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Pesa tu vida: Vale la pena luchar por la vida

Nuestra bloguera Denisse Fuentes recuerda cómo fue su batalla contra la anorexia y anima a quienes hoy la viven a que no se dejen vencer. "Luchen desde el coraje, lejos del miedo y la duda", les dice.

05 de Agosto de 2016 | 08:59 | Por Denisse Fuentes
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El Mercurio (archivo)
"La opción que se me presenta es clara: vivir o morir. Cueste lo que cueste, duela lo que duela, y con todo lo que implica asumirla, me quedo con la vida".

Ésta es una de las tantas frases que aparecen en mi libro "La Dieta de la Muerte", que publiqué hace casi ya 10 años. Sin duda la vida, los años y experiencias me han hecho ver con más perspectiva esas líneas. Y a pesar de apreciar de manera muy diferente algunas partes de ésa, mi verdad, no me arrepiento en ningún minuto de haberla escrito, publicado y compartido. Defiendo, respeto y atesoro cada una de sus líneas, porque sin la mirada del ayer, difícilmente se puede tener la certeza de un mañana.

Pero esta frase que recuerdo la hice mía ayer, la hago mía hoy y la vuelvo a ser mía cada día de mi vida. Por que cueste lo que cueste, me quedo con la vida.

Ya enterré las líneas donde el espejo era un fantasma u otras donde luchaba por no correr al baño y vomitar lo poquito que mi cuerpo ingería. La pesa ya se enterró en un cementerio que para mí quedó en el exilio. Mis ojos dejaron de llorar y de luchar. Las lágrimas hoy son vida, lejos del fantasma de los kilos y la comida. Sí, porque yo no di la lucha tantos años de mi vida para aprender a vivir con esta enfermedad.

La anorexia fue mi fantasma, mi camino a la tumba y a la perdición. Me llevó al borde de la muerte una y otra vez, incluso volviéndolo algo casi deseado. Pero también me enseñó lo fuerte que soy, que en mí no cabe el conformismo ni la mediocridad. Si yo iba a dar esta batalla, iba a ser hasta el final y para triunfar no estaba dispuesta a renunciar a la mitad. Iba a costar, no sería fácil.

Dios y todos los que me acompañaron fielmente en esta lucha, saben cuánto costo, cuánto sangré, cuántas veces me caí. No fue fácil, no fue para nada fácil, Pero cada vez que me caía, que de nuevo me encontraba de rodillas, con más ganas y coraje me levantaba, ¿saben por qué? Porque decidí pelear sin miedo, sin una gota de miedo en mí, decidí dar esta batalla con mi corazón como escudo, y mi fe y fuerza como la mejor espada. Decidí luchar con coraje y determinación. El miedo era una reacción; el coraje era mi decisión.

Y con coraje peleé, decidí y enfrenté. También muchas veces flaqueé, sentí que esta obsesión y voz fantasmal eran más fuertes que yo, que me enterraban mil espadas y yo era solo un soldado más peleando frente a un ejército que me atacaba. Pero ahí cuando más débil y sola me sentía, cuando creía erróneamente que lo único que tenía era esa maldita obsesión por apagar mi vida a través de la comida, ahí Dios me mostraba que no estaba sola, que no era un soldado más, que era Aquiles. Que aunque estaba de rodillas, no estaba nada perdido, que estaba lista para ponerme de pie, luchar y batallar.

Él sabía de qué estaba hecha y que en cada minuto podía volver a empezar. Que no me sintiera y viviera como el pequeño gigante contra esta enfermedad, que yo era David contra Goliat. Que aunque esta enfermedad se viera como un mar completo que me inundaba y no me dejaba avanzar, no era así, porque yo era una gota de ese mar y ese mar no podía ser mar, si mi gota yo no me resignaba a entregar.

Por eso a ustedes que hoy están dando esa batalla, les digo hoy con orgullo: gané, sí, gané; sangré, lloré, sufrí, pero triunfé. Y si yo pude ustedes también pueden, son mucho más que una gota en el mar, son miles de gotas que juntos forman un mar. No se dejen vencer; luchen por ustedes, no por el mundo, porque son sus vidas las que están salvando; no dejen que esta enfermedad los siga atropellando, saquen de ella lo mejor que les puede dejar, que es la fuerza y la resiliencia que forja.

Ahora, mírense al espejo, límpiense los ojos y pongan el corazón como escudo, la espada ya está inundada de fuerza. Luchen desde el coraje, lejos del miedo y la duda, y tengan la certeza que cueste lo que cueste, duela lo que duela, vale la pena luchar por la vida.

Con cariño,

Denisse Fuentes Estrada, Fundadora & Directora Fundación "Pesa Tu Vida" (www.pesatuvida.cl; Facebook: Pesa Tu Vida; Twitter: @PesaTuVida/@D_FUENTESE; Instagram: Pesa Tu Vida/Denisse.fuentes.e); autora de "La Dieta de la Muerte"; Joven Líder 2015; Diplomada Internacional en Coaching Neurolingüístico.
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