Michael Furmanski: El "18" y las empanadas

Aprovechando la cercanía de las Fiestas Patrias, el chef del restaurante Miss Lucy nos habla de su pasión por las empanadas y comparte recetas de las que se preparan en otros países.

29 de Agosto de 2014 | 08:18 | Por Michael Furmanski
Septiembre es fecha que todos los chilenos y los extranjeros esperamos: Las Fiestas Patrias, un acontecimiento de gran importancia nacional.

Las fiestas del 18 tienen varias etapas: la primera de ellas es la congregación en familia, bailar la cueca con la polola, amiga, mamá o abuela. Un asado de gran importancia, donde todos los comensales dan sus veredictos sobre la calidad de la carne comprada (y la calidad del parrillero, obviamente), logran degustar las clásicas empanadas y, cómo no, criticar a la persona que las hizo.

Pero fuera de bromas, el concepto familiar es el que marca la diferencia en las personas y sus crianzas.

Después de éste, está el evento de los amigos. Normalmente es muy similar al anterior: critican la comida, la carne, al parrillero y a las familias. Y el licor aumenta.

El tercer concepto es el bajón: muchos tienen carne que sobró y realizan una cocción llamada ajiaco, que es un caldo con los cortes que sobraron de los asados, y le agregan otras sustancias más los secretos de la casa.

Pero el común denominador de estos eventos es la empanada. En todos -familiares, de amigos o en el trabajo- se ve la empanada.

Llevo 8 años en Chile y siendo un glotón me he tratado de comer todas las empanadas posibles en el mercado. Para mí es complicado encontrar mucha diferencia a nivel local entre una y otra empanada. Pero cuando salgo de Santiago con la familia, especialmente al sur, el sabor de la empanada es distinto y la masa es preparada en forma espectacular.

El tamaño de la empanada también fue un diferenciador para mí ya que estoy acostumbrado a comer empanada a las 10:00 AM o para tomar unos tragos. En Chile la empanada es un almuerzo o un aperitivo. Ver a un tipo de mi tamaño caminando por la calle, a las 10:00 AM comiendo una empanada enorme era bien notorio: obviamente para la cultura local, no era el momento adecuado de comer empanada.

Llegué a la casa de un amigo extranjero que lleva más tiempo que yo en Chile y me dijo que estaba pasado a ají. "¡Pero si me comí una empanada!", le dije. Y él se reía y comentaba que en Chile la mañana no era la hora de la empanada, como lo es en Colombia, de donde vengo.

Al igual que Chile soy amante de las empanadas: es mi comida callejera favorita, no importa su origen ni masa, si es rellena, horneada o frita. Siempre es un espectáculo.

¡Felices Fiestas!

Un abrazo, Michael Furmanski, dueño del restaurante Miss Lucy.
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