Karité, la manteca milagrosa considerada como el “oro de las mujeres” en África

Regenera la piel, tiene propiedades antienvejecimiento y es profundamente hidratante. Muchos productos cosméticos la contienen entre sus principios activos, pero hoy se puede encontrar en Chile 100% natural y sin aditivos.

20 de Mayo de 2014 | 08:17 | Por M. Francisca Prieto, Emol
¿Te has preguntado alguna vez qué es el famoso karité que tantos productos cosméticos incluyen entre sus ingredientes? Se trata de un principio activo que tiene múltiples propiedades y que proviene del fruto de un árbol que crece en forma salvaje en las sabanas del área sub sahariana del oeste de África. En Burkina Faso, por ejemplo, entre 300 mil y 400 mil mujeres trabajan con las nueces de karité, las cuales son el tercer producto de exportación de ese país, después del algodón y el ganado. Es por esto que allí se les conoce como el "oro de las mujeres".

Tras un largo procedimiento en el que las nueces son descascaradas, secadas, aplastadas y hervidas, entre otras cosas, se obtiene una manteca de color blanco o marfil, muy rica en nutrientes y vitaminas, e ideal para ser utilizada en la rutina de belleza.

"El karité es un poderoso regenerador celular de la piel, tiene potentes propiedades antienvejecimiento que previenen y tratan las arrugas y la flacidez, en papada y cara. Es profundamente hidratante, llega hasta la última capa de la piel, y además es antideshidratante, lo que significa que guarda el agua de la piel. También, devuelve la elasticidad a las pieles secas, es tremendamente antiinflamatorio y cicatrizante", cuenta Patricia Iconomov, quien importa la manteca de karité directamente desde África en forma 100% natural y sin aditivos.

Patricia relata que su interés por el producto nació hace 10 años cuando veía un programa sobre él en la televisión, y agrega que le llamó especialmente la atención ya que sufre de mucha resequedad en su piel. Y en el verano de 2013, cuando participaba en un taller de yoga en Iquique, conoció a una persona que había estudiado en Sudáfrica y que le ofreció manteca de karité pura para humectar sus manos. Fue ahí donde se dio cuenta de los enormes beneficios que tiene cuando se utiliza sola, es decir, sin mezclarla con otros ingredientes como ocurre en las cremas, lociones o ungüentos que se venden en el comercio y que en sus etiquetas dicen "con karité".

"Decidí dejar mi trabajo (era gerente comercial de un conocido recinto de espectáculos de Santiago) y comenzar a traerlo desde África. Lo más complicado fue el ISP (Instituto de Salud Pública), pero finalmente me dieron el registro", señala, y añade que además el organismo le exigió envasarlo en un laboratorio y no de forma artesanal.

Sin embargo, mientras conseguía todas las autorizaciones, Patricia comenzó a utilizar la manteca de karité en su cuidado personal y ahora se declara una verdadera adicta a ella. "La uso en la noche, cambié el sérum por ella y la mezclo con aceite de argán, que tiene alrededor de un 80% de vitamina E y es un súper potente antiedad", dice. También la utiliza en el cabello. "Duermo con ella y al otro día el pelo se parece al de las guaguas. Para quienes tienen el pelo crespo, lo redefine", explica.

Rico en nutrientes y vitaminas

La manteca de karité no tiene olor y se derrite al entrar en contacto con la temperatura del cuerpo. Es rica en ácidos grasos Omega 3 y 6, y además contiene ácido palmítico y oleico; vitaminas A, C y E; y lupiol que -explica Patricia- "frena los efectos del envejecimiento porque inhibe las enzimas que degradan la piel".

Además de ser una útil arma contra el paso de los años, también sirve para tratar las estrías, las cicatrices, los pezones agrietados por la lactancia, las dermatitis, las quemaduras, las raspaduras y las manchas, las cuales atenúa.

Patricia sostiene que se trata de un producto graso, por lo que es ideal para quienes tiene la piel seca. Además, asegura que sus beneficios son acumulativos, por lo que después de varios meses de uso, el problema de la falta de hidratación comienza a solucionarse.

"Es milagrosa", insiste, y para ilustrar pone como ejemplo lo que le ocurrió en octubre del año pasado. "Se me ocurrió hacerme un tratamiento láser en la cara para quitarme una mancha de nacimiento. Lo hice en una buena clínica y mi piel reaccionó pésimo. Al primer disparo del láser, se me quemó y me aparecieron heridas que empezaron a agarrar toda la cara. En la clínica me ofrecieron un parche de última generación, que sólo me puse en una parte de la herida. El resto me lo traté con manteca de karité y ésta funcionó mucho mejor que el parche. La piel se me regeneró completamente y hoy estoy perfecta", asegura.

Por el momento, Patricia vende la manteca de karité que importa desde África sólo por internet y despacha a domicilio. Su valor es de $7.900 y $11.100 los 50 y 100 gramos, respectivamente.
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