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Los últimos de la fila: Los alumnos de los colegios técnicos que no contempla la reforma educacional

Para el Mineduc, agosto es el mes de la educación técnica, ámbito al cual pertenecen el 43% de todos los estudiantes de 3° y 4° medio. Aún así, no son protagonistas de la reforma ni de los debates. Revista Viernes habló con alumnos y docentes, quienes describieron los sueños de un técnico profesional en Chile.

05 de Agosto de 2016 | 16:16 | Por Cristóbal Bley, Revista Viernes.
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En Chile, son 180 mil los alumnos de 3° y 4° que estudian en colegios técnicos. Y de ellos, dos tercios pertenecen a los dos deciles más pobres de la sociedad.

Sabino Aguad
El reggaetón suena fuerte en el taller, y aunque están en pleno recreo, muchos alumnos no salen al patio y se quedan en él, probando circuitos, cambiando cables y resolviendo dudas. Todos visten sus polerones de generación, que con grandes letras blancas en sus espaldas los identifican como ELÉCTRICOS, la especialidad de la que egresarán en pocos meses más. Interesados, ocupan su tiempo libre en seguir aprendiendo; orgullosos, no esconden que son estudiantes de un liceo técnico.

“Yo estoy haciendo lo que me gusta”, dice Francisco Vio, de 18 años, alumno de cuarto medio del Centro Educacional Mariano Egaña, un colegio técnico de Peñalolén. Él se especializó en mecánica –su pasión son los autos– y en este liceo municipal, uno de los pocos que aumenta su matrícula cada año, pudo desarrollar sus intereses y habilidades. A pesar de eso, no todos lo ven de esa manera. “Me ha tocado hablar con otras personas que efectivamente me han mirado en menos por estudiar en un colegio técnico. He vivido ese desprecio”.

“Cuando digo que estoy estudiando en un colegio técnico, muchos me miran como: ‘¿y no vas a ir a la universidad? ¿No vas a tener un gran futuro, como los científico humanistas?’. Hay mucha gente que nos mira para abajo”, dice Katherina Bravo, también alumna de mecánica en el Mariano Egaña. Ella llegó al colegio hace tres años, después de una mala experiencia en un establecimiento científico humanista (CH), y si bien aquí se logró integrar, consiguiendo además buenas notas, no deja de sentirse menospreciada: “Yo sé que la educación técnica nos abre muchas puertas, pero para el resto está muy poco valorada”.

De todos los alumnos que actualmente cursan tercero o cuarto medio en Chile, 180 mil –el 43 por ciento– lo hacen en colegios técnicos. No sólo eso: dos tercios de esos estudiantes pertenecen a los dos deciles más pobres de la sociedad. Ninguno de esos factores –que es masiva y que es vulnerable– ha sido suficiente para visibilizarla, quedando casi siempre relegada a un segundo plano en los discursos, debates y políticas educacionales. “Estamos claros que somos el pariente pobre de la educación”, dice María Soledad Robredo, directora del Mariano Egaña.

“La educación media técnico profesional (EMTP) no está en el debate porque históricamente ha sido invisibilizada”, dice Leandro Sepúlveda, académico del Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación (CIDE), de la Universidad Alberto Hurtado. Especializado en educación técnica, entiende que el menosprecio que sienten los estudiantes de estos liceos es proporcional a la postergación que la sociedad chilena ha tenido con esta modalidad formativa. “Hay una visión predominante de concebir las trayectorias educativas de los jóvenes como un tránsito hacia los estudios universitarios, y la educación técnica escolar, en ese contexto, siempre ha sido un actor secundario”.

“En Chile existe una especie de universititis, donde todo el mundo apuesta a que la universidad es el camino”, agrega Patricio Carrasco, investigador del área de Política Educativa de la fundación Educación 2020. “Por eso, la EMTP ha tenido poca importancia y relevancia pensando que es un nivel de segunda clase”.

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