Mujer que ha enviado cientos de cartas de reclamo entrega consejos

"Si estás insatisfecho no sufras en silencio. No olvides que has pagado una buena cantidad de dinero", dice, quien es hoy nombrada como la mujer más reclamos ha hecho en Inglaterra. Entre sus disgustos hay desde atrasos en vuelos hasta lo poco pegajoso del papel atrapamoscas.

18 de Septiembre de 2013 | 16:23 | Emol
“Yo merezco algo mejor”. Ése es el mantra de Ingrid Stone, conocida como la mujer más “alegona” de su país, Inglaterra.

Con 40 años (casada y madre de un niño), Stone se ha llevado la atención de la prensa por llevar más de mil cartas de reclamo enviadas a marcas de productos o empresas de servicios, con los cuales ella no se sintió satisfecha.

Gracias a esto ha recaudado en un año miles de libras en compensación y una fama de la que se enorgullece, y que la llevó a escribir “Letters of a Dissatisfied Woman” (Cartas de una mujer insatisfecha), que saldrá publicado a fin de año y que recopila su trayectoria a través de sus reclamos.

Entre sus casos más comentados está desde su alegato a Apple por un MacBook defectuoso; a British Airways por un vuelo retrasado –entregándole a cambio la empresa seis pasajes en clase business-, hasta su queja a una conocida tienda de ropa británica porque los leggings que se compró tenían demasiado suelta la entrepierna, y a otra firma, porque el papel para atrapar moscas que adquirió no era tan pegajoso como debería.

Incluso está entre las respuestas que recibió, la de Richard Branson, el dueño de Virgin, quien –tras una queja por la tardanza de un tren- le envió a Ingrid una copia autografiada de su biografía.

“Si compro algo y no me gusta, me quejo”, dijo sin tapujos la mujer. “Mi marido odia que me queje, pero simplemente no puedo soportar un mal servicio”, comentó al Sunday People.

Su historia de reclamos se remonta a sus tiernos ocho años, cuando visitó una feria de juegos con su abuelo y quedó impresionada con un oso de peluche que se exhibía como uno de los premios de un juego de tiro al blanco.

Luego de que el abuelo mostrara su destreza en la puntería, no consiguió el juguete que quería su nieta, sino una sucia muñeca de plástico. De regreso a la habitación del hotel en la que se alojaba en esas vacaciones de verano, la pequeña decidió escribir una carta.

“Deberían tener mejores premios (…) Quedé muy decepcionada al recibir una muñeca tan sucia. Espero que respondan a esta carta”, escribió con su letra infantil y algunas faltas gramaticales.

Al día siguiente, cuando se dirigió a entregar personalmente la misiva, descubrió con horror y molestia que la feria se había ido. Hoy, en cambio, se ha convertido en un emblema de los reclamos en contra de los malos servicios y los productos fallados.

“(Esto) debería hacerlo más gente. Es nuestro derecho como consumidores. No hago estoy solo para beneficiarme yo; estoy ayudando a todos cuando las compañías se ponen a trabajar y mejoran las cosas”, comentó.

Entre sus consejos para lograr con éxito que una queja sea escuchada y recompensada, Ingrid recomienda escribir los reclamos a mano –lo hace hasta el día de hoy-, evitando a toda costa los mails, que son más fácil de perderse o borrarse.

Las cartas ojalá, deben ser enviadas a algún alto cargo de la empresa, ya que, como dice la mujer, los comentarios hechos a las secciones de Atención al Cliente de las marcas no suelen avanzar mucho.

Se debe ser educado en el trato, ya que la prepotencia no suele tener buenos resultados, y siempre sirve hacer un listado de ideas para explicar por qué exactamente se está molesto con el producto o servicio. Si es necesario, se deben enviar fotografías adjuntas.

“Si estás insatisfecho no sufras en silencio. No olvides que has pagado una buena cantidad de dinero. ¿Por qué no mereces a cambio lo que has pagado?”, pregunta la mujer en si sitio web.
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