Parejas se ponen a prueba en las buenas y en las malas

Traspasar las malas rachas son situaciones que unen o distancian para siempre.

04 de Mayo de 2012 | 16:54 | Por Francisca Vargas V.

“La vida tiene muchas vueltas y si queremos una relación que perdure en el tiempo, tenemos que estar dispuestas a enfrentar los momentos difíciles juntos”, dice Daniela Molina, psicólga especialista en terapias familiares, pareja y desarrollo personal (daniela.rinatia@gmail.com)  frente a cómo enfrentar momentos complicados cuando se está en pareja.


Añade que para hacerlo, ayuda saber que los problemas son parte de la vida y la gracia está en enfrentarlos y hacer los cambios que necesitamos hacer cuando es necesario.


Sin embargo, no siempre la realidad se ajusta a lo que se planifica y el dicho “contigo pan y cebolla” se puede olvidar y las malas rachas comienzan a sacar a la luz las verdaderas personalidades.


“Es muy distinto si el problema radica en que la pareja está cesante, a que ésta te contagie alguna enfermedad de transmisión sexual o a que uno de los dos, esté cursando algún tipo de patología médica o psicológica”, comenta Macarena Correa Jeria, psicóloga de la Universidad Católica de Chile (mcorrea2333@gmail.com)


Afirma, que las decisiones que se tomen para seguir juntos y enfrentar las malas rachas, influirá también, el tiempo en que se haya permanecido en esa difícil situación, las capacidades y los recursos que cada uno tenga como pareja y familia.


Pero, en rigor y desde el lado positivo, hay que considerar que la pareja es con quien se mantiene una amistad y al tenerlo como aliado, a la hora de enfrentar una dificultad es un valor agregado que no se debe desperdiciar. “Es la persona que te conoce, te quiere, te acompaña y da una mirada diferente del problema, además, de presentar alternativas que no se te habrían ocurrido solo o sola”, añade Daniela Molina.


En esa línea, Macarena Correa, afirma que la pareja es un aporte, un verdadero apoyo. “Algo de cierto tiene el dicho que dos cabezas piensan más que una o que la unión hace la fuerza y esto nos dará la oportunidad de enfrentar las crisis con mayor capacidad de amplitud y alternativas”.


Ambas aconsejan que en esos malos momentos será aconsejable reservar espacios para desconectarse y relajarse en pareja, por un lado y por otro, tener una buena red de apoyo familiar o social, porque en conjunto darán una poderosa contención emocional.

¿Qué apoyo dar?

La psicólga Daniela Molina propone que si es un hombre el que necesita ayuda, lo mejor es no atosigarlo con preguntas y dejar que él resuelva el problema.


“Para ellos es fundamental saber que su mujer confía en él y que cree, que es capaz de resolver sus asuntos. La mente del hombre es diferente a la nuestra y, a diferencia de nosotras, no necesitan contar cada cosa que les inquieta. Es por eso que muchas veces andan retraídos y creemos que tienen algún problema con nosotras, cuando en realidad, es su mente tratando de hallar una solución”.


A las mujeres, en cambio, aconseja que lo que les reconforta es hacerlas sentir especiales. “Los halagos, los abrazos y recordar cuánto vale y las veces que ha salido adelante”.


En ese sentido, Paulina Reischel Silva, psicológa que utiliza técnicas de terapias complementarias (amaenet@gmail.com) añade, que el apoyo fundamental es la compañía.


“Sin juzgar y sin ponerse a pensar que sería mejor si uno estuviera en ese caso, creo que es más provechoso, ver qué es conveniente para el otro y ayudarlo a que sea protagonista de su vida y no que dependa de uno, por eso, simplemente estar”.


Del mismo modo, la psicóloga Daniela Molina, invita a darse cueta que cada situación requerirá de dosis de acción necesaria.


“Hoy en día nos estresamos demasiado y más de la cuenta. Es por eso que una vez que ya hicimos lo que pensamos, tenemos que quedarnos tranquilos y descansar o avanzar en otra cosa, en que sí se necesite de nuestra acción. No por quedarme mirando el parrón, la uva va a madurar más rápido”, reflexiona.


Por lo tanto, como dice Paulina Reischel, lo mejor será no pelearse con el problema ya que mientras más se resista más va a persistir la situación. “Y si es un problema es porque tiene solución sino no sería un problema para resolver”.


Y de paso, recomienda pensar y preguntarse: ¿cuál es la forma en que uno desea vivir la vida? y al tenerlo claro, tomar las decisiones para que esa idea soñada, vaya tomando forma, en esta realidad que cada cual va construyendo día a día.


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