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Realizan con éxito el primer trasplante de cara del mundo con una donante que recibió eutanasia

Participaron cerca de un centenar de profesionales de distintas especialidades y se suma a la reducida lista de trasplantes faciales realizados a nivel mundial.

03 de Febrero de 2026 | 09:14 | Redactado por Martina Parant, Emol
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Carme es la primera paciente en recibir un trasplante de cara de una donante que recibió una eutanasia,

EFE
El Hospital Vall d’Hebron de Barcelona marcó un nuevo hito en la medicina al realizar con éxito el primer trasplante de cara del mundo a partir de una donante que había recibido la eutanasia.

La compleja intervención permitió restaurar la funcionalidad facial a Carme, quien pidió mantener su apellido en reserva, una mujer que sufrió una grave necrosis tras una infección bacteriana que desfiguró su rostro y la dejó con severas dificultades para alimentarse, respirar y hablar.

La operación, realizada hace cuatro meses, involucró a cerca de un centenar de profesionales de distintas especialidades y se suma a la reducida lista de trasplantes faciales realizados a nivel mundial, apenas 54 desde que en 2005 se efectuara el primero, en Francia.

En España, se han llevado a cabo seis, tres de ellos en Vall d’Hebron, centro que ya había hecho historia al realizar el primer trasplante total de cara y otras intervenciones pioneras en este ámbito.

En este caso, el procedimiento fue parcial y se centró en la zona central del rostro. Se trasplantaron piel, tejido adiposo, músculos, nervios y huesos faciales mediante técnicas de microcirugía de alta precisión, fundamentales para recuperar no solo la función, sino también la sensibilidad y expresividad del rostro.

El equipo médico destacó además el gesto de la donante, quien, tras solicitar la prestación de ayuda para morir, expresó su voluntad de donar no solo órganos y tejidos, sino también su cara. "Fue una expresión máxima de amor y generosidad hacia los demás", señaló Joan-Pere Barret, jefe de Cirugía Plástica y Quemados del hospital.

Aunque este tipo de intervenciones sigue considerándose experimental y no está exento de riesgos médicos y emocionales, el caso de Carme vuelve a situar a Vall d’Hebron en la vanguardia de la cirugía reconstructiva y abre nuevas reflexiones éticas y científicas sobre la donación, la identidad y los límites de la medicina moderna.