentido, las personas sentirían la necesidad de promover reservas, realizar menos gastos energéticos, con más sueño y ganas de estar en la casa. Algo así como estar invernando en postura contraída para luego expandirse en verano. Pero no es sentir desgano ni sensación inutilidad sino pequeñas dificultades para comenzar el día que luego desaparecen, y “soy capaz de recibir y entregar en mi círculo cercano del trabajo, los amigos, la familia”.


Entonces lo recomendable será no forzarse a salir. “Cuando no tienes ganas y lo haces es faltar el respeto a esta necesidad de retraimiento, pero quedarse pegado también puede ser perjudicial, porque si existen otras variables pueden dar pie a una depresión”.

Traspasar el gris

Mantener los ejercicios diarios, una dieta balanceada y sobre todo, hacer lo que guste: ver una película, salir a pasear, subir un cerro, cocinar, tener una buena conversación pendiente, dormir, descansar, dar un abrazo o simplemente guardar silencio.


Una alternativa más lúdica será acercarse al color y combatir al gris y los claroscuros. Para hacerlo hay varias alternativas.


Una es elegir cinco colores y utilizarlos durante la semana. Por ejemplo, si elijo el rojo, combinaré en la ropa el rojo; comeré frutas y verduras rojas; usaré accesorios rojos y colocaré en mi escritorio, pieza u oficina algún elemento que sea de color rojo.


Para seleccionar cómo será el arcoiris semanal es conveniente saber los significados más comunes asociados a cada color: Amarillo: alegría, felicidad, inteligencia, energía. Azul: estabilidad, lealtad, confianza, sabiduría. Blanco: luz, bondad, pureza, seguridad y limpieza. Naranja: entusiasmo, felicidad, atracción, creatividad. Rojo: pasión, fortaleza, deseo y amor. Verde: naturaleza, armonía, crecimiento, sanación.


Ahora si se quiere explorar en el inconsciente y sanar de forma lúdica está el Arte Terapia, Constanza Soto y Francisca Gallardo imparten el taller: “Terapia a través del arte” (www.constanzasoto.com) donde invitan a crear sin importar los dotes que se puedan tener o no. Lo interesante “es el acercamiento que se produce en el arte con un espacio sagrado de contención, donde te conectas con tu inconsciente para aclarar ciertas emociones y sentimientos que están perturbando tu estado de ánimo”, comenta Constanza Soto.


Cada persona irá a su ritmo pintando con acuarelas, acrílico o utilizando la greda. “En un proceso guiado que sirve para sanar, entender y reconocer el sentido de las experiencias que estamos viviendo. Trabajamos también el estrés porque cuando estás creando la mente se detiene y baja automáticamente tu ansiedad”, agrega.


El taller tiene la particularidad de utilizar el tarot en forma terapéutica al cierre de cada sesión. “La idea es entregar herramientas para que las personas estén sostenidas durante la semana y sigan conectadas con su proceso interior independiente a la luminosidad del día”, puntualiza.


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