Blog de sexualidad: ¿Qué es lo normal en el sexo?

La SexBlogger Karen Uribarri repasa los números y estadísticas que diversas publicaciones informan sobre la sexualidad, haciendo cuestionarse si uno cumple o no con los estándares supuestamente normales.

29 de Julio de 2015 | 11:08 | Por Karen Uribarri, @karenuribarri

"Hemos metido entre nuestras sábanas un montón de cifras que algunas veces no sirven para nada", asegura Uribarri.

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Enrique lleva 3 minutos y 25 segundos sobre Sabrina. Lo sabe porque mira su reloj digital a cada instante, casi contando cuántos movimientos ha logrado en esta oportunidad. Y es que está empecinado en demostrarse que no es eyaculador precoz como leyó en Internet, donde decía que si no alcanzaba los 5 minutos, sufría de la patología y si sucede antes de un minuto, ya el tema es grave. ¿Resultado? No logra sacarse los números de la cabeza y está tan estresado, que no disfruta y siente pavor a fallar. Su pareja lo observa preocupada porque parece estar siempre en otra parte, con la mirada ida y el ceño fruncido.

María José está angustiada. En una revista leyó que lo normal en una pareja es tener sexo dos veces a la semana, pero ella con su marido –con el que está casada desde hace 15 años-, tienen cada 10 días y, a veces, cada 15. “Es que estoy tan cansada siempre”, se excusa. Pero aunque busca razones –y no las encuentra-, le ha dicho a su marido que claramente están en una crisis digna de terapia por el bajo número de encuentros sexuales, porque así lo publicó la revista. ¿Resultado? Se está obligando a tener sexo a regañadientes y ‘a rapiditos’, cansada y apurada, para cumplir la meta que se propuso en la cabeza. “No quiero tengamos una crisis”, advierte.

Pedro tiene un pene que mide 8 cm. relajado, por lo que está 2 centímetros más abajo del mínimo que salió publicado en un blog en Internet. Y desde que se lo midió, no ha pensado en otra cosa. Cree, por lo mismo, que no es bien dotado, que lo tiene demasiado chico y que, por lo mismo, ninguna mujer se fijará en él. ¡Es más! Cree que cualquier fémina que lo vea desnudo se burlará. Y se ha descubierto mirando a sus pares en los baños públicos de la oficina. ¿Resultado? Se siente poco atractivo e incluso poco masculino; se ha recluido en su casa y ha perdido las ganas de sociabilizar.

Números, estadísticas, promedios… Hemos metido entre nuestras sábanas un montón de cifras que algunas veces no sirven para nada, o mejor dicho, sirven solo para arruinarnos los encuentros más que para favorecerlos. Tanto así, que diariamente los especialistas en terapia sexual reciben pacientes que los interrogan sobre la normalidad del sexo en números y especificaciones. ¡Boludeces! No existe ‘lo normal’ en el sexo, y  grábatelo bien en la cabeza. Inclusive en lo que se refiere a técnicas sexuales, gustos o estilos. Es decir, ¿cuántas veces hemos querido probar algo en materia sexual, pero nos da miedo ser juzgados? ¿O cuántas veces tuvimos fantasías que son ‘inaceptables’ para la sociedad?

Todos alguna vez –o siempre- nos hemos regido por marcos de ‘normalidad’ que nos impusieron. En alguna época, por ejemplo, ser infiel era anormal, y lo mismo pasaba con el coito sin tener como fin último la fecundación. Y para qué hablar del sexo anal, oral o la masturbación… ¡Absolutamente rechazados por la sociedad!
Es por eso que te invito a despojarte de todos esos prejuicios y vivir una sexualidad feliz y libre de tanto número. Porque lo normal es simplemente todo aquello que ocurra con el consentimiento de ambas partes, que satisfaga a las dos personas y las haga felices. Es decir, si por ejemplo el swinging le hace bien a un matrimonio, entonces puede ser considerado normal.

Sin embargo, si una práctica sexual es realizada a la fuerza, provocando daño o abusando de otros, ya no es normal, sino enjuiciable. Y en este punto también entra a jugar el tema de los derechos humanos de cada individuo, por lo que todo lo que los afecte negativamente, debe ser tratado como patológica o parafilia. Entonces, es normal toda acción que ha sido consentida y no impuesta.

En conclusión, todas aquellas prácticas sexuales que no sean de común desarrollo en una sociedad, no son tildadas por los especialistas como anormales, sino que se reúnen bajo el rótulo de minoritarias, porque aunque son extrañas y para algunas personas incluso chocantes, son hechas con el consentimiento de ambas partes y, además, les provoca satisfacción y felicidad a los dos, algo indispensable en un sexo sano y amoroso.

Por Karen Uribarri, periodista, diplomada en Sexualidad.
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