¿Bueno vs. barato? Los consumidores quieren mejores productos, pero sin pagar más

En un estante hay una pila de tomates comunes, rojos y maduros a $1.000 el kilo. En el del lado, hay un cerro de tomates orgánicos, cultivados con aguas limpias y sin pesticidas ni productos químicos, a $2.990 cada kilo. ¿Con qué alternativa te quedas finalmente?

27 de Octubre de 2015 | 17:00 | Emol
Cada día vemos como lo que hasta hace poco era “alternativo”, se está volviendo más y más cotidiano. Una tendencia que está impactando y cambiando -probablemente para siempre- el consumo masivo. Los estudios muestran que los clientes dicen querer productos más saludables e información más transparente y clara respecto a los ingredientes y los procesos de elaboración. Sin embargo, a la hora de ir al supermercado, el precio sigue siendo el rey.

Aún el factor económico es la clave determinante a la hora de elegir un producto. El dato es contundente: pese al discurso instalado en pro de lo "saludable" y lo "ético", un 75% de los encuestados aseguran que al momento de escoger un producto les importa más el costo. Así lo corroboró un estudio realizado por The Chicago Council on Global Affairs. En segundo lugar aparecen los aportes nutricionales y el que los productos sean -o no- de origen transgénico, orgánico o libre de antibióticos.

Las buenas intenciones todavía "se pagan caro"


Pese a que los productos con certificaciones de calidad son cada vez más masivos, aún existe una brecha significativa en el precio de éstos con las opciones menos saludables. Sin embargo, los expertos adelantan que el aumento de escala y volúmenes en la producción, debido al consistente aumento en la demanda, hará que estos productos sean más accesibles para el consumidor.

Sin embargo, pese a la “restricción” económica que lleva a la gran mayoría a priorizar el precio sigue siendo un factor determinante en el mercado, los consumidores están cada vez más interesados y exigen más y mejor información respecto a los procesos de producción; especialmente respecto a la comida. De acuerdo a las cifras, 8 de cada 10 consumidores necesita saber qué hay en los alimentos que está comprando y cómo fue elaborado cada producto. Además, en el mismo estudio se destaca que la mayoría de los consumidores quieren que el foco de las compañías productoras esté en la seguridad alimentaria y la nutrición de los productos que ofrecen.

Se suman a los compradores otros factores que están acelerando este fenómeno: cambios económicos (ingreso de nuevos actores, redistribución de la riqueza, etc), los fenómenos “naturales” (calentamiento global, escasez de espacio de siembra, etc.), las redes sociales y los medios de comunicación, entre otros. Por supuesto, las tendencias evolucionan en forma y velocidad distinta alrededor del mundo, de acuerdo a muchos factores tales como la economía, normas culturales, necesidades regionales y sociales, sin embargo, algunas de éstas se volverán transversales e irrumpirán en todo el planeta y serán de consumo masivo.

El dilema de siempre: ¿El huevo o la gallina?


Un ejemplo de cómo están tendencias van ganando terreno es la adaptación de los supermercados a estos cambios en la industria de los huevos: hace un par de años sólo se podían encontrar huevos orgánicos y producidos en ambientes naturales en los puestos de la carretera, en la casa de un campesino o bien en una feria rural. Hoy en día son fácilmente encontrados en todos los supermercados, incluso en los chilenos. Aunque aún la mayoría de los huevos son producidos con gallinas criadas en entornos industriales, denominadas batería de jaulas, ya en el 2012 Europa prohibió esta forma de producción y lo más probable es que autoridades de otras partes del mundo vayan en esta misma dirección.

Algunas industrias pequeñas, pero que crecen con fuerza que podrán afianzar el cambio del panorama actual. Algunas de las que han mostrado la mayor fuerza son los productos derivados de la soja (hamburguesas, carne, leche) y productos lácteos sin lactosa ya dejaron de ser una opción y pasaron a ser un producto de consumo cotidiano para millones de personas con inquietudes o necesidades alimentarias distintas. El mercado, siempre atento a los cambios, ya puso a su disposición estos productos en todos los supermercados.

Lo artificial: Enemigo Público #1


La demanda por consumo de alimentos y bebidas más naturales y 'menos procesados' está obligando a las empresas a reducir o eliminar los ingredientes artificiales. Una decisión de negocios que es ampliamente difundida en los envases y en toda la estrategia de publicidad y marketing y que, tarde o temprano, hará que los productos que aún no lo han hecho enfrenten el castigo de los consumidores que están buscando fórmulas más naturales e ingredientes reconocibles como saludables y seguros.

El volumen de ventas de bebidas "light", "zero" o "diet" se ha reducido este 2015, convirtiéndose en un tema delicado para las compañías. Existe la preocupación entre el público de que los ingredientes artificiales con que las hacen son menos saludables de lo que parecen. Pepsi ha tomado medidas, anunciando a principios de este año que iba a dejar de usar el endulzante Aspartamo en la Pepsi Diet. Por lo mismo la industria de las "gaseosas” han estado invirtiendo fuertemente en nuevos productos, como el jugo, el té, el agua embotellada y los lácteos para tratar de aumentar las ventas.

Eco es la nueva realidad. La sustentabilidad en los procesos de producción de los alimentos y bebidas será cada vez más necesaria en el desarrollo de nuevos producto, en consideración con el bien común y el impacto global de los procesos de elaboración.

¿La belleza interior es lo que importa?


Los consumidores están reconociendo, tal vez por primera vez desde la Revolución Industrial, que los alimentos que eligen pueden tener una relación directa con la forma en que se sienten y se miran. Esto pone un nuevo énfasis en los productos y el bienestar personal que estos generan. Es por esto que los productos basados en una historia real tienen cada vez más impacto, ya que lo consumidores muchas veces se han encantado con el origen, los ingredientes o bien de experiencias inspiradoras detrás del artículo o bien del creador de éste.

Con afirmaciones tales como "hecho a mano", "ingredientes naturales" u "orgánicos" los productos están siendo mirados con otros ojos por los consumidores. Es por ello que los reguladores deben dejar claras las reglas del juego, para que en este nuevo mundo que quiere volver a lo natural, no exista una dicotomía entre lo que se anuncia y lo que realmente se vende.


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