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Advierten de los riesgos del uso de dispositivos electrónicos en preescolares

Impedir un desarrollo adecuado de la actividad cerebral, perder la capacidad de empatía y problemas de aprendizaje son algunos de los peligros.

06 de Febrero de 2015 | 07:00 | Por Fernanda Villalobos
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Agencia

Al parecer, los niños de hoy nacen con una habilidad innata para manipular dispositivos electrónicos como celulares, tablets y computadores. En un mundo donde cada vez existen más opciones tecnológicas para todos los gustos esa habilidad, comentan los especialistas, podría tornarse en una adicción perjudicial para los pequeños de hasta 4 años, precisamente porque estos aparatos no permiten un adecuado desarrollo del cerebro.

“Efectivamente de alguna manera (los dispositivos electrónicos) estimulan áreas cerebrales que no permiten un desarrollo adecuado del cerebro, por lo tanto es un cerebro que se desarrolla de manera parcial. Nosotros creemos que se desarrollan muchas menos áreas de las que se podrían desarrollar bajo otros medios (como interacción social) por lo tanto hay un déficit de desarrollo que no está siendo estimulado de manera efectiva”, explica Elías Arab, psiquiatra de niños y adolescente de la Clínica Las Condes.

He ahí la importancia de que un niño aprenda de forma presencial y no virtual: el desarrollo físico y psicológico es cientos de veces mejor si se aprende con niños, con los papás o con la naturaleza.

Un niño puede catalogarse como adicto bajo una serie de criterios, como las horas que pasa frente a una pantalla, cuando hay un empeoramiento en términos de relaciones interpersonales o en el rendimiento académico y disconformidad e irritabilidad después de la suspensión de la utilización del aparato.

Según interpreta el psiquiatra, estos factores están asociados a la falta de supervisión de los padres. La mayoría de los niños adictos acceden a estos aparatos porque los padres los ven como el medio para conseguir que estén tranquilos o se calmen y “reemplazan, malamente, la crianza de los niños, un función innegable de los padres”.

Jenny Radesky, instructor clínico en desarrollo conductual pediátrico de la Universidad de Boston, en su último artículo de la revista “Pediatrics” indicó que “si estos dispositivos se convierten en el método predominante para calmar y distraer a los niños pequeños, ¿serán capaces de desarrollar sus propios mecanismo internos de autorregulación?

Otro de los riesgos que tiene el uso de estas tecnologías por parte de niños menores de 4 años es que impide un desarrollo adecuado de otras áreas de la vida cotidiana como el contacto con la naturaleza o con sus pares que ayudan al desarrollo cognitivo y emocional que se logra con la interacción con otros.

En esta perspectiva, Radesky catalogó a los dispositivos como sustituyentes de las prácticas importantes para el desarrollo de habilidades sensomotoras y visualmotoras importantes para el aprendizaje y la aplicación de las matemáticas y la ciencia.

Arab destaca que el mayor peligro de un abuso excesivo de tecnología en los niños es que pierden la capacidad de ser empáticos, debido a que las neuronas que ayudan a la regulación emocional no trabajan como corresponden costándoles adecuarse cuando están con otras personas.

Es por estos riesgos que el especialista recomienda que los niños preescolares no utilicen ningún tipo de dispositivos electrónicos ya que traen más daños que beneficios, los aísla y nos los invitan a explorar el mundo.

“Las tecnologías son buenas pero son medios, no fines. Por supuesto que la tecnología puede ayudar un montón, pero para eso necesitamos niños que tengan una base sólida media que esté bien construida y eso no está a los 2, 3 ó 4 años”, señala.

En este sentido, más que definir una etapa específica para el inicio del uso de tecnologías, se debe definir primero cuál es el nivel de madurez y desarrollo alcanzado por el niño.

Arab aconseja que los padres debieran ser muy estrictos en la supervisión con las horas que los niños pasan frente a una pantalla, dedicar más tiempo con sus hijos y enseñarles nuevas cosas y destrezas a través de ellos mismos y no con aplicaciones o programas educativos.

Hace ver también, que utilizar sólo un dedo en la pantalla táctil no potencia el desarrollo motor como si lo hace jugar con bloques y tener que ser creativos, cosa que la tecnología no permite al dar todo resuelto.

“El grave riesgo de las tecnologías es que cambian situaciones de alto valor, por las de poco valor. Las tecnologías tienen un valor, pero se necesita una estructura previa; es como intentar poner el techo a una casa sin haber construido los cimientos”, explica el psiquiatra.

Por último, hace ver que es facilismo en la entrega de las tecnologías hace que se estimulan circuitos de la recompensa, que son los mismos de las adicciones.


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