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La misteriosa historia de la billetera que apareció al fondo del mar 20 años después de desaparecer

Fue devuelta a su dueño con todos los documentos de la época, pero no con el dinero que guardaba en ella.

04 de Octubre de 2016 | 15:55 | Emol
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Nino revisa los tesoros que recuperó. Sobre la mesa, la piedra a la que estaba atada la billetera.

La Estrella de Iquique
SANTIAGO.- Juan García, alias Nino, todavía no sale de su sorpresa. Hace algunos días, este pescador recuperó una billetera que había perdido a fines de 1996 y que aún tenía los documentos de la época, aunque no los 300 mil pesos que guardaba en ella. Sin embargo, lo más insólito es que la billetera fue hallada amarrada a una piedra y cubierta por una malla al fondo del mar, específicamente a 1.600 metros de profundidad.

"Para mí es algo inédito porque el mar es muy profundo, nadie llega a su hondura, ni con tecnología", declaró Nino a "La Estrella de Iquique", el periódico que rescató su historia.

El caso es un verdadero misterio. Cuando desapareció la billetera, Nino era patrón de una embarcación de 12 metros de largo, con la que trabajaba capturando bacalao. Un día, a fines de 1996 y después de una jornada de pesca en Caldera, se dio cuenta de la pérdida en el camino de regreso a Iquique.

Sin su billetera, Nino se vio obligado a pasar las fiestas de fin de año en el norte del país y no es San Antonio, donde tenía planificado viajar para reunirse con los suyos. Sin embargo, los días pasaron y el extravío quedó solo como una anécdota de su vida.

Eso hasta que Antonio Zúñiga, quien en esa época era parte de la tripulación de su embarcación, dio con la billetera en las profundidades de las costas de Patillos.

"¿Te acordai cuando se te perdieron los documentos?", le dijo Zúñiga a Nino, para después contarle que la billetera había aparecido. El pescador, quien hoy transporta a turistas en lancha en el Muelle Prat, cree que lo más probable es que un miembro de la tripulación con la que trabajaba en 1996 se la robó para quedarse con el dinero y trató de esconder el delito lanzándola al mar.

Sin embargo, ya no le importa mucho qué fue lo que realmente ocurrió y ahora solo le preocupa cuidar los documentos que logró recuperar: un carnet de identidad que vencía en 1998 y otro más antiguo que mantenía de recuerdo; sus registros pesqueros; tarjetas bancarias y una estampita de Sor Teresa de Los Andes que se mantiene intacta gracias al plástico que la cubría.
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