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Británica podrá seguir con su batalla legal para usar los óvulos de su hija muerta

En junio de 2015, la Corte Suprema de Gran Bretaña desestimó el inusual caso. Sin embargo, la "señora M" pidió a dos jueces impugnar la decisión y consiguió el respaldo para que sea revisado.

24 de Febrero de 2016 | 16:27 | Emol
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El Mercurio (imagen referencial)
SANTIAGO.- La mujer que desde hace cinco años lucha por conseguir el permiso para utilizar los óvulos congelados de su hija muerta, podrá continuar con su batalla legal, luego de que hoy dos jueces de apelación resolvieran que la mujer y su esposo deben ser autorizados a convertirse en abuelos de esa inusual manera.

El caso sin precedentes salió a la luz pública hace un año, cuando el periódico "Daily Mail" divulgó la historia de la "señora M" y su intención de embarazarse usando los óvulos de su hija -quien falleció de cáncer intestinal cuando tenía 23 años- y un donante de esperma. Según la mujer y su esposo, su objetivo no es otro que honrar el deseo que tenía su hija de convertirse algún día en madre.

Por ello, y dado que varias clínicas británicas se negaron a tratarla, la mujer y su esposo intentaron sacar los óvulos del país y llevarlos a Estados Unidos. Sin embargo, la Autoridad de Fertilidad Humana y Embriología (HFEA, por su sigla en inglés) de Gran Bretaña rechazó la solicitud de la pareja, que finalmente decidió presentar el caso ante la Justicia.

Pero no les fue bien. En junio de 2015, la Corte Suprema de Gran Bretaña ratificó la decisión de la HFEA, y desestimó el reclamo de la "señora M" y su marido. En concreto, el tribunal consideró que aunque la joven fallecida había dejado su consentimiento para que sus óvulos fueran almacenados y utilizados después de su muerte, no indicó de forma explícita cómo deseaba que fueran usados, por lo que el documento no tenía validez.

El caso parecía haber llegado a su fin, hasta que a comienzos de febrero la "señora M" asistió a una audiencia en la que les solicitó a dos jueces impugnar la decisión de la Corte Suprema. En la reunión, Jenni Richards, su representante, dijo a los magistrados que existía "evidencia clara" de lo que la joven deseaba que ocurriera con sus óvulo cuando muriera.

Los jueces consideraron que la presentación de Richards fue lo suficientemente convincente como para concluir que "existe un caso sostenible con una perspectiva real de éxito".

De esta manera, el caso volverá a ser revisado en una fecha por fijar.