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De educación y catástrofes: Conversamos con Marcelo Lagos

Tras una década en televisión, el geógrafo Marcelo Lagos logró posicionar el tema de las ciencias de la tierra en un noticiero central de la TV abierta. “La gente quiere saber; la dinámica de la naturaleza es un tema en el que hay preguntas y yo debo responderlas mientras pueda”, dice.

24 de Junio de 2016 | 14:41 | Por Natalia Ramos, Revista Viernes de La Segunda
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Revista Viernes de La Segunda.

REVISTA VIERNES DE LA SEGUNDA

SANTIAGO.- Cuando Marcelo Lagos –geógrafo y director del Laboratorio de Investigación de Tsunami de la UC– enfrenta una audiencia, lo hace de una forma poco convencional. Las primeras tres láminas de sus presentaciones son memes: su cara en el cielo emulando el logo de Batman, él como Jesús con los brazos abiertos, él caminando sobre lava. Esta es, dice, su manera de mostrar su productividad en los últimos años. “Mostrar libros y papers es parte de la endogamia científica. Mi perspectiva es cómo, desde la ciencia, podemos llegar a la sociedad, transmitir y democratizar el acceso al conocimiento, de forma sencilla para que la gente lo valore. Y los memes son un ejemplo. Al principio decía: ‘Pucha, qué lata que se burlen’, pero pensé que el meme también puede significar presencia. Y cada día son más creativos”.

Otras cosa que muestra como un logro suyo es la norma chilena contra tsunamis que impulsó, y un trabajo científico apoyado por Conycit, donde fue invitado por la realizadora chilena de videojuegos IguanaBee para aportar conocimiento científico sobre tsunamis. “El Tu Tsunami es un videojuego para niños que funciona en Android. Es educativo, pero la idea era que ningún niño se diera cuenta porque si no qué lata”.

¿Cómo te interesaste por los tsunamis y por los desastres naturales?
Desde chico. Yo soy de Arica y, aunque te parezca distante y desértico, tiene dos ríos, árboles, aceitunas de Azapa, olas, altiplano, y eso hace que tengas un vínculo con el medio natural. ¡Y siempre me han gustado los tsunamis! Es que en Arica pasan cosas. En Arica está esto (abre una foto en su computador).

¿El Morro...?
No, mira. Cuando yo era chico e iba a la playa lo veía. Es el Wateree, un barco de guerra norteamericano que varó el tsunami de 1868, y que todavía está ahí. Lo que pasó fue que después de la guerra civil al capitán le dieron chipe libre para recorrer América, pero tuvo que esperar en Arica porque en Perú había fiebre amarilla. Para mala fortuna, el 13 de agosto de 1868 lo agarró un terremoto gigantesco, con tsunami, y el barco queda arriba de la ciudad, pero en esa época no había ciudad, era sólo playa. Hoy todo está urbanizado. ¿A qué quiero llegar? ¡A que yo lo conocía! Imagínate un enano de cinco o seis años que va a la playa con su mamá, que te lleva de la mano a mirar un barco que dejó un tsunami en un lugar al que jamás habría llegado. Siempre tuve una fijación; me interesaba el tsunami, de niño tuve pesadillas y sueños... La ola grande, gigante, que cubre una ciudad. Es importante.

Llevas más de 10 años en televisión, ¿por qué te gusta estar ahí? <
Los medios son una bomba, tienen un poder gigantesco sobre todo si lo puedes utilizar inteligentemente, porque independiente de que el rating rige y gobierna distintos aspectos de la parrilla programática, los medios se han dado cuenta de que la gente está ávida de conocimiento y de que le expliquen bien las cosas. En rigor no existen los tontos, no hay nadie que le cueste. En la práctica todo pasa por tener un buen profe, que sea encantador, que sea motivador, que te zamarree, que te llegue y listo, se acabó el problema. Esa es la receta.

¿Eso es lo que buscas?
No, yo no busco nada. Yo soy así.

¿Te sientes una persona famosa?
Pública. Yo me siento una persona pública, sin buscarlo porque si quisiera hace rato habría creado una productora y me habría puesto a hacer documentales, o habría creado una revista científica chilena, o un programa educativo para niños en el mundo. Yo no busco la fama.

¿Puedes estar en un lugar público sin que te pidan una foto?
No. Me piden autógrafos, fotos. Yo no le he ganado a nadie, entonces no me siento como Américo. Yo me siento uno más, entonces me pongo incómodo cuando me piden un autógrafo. Te podría dedicar un libro, pero un autógrafo es too much. La gente me asocia con la naturaleza…

¿O con la catástrofe?
No, con la naturaleza. No saben lo que soy. Me preguntan: “¿Va a llover? ¿Va a temblar?”. Si voy a alguna parte por el día, o viajo por un proyecto, me dicen: “¿Pasa algo?”. Me asocian con que algo viene, con que algo sucede.

Hay gente que también te relaciona con Juan Carlos Bodoque, el conejo de 31 Minutos.
Claro, me relacionan con la ruta de la caca, pero yo no busco ser como él. Para cualquier niño, el enfoque de 31 Minutos permite que se apropie, que entienda. Pero yo abordo otro segmento.

Pero como lo hacía Bodoque para los niños, tú lo haces con los adultos.

Sí, pero no yo quiero que entiendan, yo quiero acercar el conocimiento a la gente. No soy el salvador, ni la respuesta con dos patas. Soy uno más que hago mi pega, tengo un espacio para compartir y lo aprovecho de la mejor forma. No quiero ser el conocimiento o la verdad.

Hace unos meses estás haciendo notas en el noticiero central de Canal 13, sin que necesariamente ocurra una catástrofe. ¿Qué buscas transmitir?
Hay todo un equipo trabajando en eso; uno con el que salgo a terreno, y otro con el que pensamos los temas. La idea es entender que no estamos en una nave espacial, que vivimos en una relación permanente con la naturaleza y que tenemos que aprender a convivir con ella; que tiene momentos energéticos y momentos normales, pero debemos saber vivir en ambos. Lamentablemente, en Chile todavía existe una invisibilidad de la naturaleza extrema y de cómo convivir de forma sustentable con ella. Ese es un desafío gigantesco, se avanza, pero lento. En terremoto damos cátedra, pero en los otros eventos de la naturaleza nos queda un camino gigantesco por recorrer.