El escalador estadounidense Alex Honnold, de 40 años, volvió a poner al mundo en vilo tras completar una hazaña que trascendió el deporte y se transformó en espectáculo global: escalar sin cuerdas ni equipo de seguridad el rascacielos Taipei 101, de 508 metros de altura, en el corazón de Taiwán, en un ascenso retransmitido en vivo por la plataforma Netflix.
El desafío, bautizado Skyscraper Live, fue seguido por miles en las calles de Taipéi y por millones de personas en streaming. Honnold coronó la cima del emblemático edificio en aproximadamente 90 minutos, interactuó con la audiencia y se tomó una histórica selfie a más de 500 metros de altura antes de descender para reunirse con su equipo.
Esto lo consagra como el primer escalador en completar un free solo, sin ningún sistema de seguridad del Taipei 101, un logro que pocos en su disciplina imaginaban posible.
Alex Honnold no siempre fue una figura conocida fuera del mundo de la escalada. Nacido en California, se hizo famoso por sus ascensos sin protección en paredes de roca naturales, muchos de ellos en Yosemite, donde deslumbró con su técnica y frialdad mental. Su carrera dio un salto internacional con el documental Free Solo (2018), que narró su ascenso sin cuerdas de El Capitan, y que le valió a sus directores el Oscar al Mejor Documental en 2019.
Aunque la escalada del Taipei 101 fue un éxito técnico y se desarrolló sin incidentes graves, el formato de transmisión en vivo ha generado discusiones sobre los límites éticos de convertir gestas potencialmente mortales en entretenimiento televisivo. Un reportaje reciente calificó el evento como
"una de las experiencias televisivas más estresantes en la historia", subrayando la tensión de ver a una persona enfrentar un peligro real en tiempo real, sin la narrativa ni la edición que caracterizan a producciones como Free Solo.
El espectáculo generó tanta atención que muchos se preguntaron cuánto le pagó Netflix a Honnold por arriesgar su vida ante una audiencia global. En entrevistas previas al evento con The New York Times, el propio escalador calificó la cifra como “vergonzosa” en comparación con los salarios de atletas de deportes tradicionales.
Honnold no reveló el monto exacto, pero dijo que está en el rango medio de las seis cifras, lo que se traduce en aproximadamente 500 mil dólares por la hazaña y agregó que incluso es "menos de lo que su agente aspiraba".
"Me pagarían menos aquí que muchos jugadores de béisbol, que firman contratos de 170 millones de dólares" añadió Honnold, subrayando la disparidad entre su arriesgada proeza y los ingresos de atletas en deportes convencionales.
Aun así, el escalador insistió en que no hizo la escalada por dinero. "Si no hubiera un programa de televisión y el edificio me diera permiso, lo haría gratis", explicó.
¿Qué viene para Honnold?
Su ascenso ha sido uno de los eventos de mayor audiencia en la plataforma Skyscraper Live, lo que abre la puerta a nuevas colaboraciones con productores de contenido globales y transmisiones en vivo de otras hazañas. Aunque ha incursionado en desafíos urbanos, Honnold continúa ligado al mundo de la escalada en roca. Es probable que combine espectáculos con su amor por los entornos naturales más extremos, donde empezó su carrera.
Más allá de los récords, Honnold se ha mostrado interesado en promover una visión de la escalada como disciplina mental y física, y podría ampliar su presencia en charlas, podcasts y actividades educativas en torno a su filosofía del riesgo calculado.
Con una familia y obligaciones más allá del deporte, algo que él mismo ha señalado como un factor que ha cambiado su perspectiva, Honnold ha señalado que prioriza preparación y seguridad, no solo audacia.
Hoy Alex Honnold ha evolucionado de ser un escalador de culto a un símbolo global de audacia controlada. Su último logro une tecnología, narrativa en vivo y una antigua práctica de montañismo en un punto de encuentro que pocos anticiparon: el de transformar el riesgo individual en espectáculo para millones.