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Multan con $2 millones a artista japonesa por curiosa forma de difundir su cuerpo

¿Crees que el arte debiese tener un límite? Una corte de Tokio castigó monetariamente a una mujer que distribuyó datos para imprimir en 3D sus partes más íntimas, como parte de un proyecto artístico.

09 de Mayo de 2016 | 13:05 | Emol
SANTIAGO.- A sus 44 años, Megumi Igarashi –pintora y escultora japonesa- es una conocida artista de su país, que lleva años mostrando sus creaciones para, según ella, “desafiar los tabúes”, prejuicios y discriminación de la sociedad sobre la sexualidad femenina. Y para eso, comenzó a trabajar con formas de genitales femeninos, incluyendo los suyos, lo que le ha traído grandes problemas.

Igarashi, conocida en medios internacionales como la “artista de la vagina”, fue multada este lunes por la Corte del Distrito de Tokio y deberá pagar 400.000 yenes (unos $2.458.157), por distribuir material considerado obsceno e inducir a la excitación sexual, según la justicia nipona.

La artista, quien trabaja bajo el pseudónimo de Rokudenashi-ko (algo así como “chica mala”), buscó financiamiento para su trabajo artístico, entre 2013 y 2014, entregando digitalmente a sus mecenas, datos que permitieran imprimir en 3D una réplica de sus genitales. Y le fue tan bien, que logró reunir cerca de un millón de yenes (más de 6 millones de pesos chilenos), con los que financió la construcción de un kayak, siguiendo los mismos patrones de sus partes íntimas.

Basándose en el código penal japonés, que castiga la distribución o exhibición de materiales “obscenos” con hasta dos años de cárcel, la corte japonesa decidió multar a Igarashi este lunes, por considerar que los datos difundidos para su posterior impresión en 3D, "reproducían de forma realista la forma de los genitales, lo que podría estimular el deseo sexual del público".

La mujer japonesa ya había sido detenida el año 2014 por su trabajo, luego de presentar una exhibición con obras que seguían la temática sobre los genitales femeninos, con varias reproducciones, pero quedó libre, ya que se consideró que las obras aparecían decoradas y pintadas con colores distintos a los de la piel humana.

Ese año, el hecho fue condenado desde distintas partes del mundo por considerar que era un atropello a la libertad de expresión artística.

¿Estás de acuerdo con la resolución de la corte japonesa sobre Igarashi?