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Blog: Los horrores de la sexualidad femenina en pleno año 2016

La mutilación genital es una práctica que sólo provoca daño en las mujeres. Lee aquí la columna de Odette Freundlich sobre el tema.

07 de Febrero de 2016 | 17:45 | Odette Freundlich
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Ayer se conmemoró el Día mundial de "tolerancia 0 de la mutilación genital" femenina, y resulta indignante aceptar que según cifras aportadas por Unicef existan 133 millones de mujeres y niñas en el mundo con esta práctica, que sólo aporta daño físico, psicológico y en la salud sexual de las mujeres, además de violar los derechos a la salud, a la seguridad y a la integridad física, causando complicaciones urinarias, ginecológicas y psicológicas.

Este procedimiento se clasifica en cuatro tipos: la resección parcial o total del clítoris; mutilación de labios menores y/o mayores; estrechamiento de la apertura vaginal, hasta el raspado o cauterización de la zona genital.

A pesar de que en diciembre de 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución sobre la eliminación de la mutilación genital femenina, en África cada año unas tres millones de niñas corren el riesgo de sufrirla, entre la lactancia y hasta los 15 años de edad, generalmente.

Ésta se practica en 29 países de África y Oriente Medio, en varios países de Asia, Europa, Australia e incluso América (algunas tribus indígenas en Colombia, como la comunidad emberá). El país africano donde más se practica en mujeres adolescentes es Somalia, con un 97,9%, y el que menos es Camerún, con un 1,4% . En niñas más pequeñas, Mali, con un 74,3%, y Benín, con un 0,3%, según cifras de Amnistía Internacional y el gobierno de de EE.UU.

Se cree que éste es un ritual de iniciación podría haber comenzado en el antiguo Egipto y a partir de allí se extendió al resto del continente africano.

La justificación para seguir con esta práctica es una mezcla de factores culturales, religiosos y sociales.

Se piensa muy equivocadamente que la mutilación genital reduce la libido femenina, ayudando a la mujer a resistirse a los actos sexuales "ilícitos", además de hacerles creer que después de ésta están limpias al despojarse de esas partes del cuerpo consideradas como sucias.

La sexualidad de estas mujeres, que han sido mutiladas genitalmente, sufrirá un grave problema, disminuyendo o imposibilitándolas a sentir placer y dificultando enormemente el deseo de tener relaciones sexuales con sus parejas, por temor al dolor que les puede generar y a un sinfín de infecciones que pudieran contraer.

Saludos,

Odette Freundlich, directora de Centro Miintimidad (http://www.miintimidad.cl), kinesióloga especialista en Rehabilitación Pelviperineal y Sexualidad, contacto@miintimidad.cl.