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Pesa tu vida: "Arfid", el nuevo trastorno de alimentación que es tan autodestructivo como la anorexia

Esta semana, nuestra bloguera Denisse Fuentes nos habla sobre el Avoidant/restrictive food intake disorder, un trastorno que se disfraza y viste con los mismos atuendos silenciosos y mortales de la anorexia.

23 de Septiembre de 2016 | 10:47 | Por Denisse Fuentes
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El Mercurio (imagen referencial)
"No es maña, es enfermedad", era el título de un artículo publicado en una revista, que iba acompañado de la tan clásica imagen de la manzana prohibida que representa a la anorexia. Pero para mi sorpresa, esta vez no era la anorexia la enfermedad aludida.

"Arfid", así se denominaba esta enfermedad. Se sentía igual, se vivía muy parecido; su tratamiento y efecto en el organismo era igual de autodestructivo y mortal, como la misma anorexia. Fue ahí cuando me di cuenta de que la anorexia había encontrado un hermano, que lejos de dar amor, llegaba a destruir y desunir más aún a una familia que estaba luchando por reconstruirse.

Me interesé en leer, porque hasta ahora no había escuchado de su existencia. Sentí algo similar a la primera vez que escuché la palabra anorexia en mi vida, pero esta vez era diferente porque el diagnóstico tan lapidario no era para mí. ¿Debería haber sentido alivio? Pues no, estuve lejos de eso, porque si bien Arfid llegaba a mi vida de una forma muy diferente a cuando la anorexia me golpeó, era igual de doloroso.

Es verdad, hoy yo no sufriría las consecuencias de los tratamientos, a veces tan brutales, castigadores y dolorosos, pero tengo la certeza de que hay miles que ya las están sufriendo y padeciendo. Que la palabra "maña" ya está presente en sus vidas y, lo más triste, que el mundo sigue sin ver que estas personas están lejos de querer vivir con esa "maña", sino que están enfermos de cuerpo, alma y corazón.

Seguí leyendo y me di cuenta de que Arfid tiene más vidas e historias que contar que las que me gustaría. Arfid -Avoidant/restrictive food intake disorder- es el nuevo desorden de alimentación que llega para quedarse, disfrazado y vestido con los mismo atuendos silenciosos y mortales de la anorexia. Es un trastorno restrictivo a decir basta, que lleva a quien lo padece a ingerir hasta tres trozos de alimentos al día. La comida se vuelve sobras en su vida y la vida se les hace nada sin ella.

El tratamiento y efecto en el organismo es el mismo que el de la anorexia. Las consecuencias y secuelas igual de graves y muchas veces mortales. Lo único que diferencia a estos dos tan poco hermanables parientes, es que quien padece Arfid no sufre una distorsión de su imagen física, pero aun así deja de ingerir y restringe los alimentos.

Me detengo y me pregunto ¿hasta cuándo? ¿Cuántos trastornos alimenticios más tienen que aparecer? ¿Cómo no se dan cuenta de que estos no son nuevos, ni recientes, sino que tienen más años que la misma historia que recordamos? Estos desórdenes han existido siempre, sumergidos y disfrazados entre las sombras y el silencio, solo que hoy tienen nombre y apellido.

Entonces pienso: que tengan nombre, tratamientos y diagnóstico; que estén tipificados en el DSM-5, la biblia y manual de diagnósticos de los trastornos alimenticos en los que se basan los profesionales a nivel mundial; que se hagan congresos, se hable, informe y explique del tema, ¿hace menos doloroso padecer este tipo de enfermedades? ¿El tratamiento va a ser más accesible y dejará de ser tan exclusivo? Lo más probable es que la respuesta sea "no".

Y eso es lo más triste de todo, lo más indignante. A mi juicio es algo juzgable, que no se puede tolerar y totalmente criticable, ya que pasan y pasan los años, y seguimos estando en pañales ante estas enfermedades, seguimos siendo ciegos e incultos y, lo peor de todo, porque elegimos serlo. Dicen por ahí que no hay peor ciego que el que no quiere ver, ¡qué cierto es ese dicho! El mundo no quiere ver que el remedio o solución no está en tipificar, investigar, y seguir teorizando y poniendo nombres a cuanto nuevo trastorno aparezca. El foco está en prevenir, informar, en dejar de poner el físico en el centro de todo.

Ojalá que no pasen más años ni más daños para que elijamos vivir cultivar, sembrar y cosechar, en un mundo donde nos nutramos de amor y no de un estereotipo que hoy nos impone la sociedad.

Denisse Fuentes Estrada, Fundadora & Directora Fundación "Pesa Tu Vida" (www.pesatuvida.cl; Facebook: Pesa Tu Vida; Twitter: @PesaTuVida/@D_FUENTESE; Instagram: Pesa Tu Vida/Denisse.fuentes.e); autora de "La Dieta de la Muerte"; Joven Líder 2015; Diplomada Internacional en Coaching Neurolingüístico.