Jenny Pérez Schmidt: La chilena que triunfa en Alemania

La ex rostro del bloque internacional de Mega se ha abierto camino en Europa, sin perder de vista el acontecer chileno. Instalada en Frankfurt, asegura que el éxito sería ver crecer a su hijo feliz.

28 de Marzo de 2013 | 13:52 | Carolina Canales H.
Foto de Sebastián Salgado
Es la conductora de noticias de la televisión pública de Alemania, Deutsche Welle, pero de la versión en español. Nacida en Penco (VIII Región), desarrolló su carrera en el área internacional hasta llegar a las ligas mayores.

De un modo acogedor y empático se ha sabido ganar a los televidentes germanos, que desde el fin del mundo nos resultan fríos y estructurados. Sin embargo, tras 5 años viviendo en Frankfurt, Jenny Pérez (36) ha logrado desechar ese estereotipo y asegura que los alemanes son cálidos y solidarios.

Sus inicios en la televisión están en un canal regional de Concepción, donde estudió periodismo. Luego, se hizo cargo del bloque internacional de Mega en Santiago y ahí miró al extranjero. Casada con canadiense, con un pequeño hijo, tuvo la oportunidad de integrarse a la Deutsche Welle, donde ha realizado diversos tipos de programas.

Hoy está al frente de la sección de español de un noticiero que también se emite en una decena de otros idiomas, por lo cual debe viajar constantemente a Berlín, desde donde se transmite el programa. Su rostro se ha hecho conocido y por el momento, no tiene programado regresar a Chile.

Jenny recuerda que sus inicios no fueron fáciles. A tener que mudarse a Santiago, sumó no tener ningún tipo de contacto, ya sea político o social, que le abriera las puertas en el mundo del periodismo. Pese a ello, lo logró, entre otros, por la confianza que le expresaron sus jefes de Mega.

Siendo corresponsal de varias cadenas extranjeras, tuvo la oportunidad de viajar a Alemania donde conoció a su marido. Al tiempo se casó, quedó embarazada y resolvió irse a vivir a Europa por los negocios de su esposo.

-Una vez en Alemania, ¿cómo fue trabajar allá?
“Estuve un año en mi casa informándome mucho, aprendiendo alemán, que era mi prioridad y también aprendiendo a hacer cámara y a editar. Eran dos tareas pendientes que tenía. En Alemania todo cuesta tres veces más que acá. Pagarle a un camarógrafo con los aranceles de América Latina era muy difícil. Entonces pensaba ‘puedo contratar a un camarógrafo, pero la edición la tengo que hacer yo si quiero quedarme con algunas lucas’. Hice contactos con medios de América Latina y me empezaron a llamar. Si tú eres capaz de decir “yo edito y hablo tales idiomas”, tienes todo un plus”.

-¿Cómo llegaste a la Deutsche Welle?
“Siempre he querido mucho mi profesión. Tenía dos alternativas. O me dedicaba a ser mamá ciento por ciento, que es algo muy bonito también, o ser mamá y seguir siendo periodista, que fue la opción que tomé. Al cabo de un tiempo, llamé a la Deutsche Welle; sabía que era un canal grande, y quería hacer una nota sobre la Feria del Libro que estaba en Frankfurt. Siempre me he atrevido a hacer las cosas. A veces nadie te toma en cuenta, pero a veces sí. Llamé no más. Y bueno, de ese llamado resultó que me invitaron a un casting. Me llamaron al mes después y me pusieron para la presentación de noticias, también para la producción y la conducción de un programa de economía. Y además en una revista económica que era hecha en Alemania”.

-¿La recepción fue buena, entonces?
“Fue súper buena, ningún problema. Evidentemente cuando llegas de otro país no tienes el conocimiento ciento por ciento de Alemania, no sabes el idioma y eso te pone en un plano de desventaja. Pero lo que yo puedo decir es que los colegas han entendido súper bien eso y que el ambiente de trabajo es de respeto, que la jefatura ha salvaguardado mucho eso, pero sin duda no es fácil, sin duda no se dan el mismo nivel de oportunidades, al principio, digamos.
“Para mí todo ha sido apoyo. Ahora me quieren meter en un gran proyecto laboral que tengo que ver exactamente de qué se trata”.

