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La maternidad según Érica Rivas, la novia de "Relatos Salvajes"

La actriz argentina, que estará en Santiago junto a Ricardo Darín presentando "Escenas de la vida conyugal", conversó con revista Viernes sobre las venturas y desventuras de haber sido una madre joven.

08 de Mayo de 2016 | 08:25 | Por Cristóbal Bley, Revista Viernes.
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Rivas estará desde la próxima semana junto a Darín en el Teatro Nescafé de las Artes, con cinco funciones completamente agotadas.

Ilustración, Edith Isabel.
Vestida de blanco, con el maquillaje corrido, furibunda y destemplada, pasó de ser una actriz famosa solo en Argentina a convertirse en una estrella en Latinoamérica. De nombre no a todos les suena, pero sólo con decir “la novia de Relatos Salvajes” –la película trasandina más taquillera de la historia– es fácil saber quién es Érica Rivas (41), la protagonista del último y más conocido segmento de esa cinta, dirigida por Damián Szifrón y nominada al Óscar en 2015.

Pero el último trabajo de Rivas no fue en pantalla sino en el escenario, como ha sido gran parte de su carrera. Desde el año pasado está actuando en "Escenas de la vida conyugal", una obra teatral escrita por el cineasta sueco Ingmar Bergman y que protagoniza junto al popular Ricardo Darín: una pareja casada que inicia su proceso de desamor pero que luego, después del divorcio, continúan manteniendo una intensa y extraña relación.

El éxito ha sido total en Argentina, Uruguay y España, y desde la próxima semana estarán en el Teatro Nescafé de las Artes con cinco funciones completamente agotadas.

Y mientras esté en Chile dejará en casa a Miranda, su hija, una adolescente de 15 años que también quiere ser actriz. Un proceso que vivieron sus padres cuando ella era chica e insistía con estudiar actuación. Al principio tuvo que ceder –estuvo dos años matriculada en Psicología–pero su vocación, a pesar de la resistencia paterna, fue más fuerte.

“Mis padres no podían entender que yo quisiera estudiar teatro”, dice con un poco de tos. “No son actores y no tienen nada que ver con este mundo, entonces pensaban que no me iban a poder ayudar en esta profesión tan difícil. Y tenían razón”.

Su madre jugó un rol doble: por un lado desconfiaba del teatro como oficio y por el otro le mostraba libros de grandes dramaturgos y la acompañaba a ver montajes en distintas salas. “Siempre reaccionaron tratando de cuidarme, aunque quizá yo en ese momento lo veía como que me estaban prohibiendo ser actriz. Me imagino que debe haber sido difícil tener a este bicho raro de hija”.

–¿Cómo se relaciona tu mamá contigo en pantalla o arriba del escenario? ¿Es crítica o amable con tu desempeño?
"Mucho no le pregunto, pero en general le gusta. A mí me pasa lo mismo con mi hija. Me cuesta mucho verla con severidad porque miro a esa personita ahí tratando de hacer algo, con toda su fuerza y emoción, y no puedo. Es muy difícil ver a alguien que querés exponiéndose de semejante manera. Mostrándose emocionalmente en bolas. Me imagino que mi mamá lo piensa y lo siente también, pero porque me quiere. No es crítica pero tampoco es muy fan. No sé, me acuerdo por ejemplo de llamarla desde Cuba: “Má, ¿estás viendo el último capítulo que sale hoy?”. “¡Ay no, no prendí la tele!”. Pero está bueno que sea así. Es menos presión".

–Has dicho que a tu hija no le pondrás obstáculos en su carrera, ¿pero cómo asumes ese rol sabiendo el proceso que ella va a pasar y las dificultades que va a encontrar?

Si quieres saber qué dijo y leer la entrevista completa, entra a revista Viernes.