-Retrociendo a Chile, ¿cómo describirías tu paso por Mega?
“Clave. Absolutamente clave. Tiene que ver con el trabajo, sin duda, pero también tiene que ver con la gente con que uno se encuentre. La gente que te da confianza, la gente que te ayuda a encontrar un poco tu camino. Mis ex jefes del Mega, por ejemplo, fueron súper importantes. Yo no era una estudiante en práctica, pero era una niña que todavía tenía mucho por descubrir en la profesión. Depende mucho de la gente con que tú te topes en tu vida y te aliente, te ayude a descubrir más allá de tus capacidades, los aspectos vocacionales y las cosas que realmente te gustan. Porque eso es lo que te hace sentirte bien y brillar en las cosas que tú haces”.

-¿Qué es lo que te ha marcado en tu trabajo en la televisión alemana?
“Ha sido súper interesante ver como ellos reportean. Te puedes imaginar lo metódicos que son. Me llamó la atención que ellos siempre firman las notas, es algo que tiene que ver con el periodismo alemán, pero el periodista nunca aparece, es algo que acá en Chile se da mucho, eso del enlace en cámara, el cierre en cámara, la apertura en cámara y después como si fuera poco, la firma al final. Allá eso no es importante, ni siquiera las notas que son muy personalizadas, en las que mandas a alguien a Sarajevo, por ejemplo. Eso me ha llamado la atención, pero creo que tiene que ver con la cultura alemana. El periodista no es importante sino lo que estamos informando y cómo lo estamos informando”.

-¿Ésa sería la principal diferencia con el periodismo chileno?
“Para mí la principal diferencia es que (en Alemania) no veo ningún comercial cuando estoy informando. Yo participo en el programa unos 28 minutos que es como la edición central de las noticias, trabajo con Carlos de Vega y siempre decimos ¡qué maravilla! En verdad nos sentamos después de una nota y podemos conversar sobre la extrema pobreza en Uganda, por ejemplo, sin interrupciones; pero eso jamás se daría acá, a nadie le importa. En Chile y en todos los países donde hay televisión comercial está eso del rating y los auspiciadores. Y el auspiciador tiene poder. Allá eso no es importante.

Estando afuera Jenny ha logrado hacerse una visión del periodismo nacional. Cree que comparado con el resto de América Latina, el periodismo chileno no está politizado y por lo tanto, es un orgullo presentarse como chilena. Además, cree que sus colegas están mejor preparados porque tienen oportunidad de estudiar fuera y cubrir eventos noticiosos importantes.

Ella fue una de esas privilegiadas. Trabajando en Chile pudo cubrir las giras internacionales de Michelle Bachelet durante dos años y también estar en otros hechos noticiosos como el cierre de Radio Caracas Televisión en Venezuela. Además, pudo experimentar en persona los efectos del conflicto palestino-israelí, al visitar Tierra Santa, lo que no es menor para ella, porque las conversaciones al respecto que tuvo con su padre cuando era pequeña la impulsaron a interesarse por el periodismo internacional.

-¿Volverías a trabajar establemente en un canal de televisión en Chile?
“Cuando estás casada y tienes un hijito, es una decisión que lamentablemente no pasa por ti, pasa por tu marido. Me gustaría, sin duda, y espero que en la vida más adelante pase, Chile siempre va a ser mi país. Alemania es maravillosa, es rico estar en Europa, pero mi país va a ser siempre éste. Por esa razón espero que Dios me dé la opción de volver, pero que sea una opción compartida y decidida por mi grupo familiar. Tengo que quemar esta etapa bien”.

-¿Crees que has tenido más éxito que si te hubieras quedado trabajando en Chile?
“Lo que pasa es que trabajar en una cadena internacional es como estar, como decimos en Chile, en las ligas mayores. Creo que a mis 36 años he hecho más coberturas, he entrevistado a más gente y viajado más veces de las que jamás pensé. Sin duda, estar al frente de un noticiero internacional, de una de las cadenas más importantes y de la primera potencia europea, es algo que tampoco esperé en mi vida. Sin embargo, para mí el éxito pasa por una armonía de las distintas facetas de la vida. Tengo una magnífica familia a quien quiero cuidar, a un hijo que educar con el gran desafío de hacerlo en otro país. Hablaré de éxito cuando lo vea capaz de tomar sus propias decisiones y feliz”.
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